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VERDE, ESPERANZA Y MAR

Verde, Esperanza y Mar

VERDE, ESPERANZA Y MAR

El caminar de mi vida
siempre me lleva
a la orilla del mar
abstraído por el recuerdo
de esa tierna esperanza
de poderte encontrar
de nuevo allí.

Porque es allí donde
resurge en mi memoria
el vestigio grabado
de nuestros cuerpos
entrelazados por caricias
besándonos en una dulce
poesía de amor.

Me teñiste de ilusión
esa que cada día me hace
terminar en la orilla del mar
a la espera que de nuevo
brote de verde esperanza
tu dulce aroma de amor.

Iván A.

Siempre Fuiste Tú

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EL AMOR DE TU VIDA

El amor de tu vida

El amor contigo es
como contemplar
una puesta de sol
como disfrutar
una tarde de invierno
junto al calor
de una chimenea.

Es una sonrisa
con la que cada día
imagina uno despertar
recibiendo eternos besos
llenos de caricias.

Brillando bajo el sol
tus ojos profundos
tras escuchar el sonido
de un te quiero
de tus labios.

Así es la vida
dulce y hermosa
cuando sabes
que junto a ti
disfrutando de ella
está el amor
de tu vida.

Iván A.

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LOCURA DE AMOR

LA ESPERANZA DEL TIEMPO

No quiero que se vuelva,
en uno más de esos sueños,
que terminan convirtiéndose,
en perpetuas e infinitas rutinas.

No quiero más promesas,
a la espera del momento oportuno,
ni tampoco más lamentos,
por dejar pasar el momento.

Porque a mi ya no me queda tiempo,
ni tampoco quiero, ni pretendo,
estar en un continuo anhelo,
de falsos deseos eternos.

Iván A

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NO QUIERO PERDER MÁS TIEMPO

TIME TO DIE – 04

TIME TO DIE

TIME TO DIE es una saga de “Micro-Relatos” de suspense Espero os guste y os mantenga intrigados. Aquí el cuarto capítulo, con cuatro capítulos cortos.

CAPÍTULO 1

4.1 NUEVO ESCENARIO

El linchamiento del que había sido víctima un pobre insensato, se había convertido si es que no lo era ya, en un complicado problema social para las autoridades.

Cargos de muy alta responsabilidad, no llegaban a entender como era posible que personal tan cualificado que estaban trabajando en ello, no conseguían derribar ese escudo que mantenía a esa endemoniada web funcionando.

Por cada servidor que conseguían localizar y bloquear, aparecían cinco más dando cobertura a la página. Parecía inexplicable o en en realidad tenían una. Ya que los expertos no eran capaces entender los mecanismos que utilizaban, para conseguir el soporte que les brinadaba una continua conexión a la Red.

Para los altos mandos, eso era inaceptable. Una cosa era comprender, que estuvieran utilizando un método sumamente complicado de desactivar y otro, desconocer cómo lo hacían.

Prácticamente el país entero estaba en alerta. Las caras de los participantes, los que aún quedaban vivos, salían publicado por todos los medios disponibles. Sin embargo, parecían ser invisibles y nadie conseguía encontrar alguna pista para ofrecer.

Silvia viajaba en un autobús hacia un destino está vez, muy lejos de donde hasta ahora se había estado moviendo. Intentó cambiar su imagen haciéndose para ello un nuevo corte de pelo y utilizar un tinte para cambiar su color. Ropa con la que pasar desapercibida, sin mostrar ningún tipo de sensualidad hacia los hombres.

No se paraba mucho tiempo pensando en lo que había hecho hasta ahora salvo, para ver que mejorar o que cambiar para seguir teniendo éxito con sus planes. Las pobres víctimas utilizadas para su propio beneficio, era algo que no podía permitir le afectara.

En uno de los descansos que hizo el autobús, aunque fue más por un pequeño problema mecánico, los mantendrían allí al menos una hora y media según les dijo el chófer. Tiempo que decidió utilizar Silvia para ir a algún lugar donde no hubiera mucha gente. No tenía ganas de darle la oportunidad a nadie a intentar mantener alguna conversación con ella y ponerse en peligro a ser reconocida.

Encontró a las afueras del pueblo, una pequeña área de descanso y se sentó a mirar unas preciosas montañas que había a lo lejos.

Al poco tiempo de estar allí y encontrándose ensimismada por el paisaje. Una voz detrás de ella le sobresaltó.

– ¿Qué tal Silvia, reconoces mi voz?

La reconocía perfectamente. Era la voz de la persona con la que había estado hablado por teléfono, tras ser elegida en el sorteo.

– Parece que lo estás haciendo muy bien Silvia, pero la cosa se está poniendo bastante complicada y estarás conmigo, que no podemos decepcionar a la audiencia, si alguno de ustedes sois atrapados por la policía, ¿no crees?.

Silvia no contestó, sólo lo miraba con un profundo odio y se preguntaba si debería intentar acabar con él.

Me temo que vas a tener que venir con nosotros. Ahora seremos los que elijamos el escenario para proseguir el juego, sin el incordio de estar preocupado por la policía.

Un todo terreno se les acerco lentamente hasta detenerse junto a ella. Una de las puertas se abrió.

– Por favor Silvia, se buena y métete tu sola en el coche. Nos vamos de viaje.

– – –

CAPÍTULO 2

4.2 CAMINO DEL NUEVO ESCENARIO

Silvia iba en el coche junto a cuatro tipos. Dos delante y los otros dos ambos a cada lado suyo. El que había estado hablándole no iba con ellos. Supuso que iría detrás en otro coche.

Durante el tiempo que estuvieron en el conduciendo en dirección a alguna parte, ninguno de los cuatro abrió la boca. Parecían unos gorilas todo musculosos, de aspecto brusco aunque todos ellos inmaculadamente vestidos con trajes negros.

Pensó que simplemente serían sus perros de presa. Tipos a los que tenían contratados para realizar los trabajos sucios y no los verdaderos dueños de aquella web.

Después de algo más de tres horas de conducción, al fin uno de ellos la miró y le dijo que a partir de ese momento, tendría que llevar una especie de capucha que le cubría toda la cabeza y con la que era imposible ver nada.

Silvia no opuso ninguna resistencia, era absurdo negarse a hacer cualquier cosa que le dijeran, ante cuatro bestias matones que la custodiaban.

A partir de ese momento y a causa del aislamiento visual que le producía la capucha, no sólo perdió la noción de la orientación sino incluso del tiempo.

Ella, en un momento dado, calculó que debía de haber pasado ya al menos, el mismo tiempo con la capucha puesta que el que pasó sin ella. Por lo que imaginaba, ya debería encontrarse la noche bastante avanzada.

Después de tantas horas metida en el coche sin parar en ningún momento, su cuerpo empezaba a resentir un malestar propio de permanecer tanto tiempo en una misma postura. A parte, de que ciertas necesidades fisiológicas empezaban también a sentirse.

Aguantó un tiempo más sin habrir la boca, hasta que esas necesidades la obligaron a pedirles por favor, que necesitaba ir urgentemente a un baño.

Uno de ellos, el mismo que le dijo que se colocara la capucha, le contestó que aguantara sólo un poco más. Que en tan sólo unos quince minutos, llegarían al supuesto destino elegido por ellos.

Efectivamente, al poco tiempo el coche giró y se introdujo por un carril de tierra. Algo que supuso Silvia al sentir un evidente cambio del rodar del coche. Notándose que debía de ser un camino bastante descuidado por las sacudidas que sufría cada vez que una rueda se metía en algún agujero del camino.

Aún estuvieron rodando durante unos minutos más hasta que de pronto, el coche frenó en seco y paró el motor.

Una de las puerta se abrió y el tipo que estaba en uno de sus lados salió del coche. A la misma vez, que esa voz que tenía grabada en su cabeza volvió a escucharse.

– Bueno Silvia. Ahora vas a salir del coche y dos de estos tipos de ayudarán a que entres en la casa sin que temas tropezar y caer. En unos minutos podrás entrar en un baño para hacer tus necesidades y también ducharte y adecentarte. En una silla que hay en el baño, podrás ver una muda tuya que hemos cogido de tu bolsa. Espero haber elegido bien.

Y así fue. Tras salir del coche, dos de los tipos se pusieron a ambos lados de ella y cogiéndole por los brazos, la fueron llevando al interior de la casa.

De repente la pararon y se escuchó abrir una puerta y bruscamente alguien le quitó la capucha que aún llevaba puesta.

-De acuerdo Silvia escúchame atentamente, dijo nuevamente esa voz. Ahora como ya te he dicho, puedes entrar a ese baño y asearte durante el tiempo que desees. No temas que nadie entrará sin tu permiso al baño. Una vez hayas terminado, por favor sal y podrás comer algo si te apetece y después te llevaremos a una habitación para que pases la noche. Ya que aún no hemos llegado al lugar al que vamos.

– – –

CAPÍTULO 3

4.3 CALMA ANTES DE LA TORMENTA

Silvia se tomó con tranquilidad el tiempo que pasó en aquel baño. Se había dado cuenta, que éste inesperado cambio en el juego la había desorientado y creado cierta desconfianza sobre la seguridad que había adquirido sobre sí misma.

Tenía que reevaluar nuevamente la situación. Y se enfadó consigo misma, por no haber tenido en cuenta ésta coyuntura. Su propósito no sólo era conseguir ganar el juego. Lo quería hacer sin mancharse directamente de sangre las manos y evidenciando ser superior a los creadores del juego.

¡Adaptabilidad! Se repetía una y otra vez. Debía volver al equilibrio mental que había conseguido y ser sobradamente fluida en sus decisiones y manera de actuar, al margen de inesperados cambios que fueran surgiendo. Cambios como el que había ocurrido hacía unas horas.

Similares situaciones como la sucedida con Silvia, estaba ocurriendo con los otros cuatro participantes que aún quedaban.

Cada uno de ellos fue recogido y llevado a un lugar secreto donde pasar la noche. Para posteriormente y ya al día siguiente, ser llevados al nuevo escenario donde tendría lugar la continuidad del juego.

Por otra parte, el caos que reinaba entre los familiares de cada uno de ellos y la policía, iba llegando a un extremo incalculable.

Para la policía, todos se habían convertido en posibles sospechosos. Los familiares que no habían sido retenidos y llevados a dependencias policiales para mantenerlos custodiados, estaban siendo estrechamente vigilados.

Las llamadas, movimiento o acciones que mantenían, era examinado y evaluado para intentar conseguir algún tipo de pista, que les llevara a la localización de los participantes.

Cada uno de ellos, se encontraba en algún lugar escondido y puesto al tanto del cambio de planes que iba a tener lugar. Pero eso sería algo que sucedería al día siguiente. Esa noche, gozarían de un descanso y una tranquilidad, que no habían podido disfrutar desde el comienzo del juego.

Todos se resignaron a ese cambio. Ya que no les quedaba otra posibilidad, más que ser títeres de las mentes retorcidas de quienes estuvieran detrás de todo aquello.

Así que más o menos, al igual que hizo Silvia, intentaron relajarse, recuperarse mentalmente e intentar adivinar, cómo y dónde retomarían el juego.

A ninguno se les pasó por la cabeza intentar escapar o enfrentarse con quienes les retenía. Sólo tenían un objetivo. Y ese objetivo, era Silvia.

Tras asearse y comer, fueron llevados a una habitación muy acogedora, amplia, con una gran cama, sofá y televisión. No les faltaba de nada, salvo que todas tenían una misma peculiaridad. En ninguna de ellas, había ventanas y disponían de un solo acceso, para entrar y salir.

Cosa que les resultaría muy difícil, ya que la puerta estaba blindada y cerrada desde fuera.

Poco a poco, cada uno cuando asi decidieron, se a costaron para intentar dormir. Cosa, quizás por la tensión acumulada de tantos días, consiguieron hacer todos. Cayendo en un profundo sueño.

Al día siguiente, las apacibles horas de las que estaban disfrutando se acabarían para nuevamente, retornar a su fatal pesadilla. TIME TO DIE, es hora de morir.

– – –

CAPÍTULO 4

4.4 ¡QUE EMPIECE YA!

A la mañana siguiente, bien temprano y a la misma hora, las puertas de las habitaciones donde habían pasado la noche se abrió. Recibiendo cada uno la notificación de que disponían de media hora para estar listos. ¡Partían hacia su destino final!.

Les volvieron a cubrir la cabeza para que no pudiesen ver nada. Y nuevamente los montaron en los todo terrenos para ser llevados cada uno, a una pista desde donde una avioneta los llevarían ésta vez, a un mismo punto de encuentro.

Todo parecía precipitarse muy rápidamente. A diferencia del día anterior, podía notarse una gran tensión en el ambiente.

Las maneras y forma afable que habían tenido con ellos las personas que los escoltaban, se transformó en impaciencia que expresaban, increpándolos por no obedecer de inmediato a cada cosa que les decían.

Incluso llegando en alguna ocasión, a utilizar la fuerza mediante golpes hacia algunos de ellos. Y que por la corpulencia y fuerza que todos tenían, el daño que causaban era considerable.

El vuelo fue de una duración distinta para cada uno, debido a que se encontraban en puntos diferentes. Aún así, el que más duro no rebasó las tres horas.

Cuando las avionetas iban tomando tierra, los iban sacando casi a empujones y llevados a una estancia, donde los sentaron y amarraron con cadenas a las sillas. Todos seguían con la capucha puesta y de vez en cuando, según iban llegando los participantes el alboroto aumentaba escuchándose como increpaban a los que llegaban.

Cuando por fin los cinco se encontraban ya allí todos sentados y encadenados, se hizo un silencio absoluto. Escuchándose tan sólo las respiraciones y pequeños lamentos que algunos lanzaban.

Salvo Silvia. Ella se encontraba tranquila y relajada. Atenta en percibir cualquier muestra que le pudiese ser de ayuda, para quizás más tarde poder utilizar.

De repente se escucharon unos pasos dirigiéndose hacia ellos. Se paró y se volvió a escuchar otro sonido, ésta vez como si alguien se apoyara contra algo.

Y al unísono, a los cinco le quitaron la capucha. Mostrando cada uno a través del gesto que mostraban sus caras, incertidumbre, miedo, desconcierto… Salvo Silvia.

-¿Cómo están señores? Y señorita por supuesto.

Dijo el mismo hombre que había estado hablando con Silvia tanto por teléfono, como el día anterior al recogerla.

-Bueno, no demoremos más el juego. Vuestros fans están espectantes esperando a que éste se reanude. Os daré una explicación de lo que va a pasar. Aunque en resumidas cuentas, es algo muy fácil y obvio. Acabar con la vida de ella.

Silvia permanecía impasible. Como si todo aquello no fuese con ella. En cambio los otros cuatros, empezaban a volver a transformarse en unos animales salvajes lleno de odio.

-Os encontráis en un gigantesco edificio abandonado de varias plantas. Lleno de recovecos, pasadizos y mil y un lugar donde poder esconderse. Vosotros cuatro, vais a ser llevados a un punto de éste edificio y a partir de ahí, sólo tenéis que tener en mente una sola cosa. ¡Encontrarla!.

-Una cosa más. Todas las salidas al exterior están tapiadas, por lo que sería absurdo que intentarais buscar una. Y en caso de que la hallárais, no dudéis que seréis castigado de tal forma, que suplicareis morir. ¿Os ha quedado claro?.

Sin darles tiempo a que habriesen la boca, varios de los bestias que allí estaban comenzaron a quitarles las cadenas y prácticamente arrastras, fueron sacados de allí en dirección al lugar desde donde comenzarían.

En apenas unos segundos Silvia se quedó a solas con el tipo ese y otros cuatro más que la rodeaban.

-Bien Silvia. Hasta ahora lo has estado haciendo muy bien y has sabido manipular a otros para que hicieran el trabajo por tí. Pero como ves, todo ha cambiado. Me temo que vas a tener que empezar a mancharte las manos de sangre, si quieres permanecer con vida.

Silvia, que estaba siendo desatada de sus cadenas se levantó de la silla lentamente y fue acercándose al tipo ese.

-Escúchame hijo de puta, dijo Silvia. ¿Acaso creíste cuando todo ésto comenzó, que sabría como hacer para acabar con tres de ellos, sin ni siquiera salpicarme?

-Tienes muchos huevos al atreverte a hablarme así, le contestó.

-Me sobran huevos cabrón. Todos los que a tí te faltan. Eres un mierda, que sólo es capaz de sacar su ego de macho, rodeado de perros como los que tienes aquí.

-¿Eso crees? Pues escúchame bien zorra. Puede que consigas acabar con éstos cuatro mierdas que aún te faltan pero, si lo consigues, recuerda que soy yo quien pone las reglas. Y me temo que acabas de ganarte un jodido cambio. No creas que acabando con los cuatro podrás salir de aquí sin más. Para ello, tendrás también que acabar conmigo y créeme, ninguno de éstos perros como tú los llamas, moverán un dedo para ayudarme. Voy a joderte viva puta.

-Jajajajajaja empezó Silvia a reírse. Te falta cuerpo para llevar, los huevos necesario para joderme hijo de puta. Hazme un favor, cierra esa jodida boca y llévame al sitio donde tengas previsto empiece. Y comienza a rezar, porque no tardaré mucho en venir a por tí y sacarte el corazón.

Los cuatro concursantes ya no le preocupaba a Silvia. Esos iban a ser una merienda para ella. Lo que deseaba ansiosamente era, volver a encontrarse cara a cara con el tipo ese. Iba a hacerle arrepentirse, de haberla escogido a ella como la protagonista del “JUEGO FINAL”

Iván A.

TIME TO DIE – 05

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TIME TO DIE – 03

TIME TO DIE

TIME TO DIE – 03 es una saga de “Micro-Relatos” de suspense Espero os guste y os mantenga intrigados. Aquí el tercer capítulo, con cuatro capítulos cortos.

CAPÍTULO 1

3.1 PLANEANDO

La policía estaba totalmente desconcertada. Todos los medios tecnológicos que intentaban utilizar no sólo para deshabilitar la web, sino los que utilizaban para interceptar las comunicaciones que los familiares y amigos, tanto de los que estaban siendo los depredadores como del entorno de Silvia, no funcionaban.

Sin duda alguna, los tipos esos eran unos hacker de primer nivel. Todo se precipitaba tan rápidamente y los trámites burocráticos solicitando ayuda tanto de otros departamentos como externos, lo hacían inservibles.

¡Aquello era una cacería! Todos los familiares iban acosándose entre ellos, intentando encontrar respuestas a los múltiples planteamientos y solicitudes que pedían cada uno de los siete participantes. De alguna manera, fuese casualidad o por ayuda de los creadores de la web, cada uno había encontrado una forma de comunicarse con su entorno.

La expectación iba creciendo entre la audiencia, posicionándose cada uno según su forma de ser, creencias o algún tipo de puto raciocinio que aquello les hacía inclinarse hacía uno de los lados.

Silvia en cambio, se había transformado. Dejó de ser una estúpida miedosa, a asumir que debía convertirse en una moderna “Assassins”.

Alquiló una habitación en un hostal que no llamara mucho la atención y con absoluta tranquilidad y cuidado, fue estudiando concienzudamente a cada uno de los siete participantes.

Tenía cierta habilidad para observar y estudiar a la gente y evidenciar, la forma de actuar ante determinados hechos. Cosa que en estos momentos, era claramente un gran hándicap para sus perseguidores.

Una cosa tenía cada vez más clara. No se trataba de ganarle a los siete integrantes del juego. Tenía que ganarles también, a los creadores de dicho juego.

Todos daban por hecho que se limitarían a encontrarse y simplemente matarse. Pero ella pensaba más allá. Ella, no sólo ganaría el juego, sino que lo haría de tal manera que la policía, no podría acusarla de ningún asesinato.

¡Eso si era ganar!

Su plan no era el de huir, sino todo lo contrario. Los atraería hacia a ella y diseñaría un plan para cada uno, cuyo final les llevaría a morir, sin que ella les pusiera un dedo encima. Creando una duda razonable sobre su implicación en cada echo.

Al anochecer salió a despejarse un rato. Caminaba segura, sin miedo alguno a encontrarse con alguno de ellos. Su confianza crecía por momentos y ahora, sabía que esa preocupación aún era pronto.

Entró en un bar y se sentó en la esquina de la barra, tras pedir un café. Detrás, sentados en una mesa cuatro hombre de mediana edad, mantenían una discusión sobre una noticia que estaban dando por la televisión.

Por lo visto la policía había detenido a un presunto violador y discrepaban de sí un echo así, esa persona merecía simplemente ser encarcelado.

Uno de ellos el mayor de los cuatro, exponía claramente su opinión al respecto. Y afirmaba no dudar en matar a una rata así, si en algún momento alguno se cruzara por delante.

Silvia se quedó pensativa. Acababa de encontrar, cual sería su primer método para eliminar a uno de ellos.

CAPÍTULO 2

3.2 SÓLO QUEDAN SEIS

Silvia esperó a que el hombre se marchara y lo estuvo siguiendo sigilosamente, hasta que éste entró en un portal. Desde fuera, podía verse las plantas del edificio a través de una ventana que había en cada una de ellas. Se mantuvo atenta hasta que de pronto, en una se encendió la luz.

En el bar escuchó que le llamaban Carlos. Así que ya sabía donde vivía, la planta del edificio en la que estaba su piso, su nombre y mañana, cuando fuera de día y llamara menos la atención, buscaría la forma de colarse en el edificio y buscar en el buzón su nombre completo.

Para poder llevar a cabo, eso que también sabía hacer, ¡Buscar datos sobre él y hacer un perfil!. Ya estaba ideando su plan. Que no era otro que elegir de entre los siete participantes, el más idóneo para llevar a cabo lo que tenía en mente.

Lógicamente tenía que engranar, muchas de las casualidades que conllevaba lo que estaba ideando. Pero ese era su reto, y la forma de demostrar su astucia ante las circunstancias en la que se encontraba.

Por otro lado, los siete participantes y sus familiares, buscaban arduamente el paradero de Silvia. Ésta decidió que había llegado el momento de ponerse en contacto con su familia y amigos. Pero no podía confiar en que entendiesen, por muy detalladamente que lo hiciera, cuales eran sus planes.

Así que no tuvo más remedio que utilizar a su propio entorno, de la forma que mejor consideró, para que hicieran sin ser conscientes de ello, lo que en cada momento consideró debían hacer. Cosas como que fuesen informando o comunicando, a determinadas personas o en sitios concretos, cierta información que ella les transmitiese.

Y eso fue lo que hizo. Tras elegir al más adecuado de entre los siete, fue llamando a determinadas amigas o familiares indicándoles que fuesen haciendo público, dentro de un entorno privado, sutil información sobre dónde podría ella encontrarse.

La idea era, que el mensaje sólo le llegara al entorno de la persona elegida. Para que éste y sólo éste, fuese en su busca. Por otro lado, había comenzado a analizar la rutina del hombre que encontró en el bar.

Una vez llegado el momento, todo debía estar preparado. Y lo más importante, debían darse las circunstancias que estaba intentado crear.

El plan era simple. El elegido daría con ella en el momento y lugar planeado. Donde supuestamente se toparía con el hombre del bar y tras una actuación brillante, convencer al hombre de que un tipo la había intentado violar pero que consiguió zafarse de él y que ahora la perseguía.

Entonces el participante elegido aparecería e iría a por ella, y Carlos simplemente haría lo que tanto iba pregonando. Se encararía con él y acabaría con su vida, mientras ella huía de allí.

A los pocos días, su plan iba transcurriendo tal cuál lo pensado. Y cuando llegó el momento en el  debía suceder su precisa artimaña, todo ocurrió con absoluta sencillez.

Sergio, que era el nombre del participante que ella había elegido, apareció justo donde ella predijo. Tras él haber ido obteniendo, la información a cuenta gotas y manipulada, que Silvia fue filtrando.

Cuando sus miradas se cruzaron en esa calle lúgubre, un escalofrío les recorrió a ambos por dentro. Y tras unos segundos, él se abalanzó hacia ella con una ferocidad brutal.

Silvia salió corriendo en dirección a un cruce que daba a otra calle y en donde debía toparse con Carlos y, ¡fue así como sucedió!. Al verlo ella empezó a llorar y gritar, diciéndole que un tipo la había intentado violar, pero que había escapado y la estaba persiguiendo.

Carlos miró al frente y sacó una navaja de su bolsillo. Al instante, Sergio apareció doblando la esquina y se dirigía hacia él corriendo. Y justo cuando pasaba junto a Carlos, éste le clavó la navaja mientras le gritaba e insultaba.

Sergio sintió un fuerte pinchazo en la espalda, se giró mirándolo pero sin dejar de correr. A los pocos metros un dolor le sobrevino, haciéndolo caer al suelo. Cosa que aprovechó Carlos para arrodillarse junto a él y como un poseso, apuñalarle una y otra vez. Hasta que Sergio quedó tumbado boca abajo agonizando.

Cuando Carlos se incorporó y empezó a buscar con su mirada a Silvia, ésta ya había desaparecido. Lo vio normal, ya que corría asustada de un violador y él se sentía como un héroe por haberla salvado de semejante indeseable.

Había caído el primero. ¡Ya sólo quedaban seis!

CAPÍTULO 3

3.3 TODO VALE

La noticia de la muerte de uno de los participante del juego corrió como la pólvora. La web echaba humo, la gente se conectaba casi las 24h al día. En el apartado chat, incluso iban haciendo apuestas.

Todos pensaban, policía y familiares, que aquello no había sido una simple casualidad o un error por parte del hombre al pensar que se trataba de un violador pero, no podían demostrar nada aún.

Silvia ya en la habitación del hostal, se mostraba fría. Su plan calculado, había tenido el resultado esperado. Aunque para ello, una persona inocente había tenido que asumir una responsabilidad y culpa, ajena a sí misma. Pero eso, no le importaba. Había conseguido llevar a cabo su plan y lo mejor de todo, ya había uno menos.

Recogió su mochila y salió en busca de otro sitio donde instalarse y preparar el siguiente paso.

Los demás participantes tras la noticia de la muerte de uno de ellos, quedaron algo aturdidos. No iba a ser tan fácil como lo habían imaginado. Silvia estaba participando y sabía como jugar.

Dos días tardó Silvia en dar señales a sus amistades. Como había echo anteriormente, sólo les decía lo que ella consideraba conveniente para llevar acabo su siguiente paso.

En ésta ocasión y tras ver lo bien que le había salido su primer plan, decidió subir la apuesta. Estaba pensando como hacer enfrentarse a dos de ellos. En el peor de los resultados, al menos uno moriría pero con suerte, quizás pudiera acabar con los dos de un plumazo.

De nuevo los eligió, según pensaba ella tras evaluar la información que tenía de cada uno, a los que consideró los dos mejores candidatos.

Nuevamente su plan era básicamente sencillo. Empezó a filtrar su posible ubicación al entorno de los dos elegidos de tal forma, que sin mucha dificultad sembró la semilla de verse entre ellos como enemigos. Al fin y al cabo, sólo uno podía ganar y en realidad, sí eran rivales.

La tensión entre los familiares fue in crescendo. Hasta tal punto, que tuvieron algún que otro enfrentamiento aislado. La policía se veía incompetente ante la situación que se iba creando. Empezaron a rodar las primeras cabezas de los responsables, por su incapacidad para solventar la situación.

Poco a poco el plan ideado por Silvia iba germinando, teniendo el visto bueno por parte de los dos elegidos. Básicamente lo que les propuso fue la posibilidad de que uno de ellos, el que quedara con vida tras un enfrentamiento entre ambos, tendrían la oportunidad de verse cara a cara con ella. Y que la suerte, se decantase entre ambos y decidiera quien ganaría.

Pero, el juego se trataba de inteligencia. Y no había cabida para una lucha honesta. Todo se podía y debía ser utilizado para su propia conveniencia incluso, la mentira y el engaño.

Ella no tenía intensión de cumplir con el trato que estaba proponiendo. Su verdadera intención era, que ambos se mataran mutuamente. Nuevamente, sin que ella se manchara las manos de sangre.

CAPÍTULO 4

3.4 UNA VÍCTIMA INOCENTE

Ambos habían aceptado inocentemente. Sabían que debían enfrentarse antes entre ellos para tener la oportunidad de acabar con Silvia.

Lo habían asumido sin tener en cuenta la posibilidad de estar siendo engañados. Quizás, porque temían mucho más, las consecuencias que tendrían el no llegar a cumplir con la misión de acabar con Silvia.

Lo más fácil ya estaba echo, ahora debía idear un plan para que ambos muriese en su enfrentamiento sin que ella asumiera ningún papel.

De pronto, como un flash algo se le pasó por la mente. Los seguidores de la web, las posturas estaban divididas y cada uno tenía, como su pequeño club de seguidores.

Y Silvia no era ajena a ello. Nuevamente el plan que empezaba a desarrollar, se llevaría por delante a otro inocente, ajeno a aquel disparate. Pero los escrúpulos, ya no era algo que la horrorizara.

Lo más importante era ella y los daños colaterales era algo a asumir, sin mostrar reparo o aprensión.

Comenzó a indagar sobre las personas que mostraban estar a favor de ella. Y sabía que entre algunos de esos seguidores habría alguno, especialmente un hombre, que podría manipular para llevar a cabo lo que ya planeaba.

Las siguientes horas estuvo dedicada a indagar y palpar, quién estaría dispuesto a matar por ayudarla. Tenía claro, que mostrarle ciertas insinuaciones y prometerle algún tipo de recompensa sentimental, era algo a explotar.

No le hizo falta mucho tiempo para encontrar a la persona ideal. Un pobre chico muy manipulable y que mostraba unos sentimientos muy evidentes hacia ella.

Así que por privado y con el consabido entusiasmo que al momento demostró el chico, lo convenció rápidamente para que en secreto, acudiera en su busca y llevar a cabo su súplica.

En tan sólo 4 días, había consolidado su plan y todo estaba ya dispuesto para llevarlo a cabo pero, aunque no tenía dudas de que los dos jugadores, habían asumido sin tener ninguna duda y sin tener intención de engañarla, lo que ella les propuso, si que las tenía por parte de los familiares y amigos de ambos.

Así que no podía asumir demasiados riesgos y que todo su plan fracasara. Por lo que a última hora y ésta vez, haciéndolo en contacto directo con ellos, cambió la ubicación de donde iba a tener el encuentro. Citándolos en otro lugar, sin darles tiempo a poder planificar nada.

Recibieron la noticia sin poner demasiadas trabas y aceptando el cambio de última hora sin más.

Ella y Raúl, el chico inocente que había convencido para que la ayudara, se encontraban ya escondidos en la nueva ubicación. Observando cualquier movimiento sospechoso de la gente.

Al poco tiempo, los dos jugadores se encontraron cara a cara en el lugar elegido por Silvia. Mirándose ambos fríamente, podía intuirse la tensión que allí había.

Raúl tenía la consigna de una vez uno de ellos matara al otro, él debía aparecer por sorpresa y eliminarlo. Lo que Raúl no sospechaba era, que Silvia tenía también otro plan diseñado para que él también muriera y no quedar como testigo, de las artimañas que había creado.

Sin mediar palabra, los jugadores comenzaron una lucha cuerpo a cuerpo. Ambos habían llevado consigo, alguna que otra arma blanca. Y tras una lucha agónica, en la que ambos estaban sufriendo heridas por las armas que tenían, uno de ellos consiguió clavarle un cuchillo en el corazón al otro. Cayendo fulminado contra el suelo sin vida.

Cuando el ganador, cansado y herido se sentó en el suelo a recuperarse, Raúl apareció por detrás asestándole un golpe tremendo en la cabeza, que hizo que éste muriese en el acto.

¡Ya está! Le gritaba Raúl a Silvia. Ya lo he matado, ya no tienes que temer nada.

Pero Silvia ya no se encontraba allí, al igual que hizo la vez anterior, ella se había ido del lugar dejándolo sólo y abandonado.

Tardó tiempo en comprender Raúl, que había sido engañado por Silvia. Estando ahora él allí sólo y sin saber dónde encontrarla.

Pero lo que nunca había podido imaginar, fue lo que sucedió en ese momento. Poco a poco fueron llegando familiares de los dos participantes muertos. Silvia se había encargado de hacerles llegar no sólo la nueva ubicación donde habían tenido el encuentro, sino que también les puso al tanto de que Raúl, le había ayudado para acabar con ambos.

Era predecible que ocurrió en ese momento. Ambas familias, al verlos a ambos tirados en el suelo muertos junto a Raúl, volcaron toda su furia contra él, acabando con su vida.

¡Ya sólo quedaban cuatro!

Iván A.

TIME TO DIE – 04

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Ceda El Paso

CEDA EL PASO

¿Os he contado alguna vez, aquella ocasión en que le metí con la puerta del coche en toda la cabeza a un Guardia Civil?.

Pues veréis la cosa fue sin querer por supuesto pero, como que al final terminé con una multa en mi bolsillo y es que creo, que mucha gracia no le tuvo que hacer pero coño, no fue intencionado jajajaja.

LA CULPA NO FUE MÍA

Bueno os cuento. Estaba justo llegando a un ceda el paso para incorporarme a la autovía. Y quiero recalcar lo de “Ceda el Paso”, ¿vale?. Pues bien, cuando justo llegaba al “Ceda el Paso”, me percaté que un poco más adelante había una patrulla de Guardias Civiles y no digáis que no, todos nos ponemos nervioso por muy seguro que estemos de llevarlo todo en regla y en perfecto estado y pensamos que nos van a paran seguro.

Pues allí que voy reduciendo la velocidad, porque repito, se trata de un “Ceda el Paso” y no de un stop. Por lo que al ver que aunque por el mismo carril que voy a incorporarme viene un pequeño camión, éste viene bastante lejos y a una velocidad muy reducida. En fin, que no vi peligro alguno para hacer la incorporación. Y todo fue hacerla, que rápidamente levanta la mano uno de los Guardias y me indica que me eche a un lado.

Si es que lo veía venir. Puse el intermitente y paré unos metros por delante de ellos. Al momento se acercó uno de ellos, hizo una inspección rápida al interior del coche y me dice :

– ¿Cree usted que la incorporación la ha hecho correctamente?

– Y yo le contesto. ¿Yo pienso que si?. La señal que hay es de un Ceda el Paso. Yo he reducido la velocidad, hasta el punto que tenía metida la 2° marcha.

– Sí es cierto, no es un Stop. ¿Pero no ha visto el camión?.

– ¡Claro que sí!. Pero no sólo estaba lo suficientemente lejos como para que no tuviera que frenar él, sino que va bastante lento. Es más, miré.  Y haciendo un gesto con la mano para que mirase detrás de él, justo al girarse pasa el camión.

– ¡Ve usted!. Acaba de pasar, por eso le digo que venía lo suficientemente lento como para haberle causado algún tipo de peligro en mi incorporación.

Tiene usted razón me contestó. Añadiendo, venga continue. Y tras arrancar el coche y meter la marcha para proseguir, me dice.

– Un momento. ¿Lleva usted todo los papeles en regla?.

– SÍ señor.

– Vale, pues déjeme comprobarlo y si es así, puede usted continuar. Déjeme los papeles para comprobarlo.

¡FUE SIN QUERER!

En fin, que abrí la guantera del coche, cojo los papeles y se los doy por la ventanilla. Y justo al intentar cogerlos, se le escapa y caen al suelo. Pues bien, doy por echo que él se agacharía hará recogerlos. Pero no, el tipo se queda parado mirándome. Y tras unos segundo viendo que no hacía ningún ademán de agarrarse, pienso que he de ser yo quien los recoja. Y es aquí donde llega el momento crítico de la historia!. En el preciso instante que abro la puerta para recogerlos del suelo, él se agacha para hacerlo. Con la mala suerte que al coincidir con la apertura de la puerta, le doy con ésta en toda la cabeza. Ay, ay, ay…ay ay, ay. Tremendo porrazo que recibe en toda la cabeza. Yo, si ya tenía dudas sobre si me iba a dejar marcharme tras ésto, estaba claro que desde ese momento había comprado todas las papeletas para que no fuese así.

Dicho y hecho. El tío se levanta con muy maña leche, coge los papeles, me dice que espere y se va para su coche Patrulla a hacer las pesquisas necesarias para comprar que todo estaba en orden.

Efectivamente lo estaba, por consiguiente por ahí no iba a pillarme. Pero aparece y me entrega un papelito, se trata de una multa de 200 Euros. El motivo, ya que no tenía otro y hacerlo no sé, como ¿Agresión?. Supongo que él mismo consideró que eso sería desproporcionado. Así que me la impone por hacer (creo que puso algo así como) incorporación temeraria a la autovía. ¿Incorporación temeraria? ¡y una leche!. Si él mismo consideró al principio que no. No sé si fue porque le cabreo. Pero se ve que el portazo a la cabeza gracia le hizo poca.

Y eso fue todo. Por algo totalmente ajeno, fortuito y sin intención, me marche de ahí con la multita. ¡Cosas que me pasan!. Si es que tengo una suerte…

Iván A.

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Los Aparcamientos

LOS APARCAMIENTOS

Vereis, quisiera contaros algo que esta sucediendo en los aparcamientos de mi calle. Como ya os he comentado en alguna ocasión, en mi barrio el tema de los aparcamientos está complicado y cada día que pasa más lo está. Estamos llegando a un punto donde ves a cuatro ó cinco coches posicionados cada uno en un extremo de la calle, con el motor arrancado y sus conductores en un frenesí de nerviosismo Sigue leyendo

LA DESPEDIDA

La despedida

BUSCANDO EL PERDÓN

Desperté a media noche sudando, angustiado. Jadeaba y un terror, me inundaba todo el cuerpo. Desde la cama, miré hacia la puerta del cuarto y allí, en el pasillo que daba al salón, notaba una presencia. Y no era de alguien extraño, sabía perfectamente, de quien se trataba pero, eso era totalmente ridículo e irracional. Llevaba ya, muchos años viviendo solo y jamás, había sentido miedo por ello. Ni por pasar, las noches en una casa solo, a oscuras y escuchando ruidos. Pero, lo que en ese momento sentía, no podía compararlo con ningún otro miedo, que hubiera sentido antes. El corazón, me latía a mil por horas, sólo estaba esperando, a que entrara y esa idea, me angustiaba. Quien allí se encontraba, era mi abuelo. Sí era ella, estaba seguro de ello ¡Pero como era posible!

Hacia años, que no sabía nada de ella, por unos problemas familiares y la relación, era inexistente. En ese momento, mi cuerpo me decía que estaba allí, como si quisiera poder despedirse de mí, parecía estar esperando, que le diese permiso para entrar. Todo estaba en mi cabeza pero, ¡Era todo tan real!

Sin embargo, el terror era mayor que el deseo y en mi interior, sólo existía una suplica ¡No! Y poco a poco, como si de la luz de una vela se tratara, se fue apagando, diluyendo la sensación. Quedando de nuevo, todo en paz y tranquilidad. Quedando mi cuerpo, en reposo hasta volver, a quedarme dormido.

Transcurrido, ya un tiempo de aquello, quedamos como venía siendo habitual en la familia, a comer juntos, con mis hermanas en casa de mi madre. Mientras comíamos, no sé como, se me ocurrió comentar lo que me había pasado, algún tiempo atrás. Estuve relatándoles, la manera tan real, en que tuve aquel sueño. Las tres escuchaban atentamente, como muy sorprendidas y de repente, una de mis hermanas dijo.

– Yo también he pasado por eso. 

Entonces, fui yo quien se sorprendió y me quedé mirándola, pero sin tiempo a poder reaccionar, mi otra hermana, dijo también.

– Entonces ya somos tres. Yo también, lo he tenido, hará cuestión de unas tres semanas atrás. 

Y al unísono, todos miramos a mi madre, como esperando que ella también, fuera a decir lo mismo. Pero no, ella negó haber pasado, por algo así. Por lo que, sólo los tres hermanos y es ahí lo curioso, habíamos tenido, la misma experiencia.

Intentando recordar, en que momento nos ocurrió a ambos, todo parecía ser, que habíamos coincidido en el tiempo. Aunque, no supimos concretar el día exacto. Lo único que en ambos casos, la sensación había sido igual y de inmediato, los tres tuvimos en ese momento, la sensación de que había venido a despedirse. Por eso, a todos se nos pasó por la cabeza, la misma idea ¿Estaría viva? ¿Le habría ocurrido algo? y ¿Habría muerto?

Parecía todo, tan extraño y sorprendente, que no sabíamos que pensar. Todo era posible, se trataba ya, de una mujer mayor y no era de extrañar, que pudiera haber fallecido. Aunque, nos extrañó, ya que aunque mis padres, estaban separados y no manteníamos tampoco, mucho contacto con él – con mi padre – si algo así hubiese ocurrido, creíamos que lo habría comentado, a alguna de sus hijas.

Pero, aunque al final, la velada transcurrió por otros lances, a todos se nos quedó en la mente, lo ocurrido. Por eso, una de mis hermanas, en cuanto tuvo ocasión, inicio unas pequeñas averiguaciones, sobre la familia de mi padre y al poco tiempo, casi por casualidad, se encontró con un familiar lejano, que le dijo, que efectivamente, mi abuela había muerto. También, dijo que le extrañó, no ya que algunos de nosotros no hubiéramos asistido al funeral (no sabían nada sobre el problema familiar) sino, que ni siquiera mi padre o sea su hijo, tampoco había ido al funeral. Después de despedirse, intentó ponerse en contacto con mi padre, pero le fue imposible, aunque sí consiguió, hablar con mi madre y explicarle la situación.

Días después, estando ya todos reunidos, cada uno contó lo que había conseguido averiguar. Consiguieron hablar con mi padre y por muy sorprendente que pareciese, no tenía conocimiento de la muerte de su madre. Se había enterado, en ese momento, por una de mis hermanas. Desde luego, la unidad familiar, estaba totalmente rota con respecto a mi padre y su familia pero, ¿Hasta tal extremo?

A todos nos invadió, la misma sensación, aquello que sentimos los tres hermanos. Había sido real, creíamos, que de alguna manera, ella, mi abuela, ya en espíritu, necesitaba despedirse, para continuar su camino hacia el otro lado. Entonces ¿Quería eso decir que había algo después de la muerte

Tras entender eso, una paz interior, nos lleno a cada uno de los hermanos. Ya no sentíamos miedo, sólo el deseo de perdonar y olvidar, errores pasados. Todos cometemos equivocaciones y creíamos, que quizás se mereciera, irse con esa paz, en su corazón.

Y de la misma manera, que ocurrió por primera vez, pasado ya un tiempo, una noche de nuevo desperté sintiendo otra vez, esa presencia en el pasillo. Y volví a intuir, que se trataba de mi abuela. Me incorporé en la cama y comenzaron, a caer lagrimas de mis ojos. No sentía miedo, ni odio, sólo el deseo de hacerle sentir paz. Entonces, tras secarme las lágrimas, le dije:

– Tranquila abuela, no sientas pena. Todo acabó ya, no te sientas en deuda por nada. En mí, solo queda el recuerdo de mi niñez. Aquella, que tan feliz pasé contigo. Espero que un día, volvamos a encontrarnos y volver, a reír juntos. 

De pronto, esa energía intensa, que llenaba cada parte de la casa, poco a poco se fue disipando, quedándome en un estado de paz interior, maravilloso. De igual forma, fue lo que mis hermanas sintieron, cuando también a ellas, les volví a ocurrir lo mismo.

No sé, que habrá después, si acaso fue real o sólo, una alucinación colectiva. Pero, algo sí que llegué a entender y es, que quizás por soberbia, rabia, obstinación o por pura tozudez, dejamos pasar meses o incluso años, desperdiciando, momentos de la vida, que podrían ser, maravillosos.

“Feliz el hombre, a quien sus culpas y pecados le han sido perdonados por completo.  Feliz el hombre, que no es mal intencionado y a quien no se le acusa, de falta alguna” 

Iván A.

BEBIENDO LAS LÁGRIMAS

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YO SUPERMAN

CUANDO ME CONVERTÍ EN SUPERMAN

Tendría yo, unos veintipocos años y trabajaba, durante los meses de verano para conseguir un dinerito, como socorrista. Lo hacía, en las piscinas de las urbanizaciones, de uno de los barrios de Sevilla, concretamente en Sevilla-Este. Un año, hice buena amistad con un grupo de chavales, en la piscina donde me encontraba trabajando. Cuando, en uno de los días, en los que estaban todos rodeándome y charlando, pasando la tarde.

Comenzaron, a contarme la historia, del día que se tiraron por el puente, del cachorro (El puente de los Toldos, que es la manera de conocerlo, por aquí).

Yo Superman 1

Como a mí, me encanta todo tipo de aventuras y más aún, si éstas eran arriesgadas, me quedé pensando durante varios días, sobre ese suceso.

RESULTÓ SER VERDAD

Pero al poco tiempo, uno de ellos, me pidió si podría llevarle un día conmigo y mis amigos, para divertirse por la noche, en lo que venía a ser la movida.

Tras decirle, que le pidiera permiso a sus padres, quedamos un sábado y nos fuimos a la Puerta-Triana (que era el nombre, de una de las puertas de acceso de cuando la Expo del 92) en aquel entonces, era el lugar que estaba de moda, por donde salir de copas (los que sean de Sevilla, se harán una idea de la época de la que hablo).

Al cruzar el puente del Cachorro, recordé la historia que me habían contado y, le dije:

—Oye, ¿no decíais que os habéis tirado del puente, venga valiente que yo lo vea?

—Vale, mira…

¡Jo! ahí que fue el tío. Se quitó la ropa y se lanzó. ¡Madre mía! ni siquiera lo pensó un momento. Por lo que automáticamente, yo realicé lo mismo, lógicamente.

Me quedé en bolas, salvo los calzoncillos (Sí, aun no se usaba mucho eso de los boxer) y corrí hacia la baranda, para lanzarme pensando, que la muchedumbre que ya se agolpaban, a contemplar a mi amigo en el río, tratarían de impedírselo. Pero que va, al contrario, comenzaron a animarme ¡y allí que me lancé!

Como era de noche, no conseguí percibir bien, donde estaba el agua y, metí un tremendo costalazo. ¡Uf no veáis! Recuerdo, la cara de la gente en la orilla de la Puerta-Triana, al vernos salir por del río en calzoncillo, todo mojado, jajajaja.

PREPARATIVOS

Al día siguiente, lo estuvimos comentando en la piscina pero, como mi caída no fue muy buena y además, era de noche y no pude verlo bien, les dije de repetirlo.

Todos estaban encantado y uno de ellos, dijo. “Oye y por qué no lo grabamos y lo mandamos a vídeos de primera. Que era un programa para reír, donde la gente mandaban  sus grabaciones, esos de los que pasado el tiempo, el sólo recordarlo te avergüenza” estupendo, dijimos emocionados.

Así que el colega, inventó una historia, que tendríamos que representar el día del salto. Que consistía, en que un ladrón, atracaba a un transeúnte, sobre el puente para robarle y que una vez lo había robado, lo lanzaría al rió.

Donde aparecería de repente, “IVÁNZOR” al rescate, dándole una paliza y tirándose al río, con la intención de rescatar al incauto ¡treméndamente patético! Dios, lo que es ser joven inconsciente y, sin vergüenza alguna.

CONVERTIDO EN HÉROE

Pues allí, que nos presentamos una mañana de domingo, para representar la historia. La gente, se paraba al vernos, tanto los que iban andando, como los que circulaban en coches. Sorprendidos, de lo que estábamos haciendo. Aunque, espectacular fue cuando aparecí, disfrazado de “IVANZOR” (un cutre y ridículo “Supermán”) en plan salvador y, tirándome desde el puente. Ya me veía yo, siendo aplaudido por mi gran interpretación, pero no. Apareció un señor, que comenzó a gritarle a un patrullero, de la policía local que estaba en ese momento pasando y tuvimos, que salir nadando hacia la orilla contraria y correr, tal cobardes jajajaja. ¡Imaginaos la estampa! dos tíos, saliendo del agua empapados y uno de ellos, vestido de “Superman”.

¡Mis historias! y el asunto es, que aún tengo la prueba grabada en vídeo, en cinta en VHS. Para poderlo recordar y reirnos, en la posteridad.

Iván A.

PERDIDO EN DOÑANA

EL REGRESO