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MI IRRELEVANTE OPINIÓN

MI IRRELEVANTE OPINIÓN

MI IRRELEVANTE OPINIÓN

Supongo, que de alguna
manera buscamos y sobre todo
en determinados momentos
o situaciones, un pequeño
alivio que nos calme.

Ya sea, con un gesto, palabras
un llanto, unos gritos…
aún sabiendo, que sólo
son formas de desahogos.

Aunque sea sólo por llenar
nuestras vidas con los mejores
momentos que hayamos
vivido con alguien.

Merece la pena ir desechando
lo malo para que aquello
que compartimos sea lo mejor
que nos quede de su compañía.

Yo al menos pienso que es algo
que el hacerlo honra a la persona.
Pero, es mi irrelevante opinión.

                         Iván A.

SEMBRANDO AYUDA

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CAMINO AL INFIERNO

CAMINO AL INFIERNO

Ya hice las maletas
guardando en ella
todas mis esperanzas
todo el sufrimiento
todo mi profundo dolor.

La llené de cuchillos afilados
de pinchos puntiagudos
impregnados de veneno.

¿Tú te has enterado
demonio de los cojones?
y el alma la llevo yo
agarrá de la mano
“pa” que no se escape.

¡Escúchame!
Tú el maligno
dime como se llega
al puto infierno
que me tienes ya
“hartito” de escucharte
todas las noches decir
que vienes a buscarme.

Que no me puedes tener
con el corazón en un puño
esperando me encuentres
en alguno de mis sueños.

Que te pierdes tío
que “na” más haces
dar vuelta por ahí
sin encontrarme.

Que eres ¡muuuu torpeeee!.
Si eso ya voy yo, ¿vale?.
Que me tienes en un sin vivir.

Iván A.

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De Nuevo Salgo A Buscarte

DEUDA DE SANGRE

Deuda de sangre

Ni las sombras del árbol
puede provocar la incertidumbre
de caer en el olvido.

Ni la ausencia sosegada
por ya no quedar nada
al querer destruir
hasta el más mínimo
de tu posible recuerdo.

Ni el silencio apagado
tras grietas que provocan
unos gritos de silencio
pueden conseguir hacer
que pases inadvertido.

Ese pasado tuyo depravado
de indigna inmoralidad
conlleva una deuda de sangre
que ya vine a cobrarla.

Iván A. 

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Castigo Agonizante

SÓLO TU RISA COMPAÑERO

Sólo tu risa compañero

En ésta vida, que de sobra es conocida,
su inevitable y eterna compañía,
siempre consigue lastimarnos el alma,
por creer imposible que ese día llegará.

Ya no hay lamentos compañero,
solo tu risa que nos queda de recuerdo,
como tu te llevas un trocito de amor,
que fue puliendose con cada compañero.

Ahora ya volviste a poder soñar,
se acabó el sufrimiento y el dolor,
es hora de regalarle a tu gente,
el mejor recuerdo… tú, en su memoria.

Iván A.

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POR QUÉ LUCHAR

Por qué luchar

POR QUÉ LUCHAR

¿Por qué luchar contra ese mal aciago 
siendo aquellos quienes contigo sufren
las personas a las que tu más quieres? 

¿Por qué insistir en intentar pretender
creerse con el poder de tener derecho
si vas arrastrando una apática desgana? 

¿Es así como quieres pretender vencerme
quitándome la poca honra y dignidad
que a mí aún me queda como persona? 

Ya no te conformas con mi solo tormento
y buscas saciar con dolor tu rabia ya vacía
esa que en tu mente tu mismo inventaste.

                    Iván A.

CAMINO AL INFIERNO

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ME QUEDÉ SIN TIEMPO

Me quedé sin tiempo un día más,
tantos, que no recuerdo ya ni cuantos.
Con esta niebla que persiste,
en ésta pesada eterna soledad,
que por todos lados me invade.

Buscando desesperado,
aquel lugar a donde fue la gente.
Arrastrando con pena esta condena,
que me hace caminar de dolor,
en un vacío sin destino.

Muriendo los agónicos recuerdos,
de tantas promesas incumplidas.
Tantos te quiero que aplacé,
creyendo que aún me daba tiempo.

Olvidé que estaba vivo y ahora,
ahora ya ni sé que sin saberlo,
ha llegado ya el momento de exhalar,
mis últimas gotas de aliento.

Iván A.

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ROTO EL AMOR

Me quedé sin tiempo

SILENCIO ESCONDIDO

SILENCIO ESCONDIDO

SILENCIO ESCONDIDO

Escondido tras el silencio,
espera paciente el momento,
en el que el miedo te robe
la calma que muestras
en una apariencia impuesta.

Obligándote tú a mentir
por ser aún todavía peor
y mayor el miedo que
en realidad tu siente.
Pero que nunca jamás
mostrarás aún viviendo
en el limite del espanto.

Ya llega y lo sabes porque
sientes a la muerte que
ya está siendo anunciada.
La que como cualquier
depredador sólo espera
el momento de arrebatarte
sin mostrar ningún posible
atisbo de un mínimo
de lástima o caridad.

Con la apariencia impuesta
el miedo espera paciente
el momento de arrebatarte
toda muestra de calma.
En silencio permanece
escondido a que por fin
llegue la ansiada hora
y no desaprovechar
la oportuna ocasión.

                        Iván A.

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EXPEDIENTE “indicio de criminalidad” 004

14/004

Hoy nos encontramos en Los Palacios y Villafranca, localidad situada en la N-IV, a unos 40 km de Sevilla Capital.

Como en el expediente anterior, se trataba de otro supuesto suicidio. Pero lo que diferencia a éste, con el anterior es, el tiempo transcurrido. Muchos días pasaron, hasta que los familiares, dieron la llamada de alerta a las autoridades.

Hoy tendremos la oportunidad, de tratar el escalofriante tema, de la descomposición de los cuerpos, una vez que fallecen.

“Esto es, lo que refiere en biología, el término descomposición. La reducción del cuerpo de un organismo vivo, a formas más simples de materia. El proceso es esencial, para reciclar materia finita, que se encuentra en un bioma.

Aunque, no hay dos organismos que se descompongan de la misma manera. Pero todos sufren, las mismas etapas secuenciales de descomposición”.

LLAMADA

Una vez más, fuimos alertados por el juzgado, para dirigirnos a la citada localidad. Se trataba de un varón de mediana edad, separado y viviendo solo. Hecho este relevante, para la supuesta tardanza de descubrir su cuerpo.

Se encontraba en el piso de arriba, en su dormitorio. Ahorcado en una puerta de hierro, que daba a un patio delantero. Suspendido e inclinado hacia adelante, con las rodilla semi-flexionadas. Llevaba, aproximadamente unos 5 días muerto.

Al rededor de él, se encontraba lo que llaman «la isla de descomposición cadavérica». La perdida de los fluidos, se acumulan alrededor del cuerpo y dan lugar, a un persiste fuerte hedor.

Pero ese hedor, es algo más que simple olor, parece mascarse, se impregna en las prendas de vestir y su olor, persiste durante mucho tiempo. Teniendo en ocasiones incluso, de tener que cambiarnos de vestuario, una vez concluido.

PROCESO

Cuando llegaron las autoridades, procedimos al levantamiento. La jueza, era una mujer joven, creo recordar que era verano, por lo que seguramente, era una jueza sustituta. Nada más dar el primer paso al interior de la habitación, la jueza se dio la vuelta y apunto estuvo de vomitar ¡El olor era insoportable!

Nosotros, íbamos provisto de unas mascarillas especiales, además de que utilizábamos, un pequeño truco que consistía en echarnos en las fosas nasales, un poco de producto “vick vaporub” que hacia muy soportable, el poder trabajar en esas circunstancias. En vista de que para la jueza, no tenía más remedio que entrar y era totalmente inaguantable el hedor, le ofrecí mi mascarilla y ser yo, quien tuviera que soportar el olor.

A la hora de bajar a un ahorcado, nunca se le quitaba la cuerda de alrededor del cuello, por lo que teníamos que cortar la cuerda, por encima del nudo. El cuerpo, se encontraba junto al armario de la habitación. Entre la pared donde estaba la puerta y el armario, había un pequeño hueco. Por donde decidí meterme, para cortar la cuerda y tener controlado el cuerpo.

La idea era, de colocar la caja delante del cuerpo y tras cortarlo, éste tan sólo por la gravedad, caería directamente a la caja y solo, tendríamos que manipularlo para darle la vuelta y ponerlo boca arriba. Pero, una cosa fue la teoría y otra, la practica. El cuerpo efectivamente cayo, pero no hacia adelante como pensábamos. Se torció y se me precipito encima, encontrándome con el cuerpo descompuesto sobre mí.

Podéis haceros una idea, de mi reacción, la repugnancia que me entro fue tal, que ésta vez creí ser yo, quien creía iba a vomitar. Con la ayuda de mi compañero, pudimos redirigirlo y colocarlo en la caja, para poder bajarlo al vehículo y trasladarlo al anatómico forense.

La escena de un cuerpo en descomposición, es extraordinariamente nauseabunda, no solo por el echo de su aspecto físico, sino por la imagen de los fluidos al rededor del cuerpo, el hedor y sobre todo, por la imagen de los insectos y gusanos que puedes observar en el cuerpo.

CONCLUSIONES

Las cuestiones a tomar a consideración las autoridades, era prácticamente las mismas que en todo posible suicidio, ¿Realmente se trataba de un suicidio? ¿No había ninguna otra u otras personas implicadas en la muerte de esta persona? ¿Qué fue lo que le llevo a realizar tal hecho?

En los próximos EXPEDIENTES, iremos avanzando no sólo, en las distintas formas en las que encontramos a las victimas y sus supuestas muertes.

Nos adentraremos, en el interior del anatómico forense, la sala de autopsias, la manera de realizarlas, las cámaras refrigeradas, donde se conservan los cuerpos. Nos quedan muchas muertes por ver, espeluznantes escenas….

Aquí termina, un relato más de “EXPEDIENTE indicios de criminalidad” hechos verídicos, ocurridos tiempo atrás y en los que tuve, oportunidad de participar. Siendo testigo de los hechos y los procedimientos que siguen, los profesionales para su esclarecimiento.

Expedientes “indicios de criminalidad” por Iván A. Saavedra.

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DIÁLOGO CON LA MUERTE

TIME TO DIE – 05

TIME TO DIE

TIME TO DIE – 05 es una saga de “Micro-Relatos” de suspense Espero os guste y os mantenga intrigados. Aquí el quinto capítulo, con cuatro capítulos cortos.

CAPÍTULO 1

5.1 EL PACTO

Ya estaban todos situados en el lugar del tablero correspondiente y por fin podría resolverse el juego sin temor a que las autoridades, cada vez más cerca de descubrir y descifrar la enrevesada trama creada por los responsables de la web, les estropeara la perversa creación.

Silvia volvió a demostrarse a sí misma, su capacidad para adaptarse a los cambios. Ya había comenzado a pensar en un plan. Pero primero tenía que familiarizarse y conocer con exactitud, cada rincón de aquel sitio.

Para eso era necesario disponer de tiempo, siendo una prioridad el mantenerse oculta de los cuatro tipos que la estarían buscando.

Por otra parte, los cuatro jugadores se disponían irónicamente, a desearse suerte mutua. Pero que en realidad, era lo último que deseaban, ya que la suerte de uno significaba el fracaso de los otros.

Cuando se disponían a marchar cada uno por su lado, uno de ellos los llamó porque decía tener una propuesta que hacerles.

-Un momento escuchad. Ésta tía a demostrado hasta ahora ser muy inteligente. Si bien es cierto, aquí sus recursos están muy limitados pero, quizás sea un error por nuestra parte pensarlo.

-¿Qué es lo que intentas decirnos? Le contestó uno de ellos.

-Pues que quizás nuestras posibilidades de encontrarla y acabar con ella, sea más elevada si nos mantenemos juntos en la cacería.

Todos se quedaron en silencio pensándolo. No era nada descabellado lo que proponía. El trabajar juntos sin duda alguna, aumentaría sus posibilidades de éxito.

Pero el juego consiste en que sólo uno puede ser el ganador. ¡Quien consiga acabar con ella! Expuso otro tras haberlo meditado.

-Sí, es cierto lo que dices pero, ¿Qué pasará cuando demos con ella? ¿Quién será el que la mate y convertirse por tanto en el ganador?. Replicó otro.

-Bueno, eso será algo a dilucidar después, una vez la atrapemos.

-¿Dilucidar? La cosa está bastante clara me parece a mí.

-Escuchad. Todos sabemos que enfrentarnos individualmente a ella, corremos el riesgo de terminar como los otros. Incluso haciendo esto juntos no estaremos a salvo pero, ayudándonos lo tendremos más fácil. Una vez la tengamos, discutiremos quien se otorga tal derecho. Si para ello tenemos que enfrentarnos entre nosotros, por mi parte no hay problema. Prefiero eso, sabiendo que al menos si consigo ganaros, tengo asegurado acabar con esa hija de puta.

Ambos se miraron sin decir nada. Tenía toda la razón, era una forma de asegurarse que al menos, si conseguían ganarles a los demás, el acabar con Silvia lo tenían ya hecho.

No discutieron más, ya lo tenían decidido. Colaborarían para conseguir atrapar a Silvia y asegurarse su aniquilación.

Todos mostraban una fuerte determinación hacia lo que debían de hacer. Todos excepto uno que parecía mantenerse un poco al margen. En ningún momento expreso opinión alguna sobre lo que discutían. Manteniéndose como un simple espectador y asumiendo la decisión a la que habían llegado.

Así pues, todos juntos comenzaron su frenética busqueda por aquellos pasillos, estancias y recovecos que aquel sitio parecía no tener fin.

– – –

CAPÍTULO 2

5.2 ATRAPADA

Silvia llevaba horas recorriendo los distintos pasillos infinitos y estancias que aquel lugar tenía. Iba y venía recorriendo una y otra vez sus propios pasos.

Intentaba crear una especie de mapa, para que en caso de tener que correr y escapar de alguno de los otros participantes, saber que camino elegir y a dónde le llevaría.

Cualquier pequeña ventaja, podría convertirse en un gran aliado llegado el momento. Se preguntaba si ellos en cambio, solo tenían en mente ir en su búsqueda, sin temer que también ellos pudiesen estar siendo buscados por ella.

Sin plantearse ningún tipo de prevención mientras recorrían aquel lugar, por no darle importancia a esa posibilidad. Cosa que para ella, imaginar que no se la diesen como un posible peligro, le provocaba un aumento de autoestima y superioridad.

Desde un lugar recóndito de aquel sitio, el instigador de aquel juego y sus perros como les llamó Silvia, se mantenían como simples observadores, a través de las muchísimas cámaras que previamente habían preparado y escondido por todo aquel lugar. Y cuyas imágenes utilizaban para ofrecerlas en la web, desde donde miles de seguidores se mantenían expectantes.

Justo cuando Silvia había comenzado a inspeccionar un nuevo túnel, un fuerte sonido la sobresaltó. Se trataba de un pesado armario metálico, que habían empujado por estar obstruyendoles el paso por el que los cuatro participantes iban.

El corazón de Silvia se le disparó y comenzó a latirle tan fuerte como cuando muchos días atrás, se encontraba esperando en su escritorio, que llegara la hora en que los elegidos del siguiente nuevo juego, recibieran el correo.

Aquello no lo esperaba Silvia. El que la encontraran tan pronto. Lo había imaginado como algo muy remoto. Y encima, estaba sucediendo justo en un lugar, que aún era desconocido para ella.

Se apresuró en buscar algún escondite donde refugiarse, con la esperanza de que pasaran de largo. Pero aquel lugar estaba bastante oscuro y apenas podía adivinarse que tenías delante. En un intento de subirse a un saliente que había en una de las paredes, comenzó a trepar por unos muebles que se encontraban allí apilados. Con tan mala suerte, que al dar uno de los pasos esta resbaló, cayendo de espaldas contra el suelo y tras de sí, varios de los muebles que se encontraban apilados.

Fue tal el golpe, que Silvia quedó algo trastornada y por un momento algo confundida. Pero al poco tiempo, consiguió de nuevo reponerse pero al intentar levantarse, con una cara de asombro, vio como estaba rodeada por los cuatro tipos que la perseguían.

-¡Vaya, vaya, vaya! Mirad a quien acabamos de encontrar.

Aquello no era para nada, lo que Silvia había imaginado. Todo cuanto había estado preparando y organizando, se acababa de ir al traste.

De malas formas, Silvia fue llevada amarrada hasta un lugar que ellos habían considerado como su base.

La metieron en una habitación y cerraron tras de sí, la única puerta que había. Quedando a la espera de ver cuál sería su destino.

– – –

CAPÍTULO 3

5.3 LA DUDA

Bueno, acababa de ocurrir lo que la mayoría de personas que seguían el desenlace a través de la web, no habían podido imaginar.

Apenas había comenzado el juego en aquel nuevo lugar, cuando sin prácticamente haber ocurrido nada, Silvia había sido atrapada.

Mientras ella permanecía encerrada en aquella habitación, los cuatro tipos comenzaron una discusión sobre que hacer ahora.

Les había sido imposible conseguir algún tipo de contacto o posibilidad de comunicación con los responsables de aquello. Para que les dieran respuesta sobre, si había alguna otra forma de finalizar el juego, por haber cooperado todos juntos en la caza de Silvia y por ende, ser todos ellos considerados como ganadores del juego.

En plena discusión, en la que todos se gritaban y andaban de un lado para otro. Uno de ellos, aquel que se había mantenido en todo momento como al margen de todo, aprovechó para ir a buscar a Silvia.

Cuando entró en la habitación, ella pensó que había llegado el momento de su final. Que venían para matarla pero, haciendo un ademán indicándole que no chillara, el tipo que había ido a su encuentro, empezó a hablarle.

Silvia escucha. Escúchame atentamente no disponemos de tiempo. Mira, hay algo que todos desconoceis sobre una particularidad del juego.

Ella se mantenía en silencio mostrando todo el interés que conseguía poder focalizar.

-Como sabes, tras terminar mi juego, me pusieron el apelativo de falso ganador. Ya que conseguí mantenerme siempre al margen, mientras eran los otros quienes se mataban entre ellos. Y teniendo la fortuna final, de que el tipo con el que me disputé la final, se encontraba ya tan machacado, que sólo tuve que mantenerme alejado de él y esperar a que muriese por las heridas que ya tenía.

Aquello que contaba era cierto. Había sido el único de los siete ganadores, que no había tenido que matar a ninguno con sus propias manos. De algún modo, en eso ambos se parecían.

-Verás. Yo al igual que tú, no soy ningún asesino. Tan solo un estúpido que por mi inconsciencia, me he visto envuelto en ésta situación. Pero lo que para todos consideran fue una inmerecida victoria, para los creadores del juego, tenía un valor significativo. Y me otorgaron, digámoslo de ésta manera, una especie de comodín que podría emplear, si como está sucediendo, llegara la posibilidad de hacerlo. 

-Pero ¿de qué estás hablando exactamente? Le preguntó Silvia.

-Hablo, de que si soy yo el finalista. Tengo la posibilidad de elegir no matarte. Eso fue lo que gané, por vencer en mi juego sin mancharme de sangre.

-¿Y qué has decidido?

-Ya te he dicho que no soy ningún asesino. Mi intención es conseguir acabar con éstos y que tú y yo, salgamos vivos de aquí.

Silvia no sabía muy bien el por qué, pero aquello no le terminaba de convencer. Él era al igual que ella, un estratega. Y algo le hacía sospechar, de que todo lo que le estaba contando, era el argumento de un plan que tenía organizado.

O era eso o realmente decía la verdad y sería una víctima inocente más, de las que ya habían caído. Porque ella había decidido no creerle. Tan sólo seguirle el juego, hasta tener la ocasión de acabar con él.

– – –

CAPÍTULO 4

5.4 TODOS MUERTOS

Mientras seguían discutiendo, el tipo se volvió a incorporar a ellos. Estaban todos tan acalorados con la discusión que ninguno se percató de la breve ausencia que había mantenido para ir a hablar con Silvia.

Se dispuso a repartir en unos vasos de plástico que llevaba en su mochila, una botella de refresco que también le acompañaba. Y fue ofreciendole a cada uno, su correspondiente vaso.

-¿Y ésto que es?

-Un refresco que llevaba en mi mochila. Siento que no esté frío.

-¿Y acaso eso importa un carajo? Y se trago el líquido de un solo sorbo.

Cosa que hicieron todos al unísono pero, lo que desconocían era, que aquella bebida tenía algo más que refresco. Era un arma, por así decirlo. Ya que el refresco llevaba una solución agregada. Veneno concretamente. Algo muy letal. Lógicamente el que él tomó, era el único que no llevaba.

A los pocos minutos de haberlo bebido, uno tras otro comenzaron a sentirse mal. Comenzaron a sudar profusamente y una taquicardia cada vez más incipiente se les unió.

Todos miraron al tipo preguntándole que mierda les había dado. Y esa fue exactamente su respuesta. Una grandísima mierda, que en tan solo un par de minutos más, acabaría con ellos.

Efectivamente así ocurrió. A los pocos minutos, todos fueron cayendo al suelo con tremendas convulsiones. Hasta que por fin el último de ellos, dejó de respirar.

Silvia, que hasta ese momento se había mantenido escondida, ya que la había liberado, sin pensarlo dos veces se abalanzó contra él, con una barra de hierro.

Justo antes de conseguir impactar con su cabeza, el tipo pudo ver apenas de reojo, las intenciones de Silvia. Por lo que intentó quitarse y esquivar el golpe. Y que consiguió a medias. Recibiendo, aunque no certeramente, un golpe en la cabeza que lo dejó algo aturdido.

Intentó defenderse a trompicones. Lanzando golpes al aire sin ver exactamente hacia donde dirigirlos. Pero que por pura fortuna, en una de ellas consiguió alcanzar a Silvia. Recibiendo esta un puñetazo en el ojo.

Sintió un grandísimo dolor, que la obligó a arrodillarse en el suelo. Momento que aprovechó el tipo para lanzarle una patada a su cabeza. Dejándola tumbada boca arriba medio inconsciente, mientras iba recibiendo puñetazos por todo su cuerpo.

El tipo parecía haberse vuelto loco. Golpeándola en un frenesí frenético, que sin lugar a duda iba a terminar con la vida de Silvia.

Fue tal la descarga de adrenalina que se le desató, que terminó completamente exhausto. Decidiendo tomarse un pequeño descanso.

Momento en el que el loco individuo responsable de todo aquello, hizo aparición.

-¡Vaya!. Veo que has cumplido a medias lo que te mandé. Te dije que era de vital importancia convencer a Silvia de que lo que le contaras, creyese que era cierto. Y está claro que no se fiaba de ti. Por cierto, ¿quién cojones te ha dado permiso para que le pusieras un dedo encima?.

-Bueno… ¡es que ella me atacó! y he tenido que defenderme.

-¿A eso llamas defenderte?.

Sin ni siquiera darle tiempo a que contestara, sacó una pistola y le voló la tapa de los sesos.

-¡Cabrón hijo de puta!. Te dije que ella era para mí.

Lentamente se fue acercando hasta Silvia y al llegar a su altura, este se agachó para comprobar si aún estaba con vida.

Cuando puso su oreja cerca de la boca y nariz de Silvia, intentando notar si aún respiraba. Un destornillador le atravesó la garganta de lado a lado.

Había sido Silvia, que mientras el tipo lidiaba con el otro, ella permaneció haciéndose la muerta. Esperando se diera alguna situación, como la oportunidad que había tenido, para clavarle un destornillador que tenía escondido debajo de ella.

Mientras se iba incorporando, no dejaba de mirar como el tipo agonizaba por apenas poder respirar, dando sacudidas en el suelo.

Luego se quedó observando a los perros, que habían permanecido inmóviles por expresa indicación de su jefe, diciéndoles:

-¿Y ahora que vais a hacer?. Ya no tenéis a un señor a quien proteger. Y sólo es cuestión de horas, que la policía consiga dar con este lugar. Yo que ustedes, aprovecharía para irme y esconderme en algún agujero de este mundo donde nadie os pueda encontrar.

Se quedaron impasibles durante unos segundos. Como meditando las palabras de Silvia. Pero acto seguido, todos comenzaron a correr en busca de la salida para escapar.

Por fin todo había acabado. Nadie salvo ella, permanecía con vida. Buscó un sitio donde acomodarse, y se dispuso a que en algún momento, las fuerzas del orden hicieran su aparición.

Mientras, se dedicaría a buscar una buena excusa que contarles, sobre aquel escenario que tenía delante de ella.

FIN

Iván A.

UN MINUTO ANTES DE MORIR

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TIME TO DIE – 04

TIME TO DIE

TIME TO DIE es una saga de “Micro-Relatos” de suspense Espero os guste y os mantenga intrigados. Aquí el cuarto capítulo, con cuatro capítulos cortos.

CAPÍTULO 1

4.1 NUEVO ESCENARIO

El linchamiento del que había sido víctima un pobre insensato, se había convertido si es que no lo era ya, en un complicado problema social para las autoridades.

Cargos de muy alta responsabilidad, no llegaban a entender como era posible que personal tan cualificado que estaban trabajando en ello, no conseguían derribar ese escudo que mantenía a esa endemoniada web funcionando.

Por cada servidor que conseguían localizar y bloquear, aparecían cinco más dando cobertura a la página. Parecía inexplicable o en en realidad tenían una. Ya que los expertos no eran capaces entender los mecanismos que utilizaban, para conseguir el soporte que les brinadaba una continua conexión a la Red.

Para los altos mandos, eso era inaceptable. Una cosa era comprender, que estuvieran utilizando un método sumamente complicado de desactivar y otro, desconocer cómo lo hacían.

Prácticamente el país entero estaba en alerta. Las caras de los participantes, los que aún quedaban vivos, salían publicado por todos los medios disponibles. Sin embargo, parecían ser invisibles y nadie conseguía encontrar alguna pista para ofrecer.

Silvia viajaba en un autobús hacia un destino está vez, muy lejos de donde hasta ahora se había estado moviendo. Intentó cambiar su imagen haciéndose para ello un nuevo corte de pelo y utilizar un tinte para cambiar su color. Ropa con la que pasar desapercibida, sin mostrar ningún tipo de sensualidad hacia los hombres.

No se paraba mucho tiempo pensando en lo que había hecho hasta ahora salvo, para ver que mejorar o que cambiar para seguir teniendo éxito con sus planes. Las pobres víctimas utilizadas para su propio beneficio, era algo que no podía permitir le afectara.

En uno de los descansos que hizo el autobús, aunque fue más por un pequeño problema mecánico, los mantendrían allí al menos una hora y media según les dijo el chófer. Tiempo que decidió utilizar Silvia para ir a algún lugar donde no hubiera mucha gente. No tenía ganas de darle la oportunidad a nadie a intentar mantener alguna conversación con ella y ponerse en peligro a ser reconocida.

Encontró a las afueras del pueblo, una pequeña área de descanso y se sentó a mirar unas preciosas montañas que había a lo lejos.

Al poco tiempo de estar allí y encontrándose ensimismada por el paisaje. Una voz detrás de ella le sobresaltó.

– ¿Qué tal Silvia, reconoces mi voz?

La reconocía perfectamente. Era la voz de la persona con la que había estado hablado por teléfono, tras ser elegida en el sorteo.

– Parece que lo estás haciendo muy bien Silvia, pero la cosa se está poniendo bastante complicada y estarás conmigo, que no podemos decepcionar a la audiencia, si alguno de ustedes sois atrapados por la policía, ¿no crees?.

Silvia no contestó, sólo lo miraba con un profundo odio y se preguntaba si debería intentar acabar con él.

Me temo que vas a tener que venir con nosotros. Ahora seremos los que elijamos el escenario para proseguir el juego, sin el incordio de estar preocupado por la policía.

Un todo terreno se les acerco lentamente hasta detenerse junto a ella. Una de las puertas se abrió.

– Por favor Silvia, se buena y métete tu sola en el coche. Nos vamos de viaje.

– – –

CAPÍTULO 2

4.2 CAMINO DEL NUEVO ESCENARIO

Silvia iba en el coche junto a cuatro tipos. Dos delante y los otros dos ambos a cada lado suyo. El que había estado hablándole no iba con ellos. Supuso que iría detrás en otro coche.

Durante el tiempo que estuvieron en el conduciendo en dirección a alguna parte, ninguno de los cuatro abrió la boca. Parecían unos gorilas todo musculosos, de aspecto brusco aunque todos ellos inmaculadamente vestidos con trajes negros.

Pensó que simplemente serían sus perros de presa. Tipos a los que tenían contratados para realizar los trabajos sucios y no los verdaderos dueños de aquella web.

Después de algo más de tres horas de conducción, al fin uno de ellos la miró y le dijo que a partir de ese momento, tendría que llevar una especie de capucha que le cubría toda la cabeza y con la que era imposible ver nada.

Silvia no opuso ninguna resistencia, era absurdo negarse a hacer cualquier cosa que le dijeran, ante cuatro bestias matones que la custodiaban.

A partir de ese momento y a causa del aislamiento visual que le producía la capucha, no sólo perdió la noción de la orientación sino incluso del tiempo.

Ella, en un momento dado, calculó que debía de haber pasado ya al menos, el mismo tiempo con la capucha puesta que el que pasó sin ella. Por lo que imaginaba, ya debería encontrarse la noche bastante avanzada.

Después de tantas horas metida en el coche sin parar en ningún momento, su cuerpo empezaba a resentir un malestar propio de permanecer tanto tiempo en una misma postura. A parte, de que ciertas necesidades fisiológicas empezaban también a sentirse.

Aguantó un tiempo más sin habrir la boca, hasta que esas necesidades la obligaron a pedirles por favor, que necesitaba ir urgentemente a un baño.

Uno de ellos, el mismo que le dijo que se colocara la capucha, le contestó que aguantara sólo un poco más. Que en tan sólo unos quince minutos, llegarían al supuesto destino elegido por ellos.

Efectivamente, al poco tiempo el coche giró y se introdujo por un carril de tierra. Algo que supuso Silvia al sentir un evidente cambio del rodar del coche. Notándose que debía de ser un camino bastante descuidado por las sacudidas que sufría cada vez que una rueda se metía en algún agujero del camino.

Aún estuvieron rodando durante unos minutos más hasta que de pronto, el coche frenó en seco y paró el motor.

Una de las puerta se abrió y el tipo que estaba en uno de sus lados salió del coche. A la misma vez, que esa voz que tenía grabada en su cabeza volvió a escucharse.

– Bueno Silvia. Ahora vas a salir del coche y dos de estos tipos de ayudarán a que entres en la casa sin que temas tropezar y caer. En unos minutos podrás entrar en un baño para hacer tus necesidades y también ducharte y adecentarte. En una silla que hay en el baño, podrás ver una muda tuya que hemos cogido de tu bolsa. Espero haber elegido bien.

Y así fue. Tras salir del coche, dos de los tipos se pusieron a ambos lados de ella y cogiéndole por los brazos, la fueron llevando al interior de la casa.

De repente la pararon y se escuchó abrir una puerta y bruscamente alguien le quitó la capucha que aún llevaba puesta.

-De acuerdo Silvia escúchame atentamente, dijo nuevamente esa voz. Ahora como ya te he dicho, puedes entrar a ese baño y asearte durante el tiempo que desees. No temas que nadie entrará sin tu permiso al baño. Una vez hayas terminado, por favor sal y podrás comer algo si te apetece y después te llevaremos a una habitación para que pases la noche. Ya que aún no hemos llegado al lugar al que vamos.

– – –

CAPÍTULO 3

4.3 CALMA ANTES DE LA TORMENTA

Silvia se tomó con tranquilidad el tiempo que pasó en aquel baño. Se había dado cuenta, que éste inesperado cambio en el juego la había desorientado y creado cierta desconfianza sobre la seguridad que había adquirido sobre sí misma.

Tenía que reevaluar nuevamente la situación. Y se enfadó consigo misma, por no haber tenido en cuenta ésta coyuntura. Su propósito no sólo era conseguir ganar el juego. Lo quería hacer sin mancharse directamente de sangre las manos y evidenciando ser superior a los creadores del juego.

¡Adaptabilidad! Se repetía una y otra vez. Debía volver al equilibrio mental que había conseguido y ser sobradamente fluida en sus decisiones y manera de actuar, al margen de inesperados cambios que fueran surgiendo. Cambios como el que había ocurrido hacía unas horas.

Similares situaciones como la sucedida con Silvia, estaba ocurriendo con los otros cuatro participantes que aún quedaban.

Cada uno de ellos fue recogido y llevado a un lugar secreto donde pasar la noche. Para posteriormente y ya al día siguiente, ser llevados al nuevo escenario donde tendría lugar la continuidad del juego.

Por otra parte, el caos que reinaba entre los familiares de cada uno de ellos y la policía, iba llegando a un extremo incalculable.

Para la policía, todos se habían convertido en posibles sospechosos. Los familiares que no habían sido retenidos y llevados a dependencias policiales para mantenerlos custodiados, estaban siendo estrechamente vigilados.

Las llamadas, movimiento o acciones que mantenían, era examinado y evaluado para intentar conseguir algún tipo de pista, que les llevara a la localización de los participantes.

Cada uno de ellos, se encontraba en algún lugar escondido y puesto al tanto del cambio de planes que iba a tener lugar. Pero eso sería algo que sucedería al día siguiente. Esa noche, gozarían de un descanso y una tranquilidad, que no habían podido disfrutar desde el comienzo del juego.

Todos se resignaron a ese cambio. Ya que no les quedaba otra posibilidad, más que ser títeres de las mentes retorcidas de quienes estuvieran detrás de todo aquello.

Así que más o menos, al igual que hizo Silvia, intentaron relajarse, recuperarse mentalmente e intentar adivinar, cómo y dónde retomarían el juego.

A ninguno se les pasó por la cabeza intentar escapar o enfrentarse con quienes les retenía. Sólo tenían un objetivo. Y ese objetivo, era Silvia.

Tras asearse y comer, fueron llevados a una habitación muy acogedora, amplia, con una gran cama, sofá y televisión. No les faltaba de nada, salvo que todas tenían una misma peculiaridad. En ninguna de ellas, había ventanas y disponían de un solo acceso, para entrar y salir.

Cosa que les resultaría muy difícil, ya que la puerta estaba blindada y cerrada desde fuera.

Poco a poco, cada uno cuando asi decidieron, se a costaron para intentar dormir. Cosa, quizás por la tensión acumulada de tantos días, consiguieron hacer todos. Cayendo en un profundo sueño.

Al día siguiente, las apacibles horas de las que estaban disfrutando se acabarían para nuevamente, retornar a su fatal pesadilla. TIME TO DIE, es hora de morir.

– – –

CAPÍTULO 4

4.4 ¡QUE EMPIECE YA!

A la mañana siguiente, bien temprano y a la misma hora, las puertas de las habitaciones donde habían pasado la noche se abrió. Recibiendo cada uno la notificación de que disponían de media hora para estar listos. ¡Partían hacia su destino final!.

Les volvieron a cubrir la cabeza para que no pudiesen ver nada. Y nuevamente los montaron en los todo terrenos para ser llevados cada uno, a una pista desde donde una avioneta los llevarían ésta vez, a un mismo punto de encuentro.

Todo parecía precipitarse muy rápidamente. A diferencia del día anterior, podía notarse una gran tensión en el ambiente.

Las maneras y forma afable que habían tenido con ellos las personas que los escoltaban, se transformó en impaciencia que expresaban, increpándolos por no obedecer de inmediato a cada cosa que les decían.

Incluso llegando en alguna ocasión, a utilizar la fuerza mediante golpes hacia algunos de ellos. Y que por la corpulencia y fuerza que todos tenían, el daño que causaban era considerable.

El vuelo fue de una duración distinta para cada uno, debido a que se encontraban en puntos diferentes. Aún así, el que más duro no rebasó las tres horas.

Cuando las avionetas iban tomando tierra, los iban sacando casi a empujones y llevados a una estancia, donde los sentaron y amarraron con cadenas a las sillas. Todos seguían con la capucha puesta y de vez en cuando, según iban llegando los participantes el alboroto aumentaba escuchándose como increpaban a los que llegaban.

Cuando por fin los cinco se encontraban ya allí todos sentados y encadenados, se hizo un silencio absoluto. Escuchándose tan sólo las respiraciones y pequeños lamentos que algunos lanzaban.

Salvo Silvia. Ella se encontraba tranquila y relajada. Atenta en percibir cualquier muestra que le pudiese ser de ayuda, para quizás más tarde poder utilizar.

De repente se escucharon unos pasos dirigiéndose hacia ellos. Se paró y se volvió a escuchar otro sonido, ésta vez como si alguien se apoyara contra algo.

Y al unísono, a los cinco le quitaron la capucha. Mostrando cada uno a través del gesto que mostraban sus caras, incertidumbre, miedo, desconcierto… Salvo Silvia.

-¿Cómo están señores? Y señorita por supuesto.

Dijo el mismo hombre que había estado hablando con Silvia tanto por teléfono, como el día anterior al recogerla.

-Bueno, no demoremos más el juego. Vuestros fans están espectantes esperando a que éste se reanude. Os daré una explicación de lo que va a pasar. Aunque en resumidas cuentas, es algo muy fácil y obvio. Acabar con la vida de ella.

Silvia permanecía impasible. Como si todo aquello no fuese con ella. En cambio los otros cuatros, empezaban a volver a transformarse en unos animales salvajes lleno de odio.

-Os encontráis en un gigantesco edificio abandonado de varias plantas. Lleno de recovecos, pasadizos y mil y un lugar donde poder esconderse. Vosotros cuatro, vais a ser llevados a un punto de éste edificio y a partir de ahí, sólo tenéis que tener en mente una sola cosa. ¡Encontrarla!.

-Una cosa más. Todas las salidas al exterior están tapiadas, por lo que sería absurdo que intentarais buscar una. Y en caso de que la hallárais, no dudéis que seréis castigado de tal forma, que suplicareis morir. ¿Os ha quedado claro?.

Sin darles tiempo a que habriesen la boca, varios de los bestias que allí estaban comenzaron a quitarles las cadenas y prácticamente arrastras, fueron sacados de allí en dirección al lugar desde donde comenzarían.

En apenas unos segundos Silvia se quedó a solas con el tipo ese y otros cuatro más que la rodeaban.

-Bien Silvia. Hasta ahora lo has estado haciendo muy bien y has sabido manipular a otros para que hicieran el trabajo por tí. Pero como ves, todo ha cambiado. Me temo que vas a tener que empezar a mancharte las manos de sangre, si quieres permanecer con vida.

Silvia, que estaba siendo desatada de sus cadenas se levantó de la silla lentamente y fue acercándose al tipo ese.

-Escúchame hijo de puta, dijo Silvia. ¿Acaso creíste cuando todo ésto comenzó, que sabría como hacer para acabar con tres de ellos, sin ni siquiera salpicarme?

-Tienes muchos huevos al atreverte a hablarme así, le contestó.

-Me sobran huevos cabrón. Todos los que a tí te faltan. Eres un mierda, que sólo es capaz de sacar su ego de macho, rodeado de perros como los que tienes aquí.

-¿Eso crees? Pues escúchame bien zorra. Puede que consigas acabar con éstos cuatro mierdas que aún te faltan pero, si lo consigues, recuerda que soy yo quien pone las reglas. Y me temo que acabas de ganarte un jodido cambio. No creas que acabando con los cuatro podrás salir de aquí sin más. Para ello, tendrás también que acabar conmigo y créeme, ninguno de éstos perros como tú los llamas, moverán un dedo para ayudarme. Voy a joderte viva puta.

-Jajajajajaja empezó Silvia a reírse. Te falta cuerpo para llevar, los huevos necesario para joderme hijo de puta. Hazme un favor, cierra esa jodida boca y llévame al sitio donde tengas previsto empiece. Y comienza a rezar, porque no tardaré mucho en venir a por tí y sacarte el corazón.

Los cuatro concursantes ya no le preocupaba a Silvia. Esos iban a ser una merienda para ella. Lo que deseaba ansiosamente era, volver a encontrarse cara a cara con el tipo ese. Iba a hacerle arrepentirse, de haberla escogido a ella como la protagonista del “JUEGO FINAL”

Iván A.

TIME TO DIE – 05

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