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SÓLO QUEDA ESCUCHAR TU LLANTO

SÓLO QUEDA ESCUCHAR TU LLANTO

Ya llega la noche y de nuevo
se escucha el arrastrar de las cadenas
el penoso lamento de la tristeza.

Ya salen las almas perdidas
a la búsqueda desesperada
de corazones de quien apoderarse.

Esperando paciente a que entres
al encuentro del ensueño
para arrebatarte tu alma
convertida ahora en su condena.

Las tinieblas llegan en la noche
ya se escucha tu quebranto.
Ya te encuentras perdida
y sólo por miedo se escucha tu llanto.

Iván A

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ME QUEDÉ SIN TIEMPO

EL REGRESO

EXPEDIENTE “indicio de criminalidad” 004

14/004

Hoy nos encontramos en Los Palacios y Villafranca, localidad situada en la N-IV, a unos 40 km de Sevilla Capital.

Como en el expediente anterior, se trataba de otro supuesto suicidio. Pero lo que diferencia a éste, con el anterior es, el tiempo transcurrido. Muchos días pasaron, hasta que los familiares, dieron la llamada de alerta a las autoridades.

Hoy tendremos la oportunidad, de tratar el escalofriante tema, de la descomposición de los cuerpos, una vez que fallecen.

“Esto es, lo que refiere en biología, el término descomposición. La reducción del cuerpo de un organismo vivo, a formas más simples de materia. El proceso es esencial, para reciclar materia finita, que se encuentra en un bioma.

Aunque, no hay dos organismos que se descompongan de la misma manera. Pero todos sufren, las mismas etapas secuenciales de descomposición”.

LLAMADA

Una vez más, fuimos alertados por el juzgado, para dirigirnos a la citada localidad. Se trataba de un varón de mediana edad, separado y viviendo solo. Hecho este relevante, para la supuesta tardanza de descubrir su cuerpo.

Se encontraba en el piso de arriba, en su dormitorio. Ahorcado en una puerta de hierro, que daba a un patio delantero. Suspendido e inclinado hacia adelante, con las rodilla semi-flexionadas. Llevaba, aproximadamente unos 5 días muerto.

Al rededor de él, se encontraba lo que llaman «la isla de descomposición cadavérica». La perdida de los fluidos, se acumulan alrededor del cuerpo y dan lugar, a un persiste fuerte hedor.

Pero ese hedor, es algo más que simple olor, parece mascarse, se impregna en las prendas de vestir y su olor, persiste durante mucho tiempo. Teniendo en ocasiones incluso, de tener que cambiarnos de vestuario, una vez concluido.

PROCESO

Cuando llegaron las autoridades, procedimos al levantamiento. La jueza, era una mujer joven, creo recordar que era verano, por lo que seguramente, era una jueza sustituta. Nada más dar el primer paso al interior de la habitación, la jueza se dio la vuelta y apunto estuvo de vomitar ¡El olor era insoportable!

Nosotros, íbamos provisto de unas mascarillas especiales, además de que utilizábamos, un pequeño truco que consistía en echarnos en las fosas nasales, un poco de producto “vick vaporub” que hacia muy soportable, el poder trabajar en esas circunstancias. En vista de que para la jueza, no tenía más remedio que entrar y era totalmente inaguantable el hedor, le ofrecí mi mascarilla y ser yo, quien tuviera que soportar el olor.

A la hora de bajar a un ahorcado, nunca se le quitaba la cuerda de alrededor del cuello, por lo que teníamos que cortar la cuerda, por encima del nudo. El cuerpo, se encontraba junto al armario de la habitación. Entre la pared donde estaba la puerta y el armario, había un pequeño hueco. Por donde decidí meterme, para cortar la cuerda y tener controlado el cuerpo.

La idea era, de colocar la caja delante del cuerpo y tras cortarlo, éste tan sólo por la gravedad, caería directamente a la caja y solo, tendríamos que manipularlo para darle la vuelta y ponerlo boca arriba. Pero, una cosa fue la teoría y otra, la practica. El cuerpo efectivamente cayo, pero no hacia adelante como pensábamos. Se torció y se me precipito encima, encontrándome con el cuerpo descompuesto sobre mí.

Podéis haceros una idea, de mi reacción, la repugnancia que me entro fue tal, que ésta vez creí ser yo, quien creía iba a vomitar. Con la ayuda de mi compañero, pudimos redirigirlo y colocarlo en la caja, para poder bajarlo al vehículo y trasladarlo al anatómico forense.

La escena de un cuerpo en descomposición, es extraordinariamente nauseabunda, no solo por el echo de su aspecto físico, sino por la imagen de los fluidos al rededor del cuerpo, el hedor y sobre todo, por la imagen de los insectos y gusanos que puedes observar en el cuerpo.

CONCLUSIONES

Las cuestiones a tomar a consideración las autoridades, era prácticamente las mismas que en todo posible suicidio, ¿Realmente se trataba de un suicidio? ¿No había ninguna otra u otras personas implicadas en la muerte de esta persona? ¿Qué fue lo que le llevo a realizar tal hecho?

En los próximos EXPEDIENTES, iremos avanzando no sólo, en las distintas formas en las que encontramos a las victimas y sus supuestas muertes.

Nos adentraremos, en el interior del anatómico forense, la sala de autopsias, la manera de realizarlas, las cámaras refrigeradas, donde se conservan los cuerpos. Nos quedan muchas muertes por ver, espeluznantes escenas….

Aquí termina, un relato más de “EXPEDIENTE indicios de criminalidad” hechos verídicos, ocurridos tiempo atrás y en los que tuve, oportunidad de participar. Siendo testigo de los hechos y los procedimientos que siguen, los profesionales para su esclarecimiento.

Expedientes “indicios de criminalidad” por Iván A. Saavedra.

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DIÁLOGO CON LA MUERTE

TIME TO DIE – 03

TIME TO DIE

TIME TO DIE – 03 es una saga de “Micro-Relatos” de suspense Espero os guste y os mantenga intrigados. Aquí el tercer capítulo, con cuatro capítulos cortos.

CAPÍTULO 1

3.1 PLANEANDO

La policía estaba totalmente desconcertada. Todos los medios tecnológicos que intentaban utilizar no sólo para deshabilitar la web, sino los que utilizaban para interceptar las comunicaciones que los familiares y amigos, tanto de los que estaban siendo los depredadores como del entorno de Silvia, no funcionaban.

Sin duda alguna, los tipos esos eran unos hacker de primer nivel. Todo se precipitaba tan rápidamente y los trámites burocráticos solicitando ayuda tanto de otros departamentos como externos, lo hacían inservibles.

¡Aquello era una cacería! Todos los familiares iban acosándose entre ellos, intentando encontrar respuestas a los múltiples planteamientos y solicitudes que pedían cada uno de los siete participantes. De alguna manera, fuese casualidad o por ayuda de los creadores de la web, cada uno había encontrado una forma de comunicarse con su entorno.

La expectación iba creciendo entre la audiencia, posicionándose cada uno según su forma de ser, creencias o algún tipo de puto raciocinio que aquello les hacía inclinarse hacía uno de los lados.

Silvia en cambio, se había transformado. Dejó de ser una estúpida miedosa, a asumir que debía convertirse en una moderna “Assassins”.

Alquiló una habitación en un hostal que no llamara mucho la atención y con absoluta tranquilidad y cuidado, fue estudiando concienzudamente a cada uno de los siete participantes.

Tenía cierta habilidad para observar y estudiar a la gente y evidenciar, la forma de actuar ante determinados hechos. Cosa que en estos momentos, era claramente un gran hándicap para sus perseguidores.

Una cosa tenía cada vez más clara. No se trataba de ganarle a los siete integrantes del juego. Tenía que ganarles también, a los creadores de dicho juego.

Todos daban por hecho que se limitarían a encontrarse y simplemente matarse. Pero ella pensaba más allá. Ella, no sólo ganaría el juego, sino que lo haría de tal manera que la policía, no podría acusarla de ningún asesinato.

¡Eso si era ganar!

Su plan no era el de huir, sino todo lo contrario. Los atraería hacia a ella y diseñaría un plan para cada uno, cuyo final les llevaría a morir, sin que ella les pusiera un dedo encima. Creando una duda razonable sobre su implicación en cada echo.

Al anochecer salió a despejarse un rato. Caminaba segura, sin miedo alguno a encontrarse con alguno de ellos. Su confianza crecía por momentos y ahora, sabía que esa preocupación aún era pronto.

Entró en un bar y se sentó en la esquina de la barra, tras pedir un café. Detrás, sentados en una mesa cuatro hombre de mediana edad, mantenían una discusión sobre una noticia que estaban dando por la televisión.

Por lo visto la policía había detenido a un presunto violador y discrepaban de sí un echo así, esa persona merecía simplemente ser encarcelado.

Uno de ellos el mayor de los cuatro, exponía claramente su opinión al respecto. Y afirmaba no dudar en matar a una rata así, si en algún momento alguno se cruzara por delante.

Silvia se quedó pensativa. Acababa de encontrar, cual sería su primer método para eliminar a uno de ellos.

CAPÍTULO 2

3.2 SÓLO QUEDAN SEIS

Silvia esperó a que el hombre se marchara y lo estuvo siguiendo sigilosamente, hasta que éste entró en un portal. Desde fuera, podía verse las plantas del edificio a través de una ventana que había en cada una de ellas. Se mantuvo atenta hasta que de pronto, en una se encendió la luz.

En el bar escuchó que le llamaban Carlos. Así que ya sabía donde vivía, la planta del edificio en la que estaba su piso, su nombre y mañana, cuando fuera de día y llamara menos la atención, buscaría la forma de colarse en el edificio y buscar en el buzón su nombre completo.

Para poder llevar a cabo, eso que también sabía hacer, ¡Buscar datos sobre él y hacer un perfil!. Ya estaba ideando su plan. Que no era otro que elegir de entre los siete participantes, el más idóneo para llevar a cabo lo que tenía en mente.

Lógicamente tenía que engranar, muchas de las casualidades que conllevaba lo que estaba ideando. Pero ese era su reto, y la forma de demostrar su astucia ante las circunstancias en la que se encontraba.

Por otro lado, los siete participantes y sus familiares, buscaban arduamente el paradero de Silvia. Ésta decidió que había llegado el momento de ponerse en contacto con su familia y amigos. Pero no podía confiar en que entendiesen, por muy detalladamente que lo hiciera, cuales eran sus planes.

Así que no tuvo más remedio que utilizar a su propio entorno, de la forma que mejor consideró, para que hicieran sin ser conscientes de ello, lo que en cada momento consideró debían hacer. Cosas como que fuesen informando o comunicando, a determinadas personas o en sitios concretos, cierta información que ella les transmitiese.

Y eso fue lo que hizo. Tras elegir al más adecuado de entre los siete, fue llamando a determinadas amigas o familiares indicándoles que fuesen haciendo público, dentro de un entorno privado, sutil información sobre dónde podría ella encontrarse.

La idea era, que el mensaje sólo le llegara al entorno de la persona elegida. Para que éste y sólo éste, fuese en su busca. Por otro lado, había comenzado a analizar la rutina del hombre que encontró en el bar.

Una vez llegado el momento, todo debía estar preparado. Y lo más importante, debían darse las circunstancias que estaba intentado crear.

El plan era simple. El elegido daría con ella en el momento y lugar planeado. Donde supuestamente se toparía con el hombre del bar y tras una actuación brillante, convencer al hombre de que un tipo la había intentado violar pero que consiguió zafarse de él y que ahora la perseguía.

Entonces el participante elegido aparecería e iría a por ella, y Carlos simplemente haría lo que tanto iba pregonando. Se encararía con él y acabaría con su vida, mientras ella huía de allí.

A los pocos días, su plan iba transcurriendo tal cuál lo pensado. Y cuando llegó el momento en el  debía suceder su precisa artimaña, todo ocurrió con absoluta sencillez.

Sergio, que era el nombre del participante que ella había elegido, apareció justo donde ella predijo. Tras él haber ido obteniendo, la información a cuenta gotas y manipulada, que Silvia fue filtrando.

Cuando sus miradas se cruzaron en esa calle lúgubre, un escalofrío les recorrió a ambos por dentro. Y tras unos segundos, él se abalanzó hacia ella con una ferocidad brutal.

Silvia salió corriendo en dirección a un cruce que daba a otra calle y en donde debía toparse con Carlos y, ¡fue así como sucedió!. Al verlo ella empezó a llorar y gritar, diciéndole que un tipo la había intentado violar, pero que había escapado y la estaba persiguiendo.

Carlos miró al frente y sacó una navaja de su bolsillo. Al instante, Sergio apareció doblando la esquina y se dirigía hacia él corriendo. Y justo cuando pasaba junto a Carlos, éste le clavó la navaja mientras le gritaba e insultaba.

Sergio sintió un fuerte pinchazo en la espalda, se giró mirándolo pero sin dejar de correr. A los pocos metros un dolor le sobrevino, haciéndolo caer al suelo. Cosa que aprovechó Carlos para arrodillarse junto a él y como un poseso, apuñalarle una y otra vez. Hasta que Sergio quedó tumbado boca abajo agonizando.

Cuando Carlos se incorporó y empezó a buscar con su mirada a Silvia, ésta ya había desaparecido. Lo vio normal, ya que corría asustada de un violador y él se sentía como un héroe por haberla salvado de semejante indeseable.

Había caído el primero. ¡Ya sólo quedaban seis!

CAPÍTULO 3

3.3 TODO VALE

La noticia de la muerte de uno de los participante del juego corrió como la pólvora. La web echaba humo, la gente se conectaba casi las 24h al día. En el apartado chat, incluso iban haciendo apuestas.

Todos pensaban, policía y familiares, que aquello no había sido una simple casualidad o un error por parte del hombre al pensar que se trataba de un violador pero, no podían demostrar nada aún.

Silvia ya en la habitación del hostal, se mostraba fría. Su plan calculado, había tenido el resultado esperado. Aunque para ello, una persona inocente había tenido que asumir una responsabilidad y culpa, ajena a sí misma. Pero eso, no le importaba. Había conseguido llevar a cabo su plan y lo mejor de todo, ya había uno menos.

Recogió su mochila y salió en busca de otro sitio donde instalarse y preparar el siguiente paso.

Los demás participantes tras la noticia de la muerte de uno de ellos, quedaron algo aturdidos. No iba a ser tan fácil como lo habían imaginado. Silvia estaba participando y sabía como jugar.

Dos días tardó Silvia en dar señales a sus amistades. Como había echo anteriormente, sólo les decía lo que ella consideraba conveniente para llevar acabo su siguiente paso.

En ésta ocasión y tras ver lo bien que le había salido su primer plan, decidió subir la apuesta. Estaba pensando como hacer enfrentarse a dos de ellos. En el peor de los resultados, al menos uno moriría pero con suerte, quizás pudiera acabar con los dos de un plumazo.

De nuevo los eligió, según pensaba ella tras evaluar la información que tenía de cada uno, a los que consideró los dos mejores candidatos.

Nuevamente su plan era básicamente sencillo. Empezó a filtrar su posible ubicación al entorno de los dos elegidos de tal forma, que sin mucha dificultad sembró la semilla de verse entre ellos como enemigos. Al fin y al cabo, sólo uno podía ganar y en realidad, sí eran rivales.

La tensión entre los familiares fue in crescendo. Hasta tal punto, que tuvieron algún que otro enfrentamiento aislado. La policía se veía incompetente ante la situación que se iba creando. Empezaron a rodar las primeras cabezas de los responsables, por su incapacidad para solventar la situación.

Poco a poco el plan ideado por Silvia iba germinando, teniendo el visto bueno por parte de los dos elegidos. Básicamente lo que les propuso fue la posibilidad de que uno de ellos, el que quedara con vida tras un enfrentamiento entre ambos, tendrían la oportunidad de verse cara a cara con ella. Y que la suerte, se decantase entre ambos y decidiera quien ganaría.

Pero, el juego se trataba de inteligencia. Y no había cabida para una lucha honesta. Todo se podía y debía ser utilizado para su propia conveniencia incluso, la mentira y el engaño.

Ella no tenía intensión de cumplir con el trato que estaba proponiendo. Su verdadera intención era, que ambos se mataran mutuamente. Nuevamente, sin que ella se manchara las manos de sangre.

CAPÍTULO 4

3.4 UNA VÍCTIMA INOCENTE

Ambos habían aceptado inocentemente. Sabían que debían enfrentarse antes entre ellos para tener la oportunidad de acabar con Silvia.

Lo habían asumido sin tener en cuenta la posibilidad de estar siendo engañados. Quizás, porque temían mucho más, las consecuencias que tendrían el no llegar a cumplir con la misión de acabar con Silvia.

Lo más fácil ya estaba echo, ahora debía idear un plan para que ambos muriese en su enfrentamiento sin que ella asumiera ningún papel.

De pronto, como un flash algo se le pasó por la mente. Los seguidores de la web, las posturas estaban divididas y cada uno tenía, como su pequeño club de seguidores.

Y Silvia no era ajena a ello. Nuevamente el plan que empezaba a desarrollar, se llevaría por delante a otro inocente, ajeno a aquel disparate. Pero los escrúpulos, ya no era algo que la horrorizara.

Lo más importante era ella y los daños colaterales era algo a asumir, sin mostrar reparo o aprensión.

Comenzó a indagar sobre las personas que mostraban estar a favor de ella. Y sabía que entre algunos de esos seguidores habría alguno, especialmente un hombre, que podría manipular para llevar a cabo lo que ya planeaba.

Las siguientes horas estuvo dedicada a indagar y palpar, quién estaría dispuesto a matar por ayudarla. Tenía claro, que mostrarle ciertas insinuaciones y prometerle algún tipo de recompensa sentimental, era algo a explotar.

No le hizo falta mucho tiempo para encontrar a la persona ideal. Un pobre chico muy manipulable y que mostraba unos sentimientos muy evidentes hacia ella.

Así que por privado y con el consabido entusiasmo que al momento demostró el chico, lo convenció rápidamente para que en secreto, acudiera en su busca y llevar a cabo su súplica.

En tan sólo 4 días, había consolidado su plan y todo estaba ya dispuesto para llevarlo a cabo pero, aunque no tenía dudas de que los dos jugadores, habían asumido sin tener ninguna duda y sin tener intención de engañarla, lo que ella les propuso, si que las tenía por parte de los familiares y amigos de ambos.

Así que no podía asumir demasiados riesgos y que todo su plan fracasara. Por lo que a última hora y ésta vez, haciéndolo en contacto directo con ellos, cambió la ubicación de donde iba a tener el encuentro. Citándolos en otro lugar, sin darles tiempo a poder planificar nada.

Recibieron la noticia sin poner demasiadas trabas y aceptando el cambio de última hora sin más.

Ella y Raúl, el chico inocente que había convencido para que la ayudara, se encontraban ya escondidos en la nueva ubicación. Observando cualquier movimiento sospechoso de la gente.

Al poco tiempo, los dos jugadores se encontraron cara a cara en el lugar elegido por Silvia. Mirándose ambos fríamente, podía intuirse la tensión que allí había.

Raúl tenía la consigna de una vez uno de ellos matara al otro, él debía aparecer por sorpresa y eliminarlo. Lo que Raúl no sospechaba era, que Silvia tenía también otro plan diseñado para que él también muriera y no quedar como testigo, de las artimañas que había creado.

Sin mediar palabra, los jugadores comenzaron una lucha cuerpo a cuerpo. Ambos habían llevado consigo, alguna que otra arma blanca. Y tras una lucha agónica, en la que ambos estaban sufriendo heridas por las armas que tenían, uno de ellos consiguió clavarle un cuchillo en el corazón al otro. Cayendo fulminado contra el suelo sin vida.

Cuando el ganador, cansado y herido se sentó en el suelo a recuperarse, Raúl apareció por detrás asestándole un golpe tremendo en la cabeza, que hizo que éste muriese en el acto.

¡Ya está! Le gritaba Raúl a Silvia. Ya lo he matado, ya no tienes que temer nada.

Pero Silvia ya no se encontraba allí, al igual que hizo la vez anterior, ella se había ido del lugar dejándolo sólo y abandonado.

Tardó tiempo en comprender Raúl, que había sido engañado por Silvia. Estando ahora él allí sólo y sin saber dónde encontrarla.

Pero lo que nunca había podido imaginar, fue lo que sucedió en ese momento. Poco a poco fueron llegando familiares de los dos participantes muertos. Silvia se había encargado de hacerles llegar no sólo la nueva ubicación donde habían tenido el encuentro, sino que también les puso al tanto de que Raúl, le había ayudado para acabar con ambos.

Era predecible que ocurrió en ese momento. Ambas familias, al verlos a ambos tirados en el suelo muertos junto a Raúl, volcaron toda su furia contra él, acabando con su vida.

¡Ya sólo quedaban cuatro!

Iván A.

TIME TO DIE – 04

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TIME TO DIE – 02

TIME TO DIE

TIME TO DIE es una saga de “Micro-Relatos” de suspense Espero os guste y os mantenga intrigados. Aquí el segundo capítulo, con cuatro capítulos cortos.​

CAPÍTULO 2

2.1 EN BUSCA DE LA LLAVE

Silvia no podía creérselo, se había convertido sin pretenderlo en la presa a la quien iban a cazar. Ahora el juego transcurría en torno a ella. ¿Cómo diablos iba a conseguir salir de semejante situación?.

Aún continuaba al teléfono con esa persona. Le estuvo alertando sobre posibles imprudencias (así las llamó) tales como acudir a la policía. Echos como ese, solo harían ampliar sus consecuencias. Ya que hasta ahora, solo le implicaban a ella y cometer tales imprudencias como el acudir a la policía, solo provocaría que personas de su familia y entorno más cercano, pagasen un precio muy alto, ¡Morir por su culpa!.

La última indicación que le transmitieron fue, acudir a un parque de su ciudad y buscar un árbol en un punto exacto de éste. Allí escondido en una caja enterrada, encontraría una llave de un buzón de apartado de correos, de una sucursal de otra ciudad a la suya.

En ese buzón encontraría toda la información necesaria sobre sus perseguidores y que debería saber utilizarlo con gran astucia, para conseguir ir librándose de cada uno, antes de que ellos lo hicieran primero.

Tras recopilar toda la información, Silvia se sentó en el sofá con la mirada perdida, poco a poco iba entendiendo de la gravedad del asunto. No solo venían a matarla, sino que su única salida para evitarlo, era convirtiéndose en una asesina.

EL miedo que antes sentía, fue transformándose poco a poco en una idea, “Supervivencia”. Volvió a coger el teléfono para contarles a su familia y amigas íntimas, en qué estaba metida. Pero se detuvo pensándolo mejor. Primero, tenía que ir a por esa llave lo más rápido posible y tener cuanto antes toda la información posible sobre sus perseguidores.

Le habían dicho que todos saldrían de lugares distintos pero a la misma distancia y con los mismos recursos para conseguir llegar a ella. Teniendo así todos la misma ventaja pero, lo que no sabía, es a que distancia los soltarían.

Una cosa tenía absolutamente clara no podía permanecer, ya no solo en su casa sino, ni tan siquiera en su ciudad. Así que cogió una mochila, echó unas cuantas mudas, cartera y todo lo que consideró en ese momento, pudiese serle absolutamente necesario.

Silvia abrió la puerta de su casa y salió. Se dio la vuelta y se quedó mirando el interior de su piso desde la puerta pensando, si conseguiría poder volver a ella y a su vida que acababa de cambiar.

Conducía camino al parque que le habían indicado. El árbol que tenía que encontrar, debería estar cerca de una escultura que se encontraba en una de las puertas de entrada al parque. En concreto la puerta sur, la que daba a la parada de metro que la gente llamaba “Sin Retorno”. Ya que era el límite, antes de tarificar como billete de extrarradio y que muchos se la pasaban por descuido, teniendo que volver a coger otro de vuelta y volviendo a pagar.

CAPÍTULO 2

2.2 EMPIEZA LA CAZA

Desde un sitio inhóspito, en algún lugar de lo más profundo y perdido entre montañas, siete furgonetas salían con direcciones distintas para dejar a las siete personas ganadoras en su juego y participantes en el desenlace final.

Durante el tiempo que estuvieron retenidos al ganar sus respectivos juegos, sus vidas han sido un absoluto suplicio. Torturados y amenazados para cuando llegara la hora del “Juego Final” no dudasen en llevar a cabo su finalidad o en caso contrario, asumir las consecuencias. Ya no eran personas, sino fieras salvajes con un fin común, ¡Matar a Silvia!.

Al tener que ir a puntos distintos y tan distantes unos de otros, tardaron en llevarlo a cabo algo más de tres días. Sumándole uno más, en recordarles nuevamente cual era el cometido que debían cumplir.

A las 07’00 am del día en que todo estaba ya preparado, los siete participantes fueron puestos en libertad, cada uno de ellos con 3.000€ y un dossier completo sobre su víctima. Donde podrían consultar dónde vive, quienes son sus familiares, amigos, hábitos y cualquier otro dato relevante que pudiese serles de utilidad para llegar acabo su objetivo.

En sus caras podía verse reflejado el miedo pavoroso no sólo por culparse de su osadía al apuntarse a esa maldita web, sino por toda la crueldad inhumana que tuvieron que realizar para conseguir quedar con vida, pensando que ahí terminaría su suplicio. Ahora, debían de seguir siendo unos asesinos sin escrúpulos, para nuevamente salvarse.

Algunos tardaron un tiempo en organizar las ideas en su cabeza de cómo comenzar la caza. Otros sin embargo, llevados por la desesperación, ya tenían claro su plan y nada más fueron puestos en libertad, se lanzaron a por su objetivo.

Lo primero que todos tuvieron que hacer fue, identificar el lugar donde se encontraban y después, buscar el medio de transporte más rápido que les llevara al lugar donde Silvia vivía. Aunque intentaban ir lo más rápido posible, aquello les llevó algún tiempo. Tiempo que para ellos les resultaba eterno y sobre todo angustioso.

Pero había un problema fundamental que tenían que tener muy en cuenta. Ellos, por así decirlo, también estaban siendo buscados. No era tan sólo porque, sobre todo los primeros participantes llevaban ya un tiempo desaparecidos, sino porque sin duda alguna debían de estar siendo señalados como asesinos. No en vano, para haber conseguido ser los ganadores en cada uno de sus juegos, habían tenido que matar a todos los demás participantes. Así que debían de tener cuidado en no ser detenidos por las autoridades. Que se les acusara de asesinos, realmente era lo último que les preocupaba. El no conseguir el objetivo, conlleva unas consecuencias para sus allegados, que jamás podrían perdonarse.

El “Juego Final” ha comenzado y la cacería, se convertirá en una cruenta lucha de ser el más hábil. Tanto por parte de los cazadores, como por la víctima.

CAPÍTULO 2

2.3 HORA DE PLANIFICAR

Silvia estaba frente a la puerta  del parque. Aún permanecía dentro del coche porque se le pasó por la cabeza, sí quizás alguien pudiera estar allí esperando a que ella llegara e ir observando todo lo que hacía. Así que decidió quedarse dentro durante un rato y observar a la gente de alrededor.

Mientras iba pasando los minutos, comenzó a pensar, cómo diablos iba a hacer para eliminar a los otros jugadores. Fue en ese preciso momento, cuando fue consciente de dónde se había metido, ¡tenía que matar a personas!.

Recordaba vagamente a los ganadores de los juegos anteriores y empezaba a entender el suplicio al que tuvieron que someterse, en cada una de las pruebas para tener la sangre fría de matar a alguien. Y sin duda sabía con seguridad, que ellos le aventajaban en eso, en ser capaz de cometer un acto así.

Cómo le dijeron por teléfono, el juego había comenzado. Se trataba de simple supervivencia y ya no había cabida, para sentir escrúpulos. Dejaron de ser personas, para convertirse en simples objetivos. Se trataba de, ¡o tú o yo! Y por supuesto, iban a hacer ellos.

Totalmente segura y decidida salió del coche, para entrar en el parque en busca del árbol. Nada más entrar, se percató de uno muy llamativo por su tamaño, que había a la izquierda. Estaba claro, que se trataba de ese árbol. Así que sin dudarlo, se dirigió a la base de éste y comenzó escudriñar cada centímetro pero, nada parecía llamarle la atención. Una sensación de intranquilidad iba apoderandose de ella pero de repente, un monticulo de tierra que parecía haberse removido muy recientemente, le llamó la atención.

Empezó a remover la tierra y a pocos centímetros, encontró una caja metálica que sacó y limpio de tierra, para poder abrirla. Y encontró una llave, junto a un papel escrito. Ésta la leyó apresuradamente, pudo leer la ciudad y lugar donde estaba el apartado de correos.

En poco tiempo se encontraba en la carretera que llegaba a esa otra ciudad. Una vez llegó y a través de navegador del móvil, consiguió llegar sin problemas a la oficina de correos. Que la estuviesen observando era algo que ya no le preocupaba.

Una vez dentro de la oficina y tras una inspección rápida del lugar, identificó al fondo de la oficina los buzones de los apartados. Buscó el número que tenía la llave, la introdujo y al abrirlo encontró en su interior, una carpeta bastante abultada.

Le echó un rápido vistazo a los papépeles que contenía y pudo observar, como ya le indicaron lo que parecía unos extensos y detallados datos de cada uno de los siete participantes, que tenían como misión, ir a acabar con ella.

Cerró la carpeta y fue de vuelta a su coche. Ahora buscaría un lugar donde poder tranquilamente estudiar todo ese dossier y planificar, los pasos que debía de dar.

CAPÍTULO 2

2.4 ACORRALANDO A SILVIA

Los siete participantes ya habían comenzado. Todo era cuestión de astucia, planificación y por qué no, algo de suerte. Aunque no conocían de nada a Silvia, sentían por ella un abominable y salvaje odio. Pero aún sabiendo que ella no tenía culpa de nada, de cuanto les había ocurrido hasta ahora y las posibles consecuencias que les traería si no cumpliesen su misión, no iban a permitir a estas alturas tener en cuenta, lo que dictara sus conciencias.

Desde un primer momento, se fue evidenciando la habilidad que cada uno tenía y que poco a poco se iba haciendo evidente, en como se desmarcaban cada uno con respecto a los demás y ser notoria la ventaja que individualmente comenzaba a verse.

Pero nada de eso aseguraba llegar con éxito a tal resolución. Porque dependían demasiado de las dificultades y problemas ajenos a ellos, que iban encontrarse.

Algunos no dudaron en ir, sin tener en cuenta otra consideración, a buscar a Silvia a su propia casa. Sin embargo otros, no pasaban por alto que ella, sabiendo a lo que se enfrentaría, era seguro buscara un lugar seguro donde establecer por así decirlo, su cuartel general.

Por lo que otros optaron en decidir, a quién de sus más íntimos, podría ella pedir ayuda. Y eso, era lo que esos otros pensaban deberían tener como prioridad, no perdiendo el tiempo en ir a sitios, donde era muy evidente ella habría descartado para refugiarse.

Sus pocos escrúpulos de hacer cuanto fuese necesario, era extensible a todas esas personas próximas a Silvia. Pero también tenían en cuenta, que quizás la policía, ese pensamiento lo habían tenido también ellos en cuenta.

Poco a poco, las posiciones que cada jugador iba teniendo en el mapa iban siendo evidentes y a la misma vez, muy distinta entre ambos. Pero había algo común en todos. Cada vez se encontraban, aunque no fuese evidente para ellos, mucho más próximos a Silvia.

Por lo que tarde o temprano, Silvia llegaría a estar prácticamente acorralada. Siendo en ese momento, donde todos pondrán en práctica sus tácticas de asesinos.

Todo cuanto iba sucediendo, se podía ir conociendo gracias a que la web, cada cierto tiempo y dejando un margen prudencial para que los participantes pudiesen llevar acabo sus planes, lo iba publicando para que todos pudiesen seguir el juego.

Pero, y lo hacían pensando en la policía, algunos datos o los omitian o no los daban estrictamente correctas. Cosas como lugar en que cada uno se encontraba o hacia donde parecía se dirigían.

Y lo hacían para intentar confundir o al menos poder dificultar cuanto pudiesen, las actuaciones que la policía estuviesen decidiendo. Ya que estos se afanaba sin ningún resultado por el momento, no sólo en desactivar la página web, sino de encontrar o adelantarse, a los pasos que cada jugador iba dando.

Toda estaba completamente en marcha. El “Juego Final” poco a poco se iba aproximamdo a su desenlace. A lo que los espectadores morbosamente esperaban. “Acción y Sangre” ¿O acaso no era esa la finalidad del juego?.

Pronto las calles se llenará de sangre, ¿Cuál es tu apuesta?.

Iván A.

TIME TO DIE 03

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Portada libro físico

EL DON DE RACHEL

Portada libro físico

Ya está disponible el libro “El don de Rachel” de A.J.García

Descripción

Rachel es una niña traviesa y curiosa, investiga y se escabulle en una casa que apenas conoce y que está llena de secretos. Ella ha regresado a su hogar bajo la custodia de su padre después de ocho años de ausencia y tras haber escapado misteriosamente con su madre, cuando aún era muy pequeña.

En medio de una Inglaterra en reconstrucción después de la Segunda Guerra, muchas son las dudas sobre la verdadera identidad de la nueva inquilina. Sin embargo, hay una situación que hace pensar a su padre que la niña que acogió de vuelta en su casa es realmente su hija: Una extraña habilidad relacionada con la muerte y que también manifestaba su desaparecida esposa, algo que él siempre creyó que se trataba de una terrible y enfermiza condición mental, ahora podría terminar salvándoles la vida.

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CONTACTO

LA DESPEDIDA

La despedida

BUSCANDO EL PERDÓN

Desperté a media noche sudando, angustiado. Jadeaba y un terror, me inundaba todo el cuerpo. Desde la cama, miré hacia la puerta del cuarto y allí, en el pasillo que daba al salón, notaba una presencia. Y no era de alguien extraño, sabía perfectamente, de quien se trataba pero, eso era totalmente ridículo e irracional. Llevaba ya, muchos años viviendo solo y jamás, había sentido miedo por ello. Ni por pasar, las noches en una casa solo, a oscuras y escuchando ruidos. Pero, lo que en ese momento sentía, no podía compararlo con ningún otro miedo, que hubiera sentido antes. El corazón, me latía a mil por horas, sólo estaba esperando, a que entrara y esa idea, me angustiaba. Quien allí se encontraba, era mi abuelo. Sí era ella, estaba seguro de ello ¡Pero como era posible!

Hacia años, que no sabía nada de ella, por unos problemas familiares y la relación, era inexistente. En ese momento, mi cuerpo me decía que estaba allí, como si quisiera poder despedirse de mí, parecía estar esperando, que le diese permiso para entrar. Todo estaba en mi cabeza pero, ¡Era todo tan real!

Sin embargo, el terror era mayor que el deseo y en mi interior, sólo existía una suplica ¡No! Y poco a poco, como si de la luz de una vela se tratara, se fue apagando, diluyendo la sensación. Quedando de nuevo, todo en paz y tranquilidad. Quedando mi cuerpo, en reposo hasta volver, a quedarme dormido.

Transcurrido, ya un tiempo de aquello, quedamos como venía siendo habitual en la familia, a comer juntos, con mis hermanas en casa de mi madre. Mientras comíamos, no sé como, se me ocurrió comentar lo que me había pasado, algún tiempo atrás. Estuve relatándoles, la manera tan real, en que tuve aquel sueño. Las tres escuchaban atentamente, como muy sorprendidas y de repente, una de mis hermanas dijo.

– Yo también he pasado por eso. 

Entonces, fui yo quien se sorprendió y me quedé mirándola, pero sin tiempo a poder reaccionar, mi otra hermana, dijo también.

– Entonces ya somos tres. Yo también, lo he tenido, hará cuestión de unas tres semanas atrás. 

Y al unísono, todos miramos a mi madre, como esperando que ella también, fuera a decir lo mismo. Pero no, ella negó haber pasado, por algo así. Por lo que, sólo los tres hermanos y es ahí lo curioso, habíamos tenido, la misma experiencia.

Intentando recordar, en que momento nos ocurrió a ambos, todo parecía ser, que habíamos coincidido en el tiempo. Aunque, no supimos concretar el día exacto. Lo único que en ambos casos, la sensación había sido igual y de inmediato, los tres tuvimos en ese momento, la sensación de que había venido a despedirse. Por eso, a todos se nos pasó por la cabeza, la misma idea ¿Estaría viva? ¿Le habría ocurrido algo? y ¿Habría muerto?

Parecía todo, tan extraño y sorprendente, que no sabíamos que pensar. Todo era posible, se trataba ya, de una mujer mayor y no era de extrañar, que pudiera haber fallecido. Aunque, nos extrañó, ya que aunque mis padres, estaban separados y no manteníamos tampoco, mucho contacto con él – con mi padre – si algo así hubiese ocurrido, creíamos que lo habría comentado, a alguna de sus hijas.

Pero, aunque al final, la velada transcurrió por otros lances, a todos se nos quedó en la mente, lo ocurrido. Por eso, una de mis hermanas, en cuanto tuvo ocasión, inicio unas pequeñas averiguaciones, sobre la familia de mi padre y al poco tiempo, casi por casualidad, se encontró con un familiar lejano, que le dijo, que efectivamente, mi abuela había muerto. También, dijo que le extrañó, no ya que algunos de nosotros no hubiéramos asistido al funeral (no sabían nada sobre el problema familiar) sino, que ni siquiera mi padre o sea su hijo, tampoco había ido al funeral. Después de despedirse, intentó ponerse en contacto con mi padre, pero le fue imposible, aunque sí consiguió, hablar con mi madre y explicarle la situación.

Días después, estando ya todos reunidos, cada uno contó lo que había conseguido averiguar. Consiguieron hablar con mi padre y por muy sorprendente que pareciese, no tenía conocimiento de la muerte de su madre. Se había enterado, en ese momento, por una de mis hermanas. Desde luego, la unidad familiar, estaba totalmente rota con respecto a mi padre y su familia pero, ¿Hasta tal extremo?

A todos nos invadió, la misma sensación, aquello que sentimos los tres hermanos. Había sido real, creíamos, que de alguna manera, ella, mi abuela, ya en espíritu, necesitaba despedirse, para continuar su camino hacia el otro lado. Entonces ¿Quería eso decir que había algo después de la muerte

Tras entender eso, una paz interior, nos lleno a cada uno de los hermanos. Ya no sentíamos miedo, sólo el deseo de perdonar y olvidar, errores pasados. Todos cometemos equivocaciones y creíamos, que quizás se mereciera, irse con esa paz, en su corazón.

Y de la misma manera, que ocurrió por primera vez, pasado ya un tiempo, una noche de nuevo desperté sintiendo otra vez, esa presencia en el pasillo. Y volví a intuir, que se trataba de mi abuela. Me incorporé en la cama y comenzaron, a caer lagrimas de mis ojos. No sentía miedo, ni odio, sólo el deseo de hacerle sentir paz. Entonces, tras secarme las lágrimas, le dije:

– Tranquila abuela, no sientas pena. Todo acabó ya, no te sientas en deuda por nada. En mí, solo queda el recuerdo de mi niñez. Aquella, que tan feliz pasé contigo. Espero que un día, volvamos a encontrarnos y volver, a reír juntos. 

De pronto, esa energía intensa, que llenaba cada parte de la casa, poco a poco se fue disipando, quedándome en un estado de paz interior, maravilloso. De igual forma, fue lo que mis hermanas sintieron, cuando también a ellas, les volví a ocurrir lo mismo.

No sé, que habrá después, si acaso fue real o sólo, una alucinación colectiva. Pero, algo sí que llegué a entender y es, que quizás por soberbia, rabia, obstinación o por pura tozudez, dejamos pasar meses o incluso años, desperdiciando, momentos de la vida, que podrían ser, maravillosos.

“Feliz el hombre, a quien sus culpas y pecados le han sido perdonados por completo.  Feliz el hombre, que no es mal intencionado y a quien no se le acusa, de falta alguna” 

Iván A.

BEBIENDO LAS LÁGRIMAS

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Expediente

EXPEDIENTE “indicio de criminalidad” 002

Hoy tratamos el supuesto caso de un asesinato y la manera que utilizaron para intentar deshacerse del cuerpo. Para ello nos trasladaremos a la localidad de Lora del Río en la provincia de Sevilla. Hora aproximada del suceso 2:30 de la madrugada.

El suceso ocurrió en una zona de cultivo de maíz situado en la Ctra. Peñaflor. En el tramo que va desde Lora del Río a Alcolea del Río. Unos testigos llamaron a la GuardiaCivil para informar de que un vehículo que se encontraba entre el maizal estaba ardiendo. Los agentes se acercaron junto a una dotación de bomberos para verificar el suceso.

Tras apagarlo, comprobaron que en el interior del vehículo, en la parte de atrás de este, se encontraban restos de un esqueleto. Por lo que se dio aviso al juzgado de guardia para proceder con el protocolo de actuación.

Hasta allí se desplazaron el juez y su secretario judicial, el forense y los técnicos de la funeraria-judicial encargados del levantamiento y traslado al anatómico forense para su posterior autopsia.

Para acceder al punto exacto había que entrar por un camino de tierra y adentrarse como a 1 km de distancia. El coche, se encontraba en medio del maizal que ya en esa época estaban ya de bastante tamaño dificultando el poder ver el vehículo desde el camino. Pero tuvo que ser tal el incendio que provocó y calcinó el vehículo, que había causado un extenso radio de cultivo calcinado de alrededor del vehículo de bastantes metros.

La llegada al lugar fue lo bastante rápida por parte de las autoridades encargadas del levantamiento, que aún en esos momentos se encontraba humeante. Tras inspeccionarlo por dentro se descubrió los restos de un cuerpo. Tan solo quedaba intacto la columna vertebral, algunas costillas, las escapulas, clavículas y el cráneo.

Lo espectacular del estado del cuerpo no era ya que prácticamente se había desintegrado, lo más llamativo era que el cráneo estaba seccionado por la mitad de forma transversal por encima de lo que seria la frente. Podía apreciarse el interior de éste y aun continuaba por algunas partes quemándose el interior, por lo que se tuvo que proceder a apagarlo.

El forense, por un momento quedó totalmente sorprendido por como debió ser la temperatura para que el cuerpo estuviera en esas condiciones. Con la ayuda de los técnicos funerarios se comenzó a intentar rescatar todas las partes de lo que quedaba del cuerpo. Procediendo a recoger de la manera más delicada, las partes enteras del esqueleto para que estas quedara intacta y posteriormente, a cernir los restos que quedaban en el interior de vehículo para poder separar las partes que pertenecían al cuerpo de las partes del vehículo.

Tarea ardua por las condiciones en las que se encontraba todo aquello, entre la oscuridad (alumbrados con focos), los restos de cenizas mezclados con el agua utilizada para apagar el incendio, la tierra y otras circunstancias del lugar.

Una vez recogido todo posible resto del cuerpo, se traslado al anatómico forense para practicarle la correspondiente autopsia. Para ello el forense tuvo que recomponer los restos recogidos e identificar cada parte.

La policía judicial inspeccionó la zona y tomó nota tanto en el lugar del suceso como en el estudio que practico el forense, para poder tener una hipótesis de lo ocurrido. Y fue por la sospecha de un vecino del lugar como se pudo encauzar la búsqueda y resolución del caso.

Ya que al parecer, este vecino tenia sospecha de que la persona que había sido encontrada quemada en el vehículo podría tratarse de su propio hijo. Tenia la sospecha de que hubiese podido ser como consecuencia de un ajuste de cuentas y creía suponer quien podía haber sido los autores del hecho.

El caso continuó investigándose hasta poder llegar a solucionarse. Teniendo como premisa las siguientes cuestiones. ¿Cuál era la identidad del cadáver encontrado? ¿Se trataría del vástago del testigo que aseguraba ser su hijo? ¿Cuál fue la causa de la muerte? ¿Estaba ya muerto cuando prendieron fuego al vehículo intentado borrar toda posible huella? y ¿cual fue el móvil del supuesto asesinato? 

Como siempre, muchas son las hipótesis con las que trabajan los cuerpos de seguridad para llegar al esclarecimiento de todo hecho delictivo. Utilizando para ello la cada vez más avanzada tecnología que se va desarrollando.

Un relato más de un echo verídico que sucedió tiempo atrás. Espero sean enigmáticos, curiosos y el misterio que rodea a cada uno de ellos. les provoque un estallido de imaginación y conspiración. Para que ustedes mismos saquen sus propias conclusiones.

Expedientes de “indicios de criminalidad” por Iván A. Saavedra.

Expediente indicio de criminalidad 001

 

Expediente

EL REGRESO

Expediente de criminalidad

EXPEDIENTE “indicio de criminalidad” 001

En esta ocasión se trataba de un accidente. Una avioneta que tras despegar del aeropuerto de Sevilla y cruzar la N-IV que está a escasos metros, comienza a desplomarse sobre las tierras de cultivo de un barrio a las afueras, pero cercano al aeropuerto llamado “Valdezorras”. Cayendo justo al final de las tierras o dicho de otra forma, justo y afortunadamente antes de comenzar las casas y calles del barrio. Sigue leyendo

EL REGRESO

El regreso

EL REGRESO

La noche realmente era estupenda, con buena temperatura y con un cielo tan limpio, que era posible ver una gran cantidad de estrellas. Guillermo, no se mostraba realmente entusiasmado, tal y como lo estaban sus amigos, de encontrarse con ese hombre. No es que pensar,  que no fuera interesante, ni que no tuviera ciertos beneficios para su investigación, ese  supuesto estado de conciencia, al que esa persona conseguía llegar. Pero, lo veía como uno más, como otra de las decenas de personas, a las que había visto, investigado y estudiado. He incluso él mismo, se había iniciado en algunos de esos estados de conciencia, meditación y concentración, para probar por si mismo, el efecto que pudiera tener dichas practicas, y tenerlas o no  a consideración.

Guillermo Santos, era un científico que se había especializado, en el estudio del cerebro y de cómo, determinadas enfermedades y/o problemas mentales, afectaban a éste. Después, de muchos años investigando y entrevistando, a personas tan dispares tanto en cultura, como de países y  continentes, como en métodos empleados para ello, incluyendo las plantas alucinógenas y determinados fármacos, había nacido en él, cierta curiosidad por cómo algunos métodos, conseguían llegar a ciertos niveles de conciencia y realidad alterada. Algo, que en sí mismo, le fascinaba, pero que pocas veces dejaba mostrar, sumergiéndose en las doctrinas científicas y escudándose  en la ciencia ante cualquier resquicio, de posible fe.

Sus amigos, Sandra y Luís, lo habían invitado a pasar una velada, junto a otros amigos. Y tras la cena, más concretamente en casa de uno de ellos, en un chalet, que se encontraba a las afueras de la ciudad. Habían invitado también a David, una persona, a la que ellos definían como sensitiva. Pero, que en realidad, lo que conseguía era inducir a su cuerpo y mente, a un estado profundo de meditación, en donde podía hacer, cosas realmente increíbles, para el normal de los humanos.

Lo conocieron, gracias a su amiga y psicóloga Susana Estriclan. Éste, la había ayudado para  desarrollar ciertas técnicas, que ella empleaba en sus pacientes, para conseguir ayudarlos en los distintos problemas, que cada uno desarrollaba. A raíz de ese momento, se fueron haciendo grandes amigos, aunque solían discutir, por el empeño de éstos, para que David les enseñará, las técnicas a las que este solía someterse y de las que él, era muy reacio a exponer.

Sandra, practicaba Yoga, pero su poca elasticidad del cuerpo, hacía que se impacientara y le costara, avanzar tanto como a ella le gustaría. Un día, David se ofreció a enseñarle, ciertas técnicas para entrar en un estado de relajación, en el que poder conseguir, tener cierto control del cuerpo y de las articulaciones y el resultado, fue espectacular. Pero, eso sólo era una, de las muchísimas capacidades, a las que conseguía llegar David.

Después de un tiempo, bebiendo y conversando en el jardín del chalet, una casa construida prácticamente de madera y rodeada, de un gran jardín y un césped muy cuidado y en el que, habían colocado, una gran mesa de madera para disfrutar, de la esplendida noche, Guillermo lanzó, como si de una flecha se tratara, esa primera pregunta, a la que todos por incomoda, vamos retrasando.

-Me han comentado, que consigues entrar en un estado de profunda meditación y relajación, y que consigues, un gran estado de conciencia. – dijo Guillermo –

-Bueno, si. Tengo cierta predisposición para ello. – le respondió David –

-Yo práctico, por mis investigaciones, ciertas practicas que inducen a ello. Y también, lo que llaman desdoblamiento. Me parece, por mi condición científica, ¡¡ Fascinante !!

-Si, algo me han comentado. – repuso sin darle mucha relevancia David –

-Lo que pasa, es que aún, no he conseguido pruebas físicas, que confirmen eso…

-¿Es lo que buscas?

-¿Acaso no es ese el fin?

David sonrió, como si realmente Guillermo, no hubiese entendido nada sobre sus prácticas. Como, si se hubiera perdido, sin entender la esencia de ese momento. Aunque no le sorprendió, ya que no era la primera vez, que se encontraba hablando sobre este tema, con alguien. Y una vez más, la otra persona, distaba mucho de como debía de entenderse, el acercarse, a este tipo de practicas. Pero entendía, claro está, como pensaba un científico.

-Entiendo, que debe ser sorprendente, tener esas evidencias. Pero, eso sólo es algo anecdótico, lo importante, es lo que la experiencia, te da.

-Pero yo, como científico… tienes que entenderme.

-¿Te gustaría tener ahora mismo una evidencia?

– ¿Ahora?

– ¡Sí! 

-¿Vas a dármela? ¿Vas a desdoblarte y me traerás una prueba? jajajajaja

Guillermo, no pudo evitar tener un conato de risa, pero no pretendía con ello, mostrarse incrédulo, ni tampoco de alguna manera, ridiculizarlo. Más bien, parecía mostrar emoción.

-Yo no, eres tú, quien la quiere. Así que, si lo deseas, puedo hacer que tú la crees.

Se produjo un gran silencio, ya que lo dicho por David, sonaba con mucha determinación. Y al unísono, todos miraron a Guillermo, esperando su respuesta. Éste, se quedo mirándolo por unos instante y al retirar la mirada y fijarse, en el resto de los presente, dijo con un rotundo ¡si! su predisposición, para llevar a cabo, dicho experimento. Sí, experimento, porque eso era, lo que significaba para él, un simple “experimento”.

David, le rogó que se levantará, a la vez que él mismo lo hacia. Le pidió, que se retirara de la mesa, donde había estado transcurriendo la velada y le instó, a que lo mirara a los ojos. Con mucha sutileza, le puso las manos en sus hombros y comenzó a hablarle suave, con mucha delicadeza y de forma, agradable. Sus palabras, parecían tener cierto compás al expresarlas. Como si llevara, un ritmo.

-Quiero pedirte, que te liberes de tu condición de científico. Sólo, mientras realizas lo que te voy a pedir. Y luego, una vez vuelvas a tu estado habitual, lo analices.

-¿Te refieres a que me deje llevar y no piense cómo y qué esta ocurriendo?

-Exacto, ¡vive la experiencia!

-Bien, te prometo que aparcaré mi mente científica. ¡Pero solo por esta vez!

David, lo giró y lo colocó, mirando hacia el resto de los que allí, se encontraban y que aún estaban, sentados en la mesa. Se puso tras de él y con las manos en los hombros, lo empujó para que se sentara en el suelo. Comenzó a hablarle, de lo que quería que hiciera pero, éste le interrumpió de forma brusca, asegurandole, que esa postura, la denominada en Yoga postura del “loto”, no era para él, nada cómoda. David, que se encontraba de rodillas tras de él, le repuso y tranquilizó, diciéndole que no se preocupara, de lo incómodo de la postura, que sólo lo escuchara y que poco a poco, el cuerpo iría adoptando, la forma correcta y a la misma vez, se iría desposeyendo su cuerpo, del dolor.

Le dijo, que sólo prestara atención a su voz y dejara, su cuerpo relajado, sin oponer resistencia, al contacto que él le ofreciera. Le indicó, como iría sumergiéndose cada vez más profundamente, a su propio interior y que llegado a una frontera imaginaria, sentiría como su cuerpo, quedaría suspendido sobre un abismo, tan sólo, por un hilo. Y que en el momento exacto, cortaría ese hilo y caería, al otro lado.

Sus palabras, seguían teniendo esa musicalidad hipnótica, suave y rítmica. Parecía, que todos caerían en ese estado de trance, a la misma vez. De repente, David, le colocó sus manos en las rodillas de Guillermo, a la vez que los hombros, los colocaba contra su espalda, e iba acercando sutilmente, sus labios al oído de este.

Y comenzó, mientras lo balanceaba levemente al principio, de forma apenas perceptible, a entonar una cantinela parecida, a los cantos de los indios americanos. Todos, estaban totalmente abstraído, por el trance al que estaba sometiéndolo, parecían haber perdido el sentido, del tiempo. Nada importaba en ese momento sólo,  la paz que se podía percibir. Poco a poco, el cuerpo de Guillermo, se fue transformando, fue volviéndose más elástico, ofreciendo menos resistencia a la gravedad. Daba la sensación, que iba creciendo, pero no era más que el hecho, de que sus músculos, dejaban de estar contraídos e iban distendiéndose y adoptando, una verticalidad, completa de la columna.

Trascurrido un tiempo y de forma inesperada, David se incorporó, dejando a Guillermo en una impecable posición de “loto”. Y justo en ese momento, todo el mundo, como si despertaran súbitamente de un sueño, tomaron conciencia, de donde estaban y qué estaba ocurriendo. Fue tal la sensación, que todos se miraron mutuamente, como desconcertados.

Y allí quedo Guillermo, proyectando una paz formidable. Pero, sin embargo, parecía como si  careciera de algo, como si a su cuerpo o más bien a su esencia, le faltara algo. Nadie hablaba, lo miraban, lo inquirían solemnemente como si no quisieran, perderse nada. Y dando un espantoso alarido, Guillermo se incorporó con la cara desencajada, con tal expresión de miedo, confusión y sorpresa, que todos sintieron un terror absoluto. Por todas las deidades conocidas, ¿que había ocurrido?

Guillermo, parecía no saber que hacer, ni hacia donde dirigirse. Todos lo miraban perplejos, desconcertados, salvo David. Él, lo observaba tranquilamente, sin mostrar ningún tipo de preocupación, se aproximó a la mesa y tomo asiento. Justo en ese momento, Guillermo lo miro desafiante y en el preciso instante en el que se dirigía hacia él, su teléfono móvil comenzó a sonar.

Cómo, si se tratara de de algo fantasmagórico, Guillermo se quedó mirando la pantalla, de su teléfono fijamente durante unos segundos, que parecieron minutos, mientras éste, no dejaba de sonar,  rompiendo el entorno abruptamente. Descolgó el teléfono suavemente y con voz temblorosa, contestó ¿quién es?

Todos, contenían la respiración, aún sin saber que ocurría, intuían, que algo no parecía ir bien. Sin embrago David, continuaba sentado en la mesa, observándolo todo, como si de un espectador se tratara.

Guillermo, comenzó a hablar con la persona que se encontraba al otro lado del teléfono, que al parecer y por la conversación, que parecía intuirse, se trataba de su mujer.

-¡Tranquila Carmen, por favor, tranquila! Solo ha sido tu imaginación ¿de acuerdo? – Le repetía una y otra vez Guillermo –

-Yo estoy bien, en serio. Estoy con unos amigos, tomando una copa. Venga tranquila, llama a Rocio y dile, que no tarde en llegar.

Guillermo, continuó durante unos minutos más, sondeando sobre lo que le había ocurrido, a su esposa. Y tras colgar el teléfono, inquirió con la mirada de forma amenazante a David. En sus ojos, podía verse el desconcierto, de lo ocurrido, a la vez que parecía sentirse abochornado, por no poder dar una explicación, a lo sucedido.

Poco a poco, pero sin articular palabra alguna y tan sól, lanzando miradas furtivas a David, se fue calmando y adoptando, un semblante más sosegado. Cosa, que permitió a los demás, tener la oportunidad de mostrar su desconcierto, haciéndole preguntas sobre, qué estaba ocurriendo. Pero Guillermo, sólo conseguía mover la cabeza, en un gesto de negación.

Cuando por fin, pudo encontrar las fuerzas, Guillermo comenzó a hablar diciendo, que eso no era posible, que tenía que haber una explicación, a lo que había ocurrido. Que quizás, tan sólo había sido, una casualidad. David, lo miraba y sonreía, como un niño cuando es sabedor, de haber cometido una travesura.

Los demás, insistían en que contara, que era lo que había ocurrido. Necesitaban entender, por qué él, un científico versado en estos temas, y con una gran experiencia, había sucumbido al miedo y al desconcierto. ¿Cómo era posible, que ahora, una vez terminado la experiencia, no conseguía tener, aunque solo fuesen con pequeños matices, una explicación a lo que le había ocurrido? Así que, tras una pequeña pausa y tras unos cuantos, tragos a la copa de whisky, éste comenzó a relatar, su experiencia:

Debo de reconocer, que quizás todo comenzó, nada mas empezaste a hablarme. Tus palabras, parecían anestesiarme. ¡Sentí una gran paz solo por escucharte! Pero, justo en el momento, en el que comencé a escuchar una especie de canción, mi cuerpo comenzó a cambiar. El sentir, se convirtió en una manera, de poder ver y notaba mi cuerpo, como se estiraba, se relajaba hasta tal extremo, que parecía poderme fundir, con el entorno.

A partir de ahí, me hallé viajando a mi propio interior. Parecía estar hueco y no tener fin.  Caía y caía, cada vez más profundo, de una manera lenta y pausada, hasta llegar a un momento, donde experimente la sensación, de vació. Y justo, en ese instante, caí a un abismo y de repente, como si me dieran un empujón, estaba en otro sitio. Y digo estaba, porque incluso ahora, ahora que sé que estoy aquí, en otra ciudad, en ésta casa y con vosotros, siento, porque es así como lo siento, que he estado en otro sitio. Pero eso es ¡imposible!

David, lo escuchaba en silencio como los demás, pero a diferencia de éstos, él lo hacia saboreando el momento, relamiéndose, por lo que escuchaba. Y los demás, lo hacían, en un estado de  confusión, al escuchar de los propios labios de Guillermo, ya no ese tipo de relato, sino la manera tan desconcertante que resultaba ser, para él.

Continuo relatando, cómo apareció en su dormitorio, terminándose de vestir y como tras coger las llaves del coche y guardárselas en el pantalón, se dirigió a la cocina, donde se encontraba su mujer.

Ésta, estaba lavando los cacharros que había ensuciado esa misma tarde, mientras preparaba una tarta de manzana, con la que iba a sorprender a su marido, al regreso de su viaje. Pero, al parecer escuchar unos pasos tras de si entrando en la cocina, se volvió apresuradamente y tal fue el impacto que se llevó, al ver a su marido en la misma puerta de la cocina, que soltando al suelo un cazo, que sostenía en la mano, propino un alarido desmedido, tanto, que su propio marido, cayó hacia atrás gritando, también del susto.

Y fue en ese mismo instante, cuando volvió a tener consciencia, de donde estaba. Y no era otro lugar, que el jardín de la casa, de uno de los amigos a los que los suyos, le habían llevado. Pero, el desconcierto era tal en su interior, porque sabia perfectamente, que no se había tratado de un sueño. Había sido real, hacía sólo unos segundos, él estaba en su casa entrando en su cocina, para darle un beso a su mujer. Sin embargo, una vez de regreso, a lo que era la realidad, no podía diferenciar, la una de la otra.

David continuaba, observándolo escuchando atentamente su relato. Y todos comenzaron a mirarlo, como pidiéndole una explicación, de lo ocurrido. Él, empezó a sonreír y le preguntó, si creía que era prueba suficiente. Pero Guillermo, quizás al escuchar su voz, esta vez de una manera normal y diferente, a la que había estado escuchandose mientras relataba la experiencia, pareció volverlo, a su estado de conciencia científica, que siempre había mostrado .

David, cambió su semblante, se puso más serio y pareció no gustarle el cambio tan racional, que en tan sólo unos segundo, comenzaba a tener Guillermo. Así que, le preguntó, qué era lo que no había entendido o qué era, lo que no terminaba de creerse.

Guillermo, comenzó a darle varias teorías sobre lo que pensaba, podía haber ocurrido, cada minuto que pasaba expresando, cada una de ellas, más conseguía volver a parecerse a si mismo. David, lo escuchaba con gesto de desaprobación, parecía volver a ver en él, aquello que intuyó nada más conocerlo y que una vez más, volvía a pasar, ¡seguía sin entender nada! Así que lo paró bruscamente, le miró fijamente a los ojos y le pregunto:

-Dime, ¿qué es lo que realmente necesitas?

-Verás, como te dije soy un científico y necesito, pruebas físicas. ¡Algo tangible!

-Bien, ¿puedes  volver a decirme que fue lo que cogiste de tu cuarto cuando terminaste de vestirte?

-¿Cuando me vestí? pues, las llaves del coche.

-¿Cuantas llaves tienes?

-Dos, un juego para mí y otra para mi mujer. Tan sólo tenemos un coche y para no perderlas, dándonoslas el uno al otro, cada uno tiene las suyas.

-¿son iguales?

-Sí, salvo que ella, le tiene puesto un llavero, con un corazón rosa – y mientras Guillermo iba diciendo eso, se metió las manos en el pantalón y sacó las llaves del coche-. ¡¡Esto no es posible!!

El manojo de llaves, que Guillermo había cogido y se había metido, en el pantalón, eran las llaves de su mujer. Pero, no sólo tenia esa, también tenia las suyas propias.

-Aquí tienes tus pruebas, ahora no desperdicies, en buscarle una explicación. Aprende a buscar, la esencia de la experiencia, y ella te dará las respuestas y la verdad.

FIN

Iván A. 

PERSONAJES

  •  GUILLERMO SANTOS – Científico
  •  DAVID – Iluminado
  •  LAURA Y JOSE – Los amigos
  •  SUSANA  ESTRICLAN – Psicóloga
  •  CARMEN – Esposa
  •  ROCIO – Hija

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