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SIEMPRE PIENSO

Siempre pienso si será hoy el día,
que en tus labios yo escuche,
la sonrisa de un te quiero cariñoso.

Continuamente me quedo mirando tus ojos,
intentando adivinar el gesto que me diga,
que tu corazón es por mí, por quien palpita.

Pensando en maravillosos momentos,
que ilumina como la luz de una chimenea,
los vacios oscuros, de los rincones de mi alma.

Ansiado por cubrirme de ese olor tuyo,
que me sabe a un paraíso de fragancia,
como ese dulce néctar de tus labios.

Iván A.

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LA FUERZA DEL AMOR VERDADERO


Siempre pienso

LA FUERZA DEL AMOR VERDADERO

La fuerza del amor verdadero

LA FUERZA DEL AMOR VERDADERO

En la Costa Blanca, en la Comarca de la Marina Baja, existe un pequeño pueblo costero, donde la vida transcurre, bajo el influjo de los recuerdos, de su barrio marinero. Quedándote ensimismado, con las historias que los viejos del lugar, aún recuerdan. Cada uno de sus rincones, irradia un estado de plena armonía, felicidad y amor. La brisa y el sonido del mar, adormece el alma, en una absoluta tranquilidad.

Tiene un precioso mirador, donde cada día, se reúnen familias y grupos de amigos, curiosos turistas y distraídos coterráneos para disfrutar en completa tranquilidad, viendo el vuelo de las gaviotas surcando el azulado arco celestial, mientras los barcos pesqueros se alejan, dejando su estela sobre las aguas cristalinas y mansas, a la espera de su regreso. Dejando en su memoria la impronta de unos entrañables momentos familiares. Seductores de solo contemplarlos, de palpar la paz de cerca, y poder convocar instantes de absoluta felicidad, que te hacen de nuevo, renacer cada día.

Hasta allí, se acercaba diariamente un perro callejero, sucio y feo. Que intentaba pasar desapercibido, abordando los amplios vagones de silencio que naturalmente formaban parte de aquel espacio, observando los juegos de las familias y absorbiendo las risas, ensimismado, como presa de una perturbación de otro orden, de otro contexto. Pasaba horas, en aquel extremo diariamente echado al piso, jadeante e imperturbable. Reflejando su mirada, la felicidad que antaño sin duda, disfrutó.

Aunque, intentaba apenas ser visto, quizás, por entender que su presencia, resultase incómoda, (ese instinto supra desarrollado de los perros que los humanos solemos confundir con inteligencia) ese pequeño rato que allí permanecía, resultaba ser para él, lo único que le mantiene aún con vida.

La gente, no había pasado por alto su presencia. A medida que pasaban los días, muchos se preguntaban, como hacer para impedir que aquel perro, tan sucio y feo que cada día permanecía en silencio y sin molestar, en una esquina del lugar, dejase de ir. Ya que para algunos, les resultaba incómoda su apariencia.

El perro, de alguna manera, se percató de que había un rechazo, una manifestación de intolerancia, más allá de los límites de la indiferencia, en la actitud generalizada por aquellas personas que frecuentaban el lugar o bien, ejercían actividades en aquellas inmediaciones. Por lo que, paulatinamente y no sin sentir pena en su interior, dejó de ir.

Pasado unos días, la gente, al no ver más al perro, se extrañaron mucho al principio, como quien añora un mal necesario; pero al poco tiempo, ya apenas se acordaban de aquella bola de pelos melindrosa y desaseada que trajinaba silenciosamente sobre el pavimento, para ir a detenerse siempre, en una de las esquinas del lugar.

Excepto una pequeña, que al igual que hacía el perro, cada día acudía a aquel mirador, después de su quehaceres escolares y bajo la venia de una maternidad o tutoría poco celosa y detallista. Aunque, ella lo pasaba observando y ensimismada, como el perro parecía disfrutar, de forma melancólica, con sólo observar el clima fraterno de juegos familiares y de sana convivencia, que los concurrentes al mirador expedían con caras risueñas y actitudes amistosas, cosa extraña en el seno de su precario hogar y que tanto añoraba.

Al tercer día de ausencia, del canino, sintió los síntomas precoces de la preocupación, sintió sus pequeños pies caminando por una estrecha vereda que antes no había transitado, el camino de la angustia, se armó de valor y decidió ir en busca del perro. Se había fijado, como cada día, el perro hacía el mismo recorrido y que sin duda alguna, —imaginaba— debía de llevarle a donde él, seguramente vivía.

Sin pensárselo demasiado y sin tener tampoco en cuenta, que los padres o quien ejerciera la función de cuidarla la castigarían por irse sin su permiso, comenzó a buscarlo. No hizo falta andar mucho, para encontrarlo cobijado, bajo lo que parecía ser, las ruinas de algún antiguo edificio.

La pequeña, se fue acercando muy lentamente, procurando no asustarlo y también, por miedo de que el perro, se marchara. Cuando ya se encontraba bastante cerca, el perro se giró y se la quedó mirando. Con un gesto de comprensión y solidaridad, como si conociera de antemano a que vino, movió la cola con cierto esfuerzo y entre dientes y lengua dejo entreabierta una mueca que la niña percibió, como una sonrisa perruna y que a la pequeña, le emocionó. El perro, como quien asume su realidad por dolorosa que esta sea, volvió a girar la cabeza, dando varios lametazos, a una perrita que se encontraba hecha un ovillo, en un rincón.

Sin duda alguna, la perrita se encontraba en etapa de una enfermedad terminal. Apenas, parecía quedarle tan sólo unos pocos minutos de vida. El perro, permanecía junto a ella, dándole de vez en cuando, pequeños lametones de amor, cada vez que la perrita, se quejaba de dolor o daba muestras de alguna necesidad de movimiento.

La pequeña, se sentó junto al perro en silencio y sin querer molestar demasiado. Al poco tiempo, la perrita exhaló su último aliento. En ese momento, el perro se tumbó junto a ella, emitiendo pequeños gemidos, que entre las ráfagas de viento que interrumpían el silencio, se sentían desgarradores, como el más conmovedor de los lamentos, como un llanto en otras tonalidades, incomprensibles a nuestras arbitrarias pretensiones de seres pensantes y creyentes.

Tras un rato, éste se incorporó y mordiendo delicadamente el cuello de la perrita, como hacen las madres con sus cachorros, la arrastró poco a poco, hasta desaparecer tras una de las esquinas de aquellas ruinas.

La niña sintió una tempestad en el laberinto de sus emociones, un derrumbe con epicentro en su inocencia, un deslave que la arrastraba a la profundidad del abismo de la tristeza. Lloró, como se llora a un difunto cercano, congelada ante su imposibilidad de recursos y abismada por el efecto perturbador de los hechos, tras un rato, apareció de nuevo y se fue acercando muy despacio, hasta donde aún permanecía la pequeña. Cuando, apenas restaban por llegar a ella, escasos metros, se paró y se tumbo mirándola. Poco a poco, también él, fue adquiriendo la misma postura, que había mantenido antes la perrita que estaba junto a él.

De repente, la pequeña sintió un fuerte deseo de acercarse a él y acariciarlo. Así, que se levantó y se sentó a su vera. En ese momento, el perro cerró los ojos y acomodó su cabeza, en las piernas de la pequeña. Ésta, comenzó a acariciarlo muy suavemente y con delicadeza. Hasta que poco a poco, fue sintiendo como la vida, se le escapaba.

El perro, al igual que su compañera, se encontraba en el umbral de la muerte, pero se esforzó por permanecer con vida, para cuidar hasta los últimos instantes, a su compañera.

Para ello, acudía cada día a aquel lugar, donde conseguía contagiarse de esa paz, amor y energía, que conseguía en las miradas de los miembros de cada una de las familias, que allí veía. De esa fe alojada misteriosamente en quien aun sufriendo, ríe y comparte lo mejor de sí mismo.

Él, tan sólo buscaba un pequeño momento de paz, donde recobrar fuerzas, para seguir cuidando, de su compañera. Al final, también él obtuvo su recompensa y pudo cerrar por última vez sus ojos bajo la luz de la compañía que da paz y felicidad a todos los perros. Una pequeña, que supo ver más allá de un perro sucio y feo y que en sus últimos instantes, de manera instintiva pudo darle el estimulo por el cual consagra su existencia en el universo aquel mamífero digitígrado que notables comunicadores de nuestro mundo llaman el mejor amigo del hombre. Un ser que no escatima sentimientos, cuando debe expresar, la fuerza del amor verdadero.

Iván A.

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LA VIDA

SUEÑO DE AMOR

Horizonte lejano de deseo.
Impaciente aguardo tu ansiado gozo,
llegando tras el crepúsculo de tu recuerdo.

Mientras de nuevo vuelvo a soñar,
aquellos excitantes momentos
en los que tú me incitaba a fantasear.

Arropado por el manto de tu piel desnuda,
sudando juntos en el placer carnal,
de un endemoniado juego de amor perpetuo.

Iván A.

 

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EL AIRE DE TU PERFUME 

Sueño de amor

¿QUIÉN SERÁ?

¿QUIÉN SERÁ ESA CHICA?

¿QUIÉN SERÁ?

Me pregunto quién será
esa chica que despierta
tanta dulzura al mostrar
sin miedo ese anhelo
que con sus bellas
palabras evoca.

No puede ser más que
el hechizo que una
hermosa estrella provoca
y que hace de ti el
parecer acontecer
la magia que una sonrisa
siempre otorga.

Eres mi anónima
frescura de inspiración
que alegra los momentos
del día y por ello agradecido
escribo éste sencillo
pero sentido poema.

                                     Dedicado a Triana

                         Iván A. 

MI COMPAÑERA

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ESPERAS PACIENTE

ESPERAS PACIENTE

Canal de YouTube David Bisbal
PERDÓN

Esperas paciente
que se cure mi corazón
de las cicatrices
que me dejaron
aquello que
tú siempre supiste.

Creyendo firmemente
que mis ojos por fin
vean a quien siempre
de verdad ofreció
lo que sentía.

Y aún sigues paciente
sin al tiempo
exigirle apremio a
que llegue el momento
de sellar esa espera
con un beso.

                        Iván A.

El Sabor De Tus Besos

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El Sabor De Tus Besos

JUEGAS CON LAS PALABRAS

Juegas con las palabras

Canal de YouTube Manuel Carrasco
“Y ahora”

JUEGAS CON LAS PALABRAS

Juegas con las palabras
sin decir lo que tu mente
muy traviesa trama.
Divirtiéndome al arriesgar
que creas que sobre eso
yo no se nada.

Mientras cruzamos por azar
miradas con las que
pudoroso nos delatan.

Vamos diciéndonos
con silencio lo que los dos
sentimos por dentro.
Esperando la ocasión
de insinuar lo que ambos
no atrevemos confesar.

                         Iván A.

Profundo Océano De Amor

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NUEVO JUEGO DE AMOR

Nuevo juego de amor

NUEVO JUEGO DE AMOR

Hoy el sol me calienta
después de una noche
de negra tormenta.
Me regaló un arcoíris
De encanto y color
renovándome
otra vez de ilusiones.

Hoy la sonrisa
me brota sin temor
a esperar ninguna
sorpresa guardada.
Imaginando el
estar acompañado de
infinitas risas soñadas.

Hoy es un buen
día para fantasear
con desconocidos
juegos de amor.
Bendita quimera
con dulces labios
en la que cada noche
le colme con besos.

                                Iván A.

Profundo Océano De Amor

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TU ARCOÍRIS

Llegaste como un soplo
de delicada y dulce ternura
después de estar soñando
nueve meses imaginando
cada centímetro de ti
y cuando por fin te ví
no me lo podía creer.

Te acurrucaste en mi pecho
tan frágil e indefenso 
fui besando tus manitas
y ahora por fin soy feliz
con tan sólo verte sonreír.

¿Por qué una cosita así
puede cambiarlo todo?
Porque ahora tú para mí
ya lo eres todo, mi tesoro.

Iván A.

Fanpage “Un Lugar Para Ver” 

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El Regreso

Tu arcoiris