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SÓLO QUEDA ESCUCHAR TU LLANTO

SÓLO QUEDA ESCUCHAR TU LLANTO

Ya llega la noche y de nuevo
se escucha el arrastrar de las cadenas
el penoso lamento de la tristeza.

Ya salen las almas perdidas
a la búsqueda desesperada
de corazones de quien apoderarse.

Esperando paciente a que entres
al encuentro del ensueño
para arrebatarte tu alma
convertida ahora en su condena.

Las tinieblas llegan en la noche
ya se escucha tu quebranto.
Ya te encuentras perdida
y sólo por miedo se escucha tu llanto.

Iván A

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ME QUEDÉ SIN TIEMPO

EL REGRESO

EXPEDIENTE “indicio de criminalidad” 004

14/004

Hoy nos encontramos en Los Palacios y Villafranca, localidad situada en la N-IV, a unos 40 km de Sevilla Capital.

Como en el expediente anterior, se trataba de otro supuesto suicidio. Pero lo que diferencia a éste, con el anterior es, el tiempo transcurrido. Muchos días pasaron, hasta que los familiares, dieron la llamada de alerta a las autoridades.

Hoy tendremos la oportunidad, de tratar el escalofriante tema, de la descomposición de los cuerpos, una vez que fallecen.

“Esto es, lo que refiere en biología, el término descomposición. La reducción del cuerpo de un organismo vivo, a formas más simples de materia. El proceso es esencial, para reciclar materia finita, que se encuentra en un bioma.

Aunque, no hay dos organismos que se descompongan de la misma manera. Pero todos sufren, las mismas etapas secuenciales de descomposición”.

LLAMADA

Una vez más, fuimos alertados por el juzgado, para dirigirnos a la citada localidad. Se trataba de un varón de mediana edad, separado y viviendo solo. Hecho este relevante, para la supuesta tardanza de descubrir su cuerpo.

Se encontraba en el piso de arriba, en su dormitorio. Ahorcado en una puerta de hierro, que daba a un patio delantero. Suspendido e inclinado hacia adelante, con las rodilla semi-flexionadas. Llevaba, aproximadamente unos 5 días muerto.

Al rededor de él, se encontraba lo que llaman «la isla de descomposición cadavérica». La perdida de los fluidos, se acumulan alrededor del cuerpo y dan lugar, a un persiste fuerte hedor.

Pero ese hedor, es algo más que simple olor, parece mascarse, se impregna en las prendas de vestir y su olor, persiste durante mucho tiempo. Teniendo en ocasiones incluso, de tener que cambiarnos de vestuario, una vez concluido.

PROCESO

Cuando llegaron las autoridades, procedimos al levantamiento. La jueza, era una mujer joven, creo recordar que era verano, por lo que seguramente, era una jueza sustituta. Nada más dar el primer paso al interior de la habitación, la jueza se dio la vuelta y apunto estuvo de vomitar ¡El olor era insoportable!

Nosotros, íbamos provisto de unas mascarillas especiales, además de que utilizábamos, un pequeño truco que consistía en echarnos en las fosas nasales, un poco de producto “vick vaporub” que hacia muy soportable, el poder trabajar en esas circunstancias. En vista de que para la jueza, no tenía más remedio que entrar y era totalmente inaguantable el hedor, le ofrecí mi mascarilla y ser yo, quien tuviera que soportar el olor.

A la hora de bajar a un ahorcado, nunca se le quitaba la cuerda de alrededor del cuello, por lo que teníamos que cortar la cuerda, por encima del nudo. El cuerpo, se encontraba junto al armario de la habitación. Entre la pared donde estaba la puerta y el armario, había un pequeño hueco. Por donde decidí meterme, para cortar la cuerda y tener controlado el cuerpo.

La idea era, de colocar la caja delante del cuerpo y tras cortarlo, éste tan sólo por la gravedad, caería directamente a la caja y solo, tendríamos que manipularlo para darle la vuelta y ponerlo boca arriba. Pero, una cosa fue la teoría y otra, la practica. El cuerpo efectivamente cayo, pero no hacia adelante como pensábamos. Se torció y se me precipito encima, encontrándome con el cuerpo descompuesto sobre mí.

Podéis haceros una idea, de mi reacción, la repugnancia que me entro fue tal, que ésta vez creí ser yo, quien creía iba a vomitar. Con la ayuda de mi compañero, pudimos redirigirlo y colocarlo en la caja, para poder bajarlo al vehículo y trasladarlo al anatómico forense.

La escena de un cuerpo en descomposición, es extraordinariamente nauseabunda, no solo por el echo de su aspecto físico, sino por la imagen de los fluidos al rededor del cuerpo, el hedor y sobre todo, por la imagen de los insectos y gusanos que puedes observar en el cuerpo.

CONCLUSIONES

Las cuestiones a tomar a consideración las autoridades, era prácticamente las mismas que en todo posible suicidio, ¿Realmente se trataba de un suicidio? ¿No había ninguna otra u otras personas implicadas en la muerte de esta persona? ¿Qué fue lo que le llevo a realizar tal hecho?

En los próximos EXPEDIENTES, iremos avanzando no sólo, en las distintas formas en las que encontramos a las victimas y sus supuestas muertes.

Nos adentraremos, en el interior del anatómico forense, la sala de autopsias, la manera de realizarlas, las cámaras refrigeradas, donde se conservan los cuerpos. Nos quedan muchas muertes por ver, espeluznantes escenas….

Aquí termina, un relato más de “EXPEDIENTE indicios de criminalidad” hechos verídicos, ocurridos tiempo atrás y en los que tuve, oportunidad de participar. Siendo testigo de los hechos y los procedimientos que siguen, los profesionales para su esclarecimiento.

Expedientes “indicios de criminalidad” por Iván A. Saavedra.

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DIÁLOGO CON LA MUERTE

TIME TO DIE – 05

TIME TO DIE

TIME TO DIE – 05 es una saga de “Micro-Relatos” de suspense Espero os guste y os mantenga intrigados. Aquí el quinto capítulo, con cuatro capítulos cortos.

CAPÍTULO 1

5.1 EL PACTO

Ya estaban todos situados en el lugar del tablero correspondiente y por fin podría resolverse el juego sin temor a que las autoridades, cada vez más cerca de descubrir y descifrar la enrevesada trama creada por los responsables de la web, les estropeara la perversa creación.

Silvia volvió a demostrarse a sí misma, su capacidad para adaptarse a los cambios. Ya había comenzado a pensar en un plan. Pero primero tenía que familiarizarse y conocer con exactitud, cada rincón de aquel sitio.

Para eso era necesario disponer de tiempo, siendo una prioridad el mantenerse oculta de los cuatro tipos que la estarían buscando.

Por otra parte, los cuatro jugadores se disponían irónicamente, a desearse suerte mutua. Pero que en realidad, era lo último que deseaban, ya que la suerte de uno significaba el fracaso de los otros.

Cuando se disponían a marchar cada uno por su lado, uno de ellos los llamó porque decía tener una propuesta que hacerles.

-Un momento escuchad. Ésta tía a demostrado hasta ahora ser muy inteligente. Si bien es cierto, aquí sus recursos están muy limitados pero, quizás sea un error por nuestra parte pensarlo.

-¿Qué es lo que intentas decirnos? Le contestó uno de ellos.

-Pues que quizás nuestras posibilidades de encontrarla y acabar con ella, sea más elevada si nos mantenemos juntos en la cacería.

Todos se quedaron en silencio pensándolo. No era nada descabellado lo que proponía. El trabajar juntos sin duda alguna, aumentaría sus posibilidades de éxito.

Pero el juego consiste en que sólo uno puede ser el ganador. ¡Quien consiga acabar con ella! Expuso otro tras haberlo meditado.

-Sí, es cierto lo que dices pero, ¿Qué pasará cuando demos con ella? ¿Quién será el que la mate y convertirse por tanto en el ganador?. Replicó otro.

-Bueno, eso será algo a dilucidar después, una vez la atrapemos.

-¿Dilucidar? La cosa está bastante clara me parece a mí.

-Escuchad. Todos sabemos que enfrentarnos individualmente a ella, corremos el riesgo de terminar como los otros. Incluso haciendo esto juntos no estaremos a salvo pero, ayudándonos lo tendremos más fácil. Una vez la tengamos, discutiremos quien se otorga tal derecho. Si para ello tenemos que enfrentarnos entre nosotros, por mi parte no hay problema. Prefiero eso, sabiendo que al menos si consigo ganaros, tengo asegurado acabar con esa hija de puta.

Ambos se miraron sin decir nada. Tenía toda la razón, era una forma de asegurarse que al menos, si conseguían ganarles a los demás, el acabar con Silvia lo tenían ya hecho.

No discutieron más, ya lo tenían decidido. Colaborarían para conseguir atrapar a Silvia y asegurarse su aniquilación.

Todos mostraban una fuerte determinación hacia lo que debían de hacer. Todos excepto uno que parecía mantenerse un poco al margen. En ningún momento expreso opinión alguna sobre lo que discutían. Manteniéndose como un simple espectador y asumiendo la decisión a la que habían llegado.

Así pues, todos juntos comenzaron su frenética busqueda por aquellos pasillos, estancias y recovecos que aquel sitio parecía no tener fin.

– – –

CAPÍTULO 2

5.2 ATRAPADA

Silvia llevaba horas recorriendo los distintos pasillos infinitos y estancias que aquel lugar tenía. Iba y venía recorriendo una y otra vez sus propios pasos.

Intentaba crear una especie de mapa, para que en caso de tener que correr y escapar de alguno de los otros participantes, saber que camino elegir y a dónde le llevaría.

Cualquier pequeña ventaja, podría convertirse en un gran aliado llegado el momento. Se preguntaba si ellos en cambio, solo tenían en mente ir en su búsqueda, sin temer que también ellos pudiesen estar siendo buscados por ella.

Sin plantearse ningún tipo de prevención mientras recorrían aquel lugar, por no darle importancia a esa posibilidad. Cosa que para ella, imaginar que no se la diesen como un posible peligro, le provocaba un aumento de autoestima y superioridad.

Desde un lugar recóndito de aquel sitio, el instigador de aquel juego y sus perros como les llamó Silvia, se mantenían como simples observadores, a través de las muchísimas cámaras que previamente habían preparado y escondido por todo aquel lugar. Y cuyas imágenes utilizaban para ofrecerlas en la web, desde donde miles de seguidores se mantenían expectantes.

Justo cuando Silvia había comenzado a inspeccionar un nuevo túnel, un fuerte sonido la sobresaltó. Se trataba de un pesado armario metálico, que habían empujado por estar obstruyendoles el paso por el que los cuatro participantes iban.

El corazón de Silvia se le disparó y comenzó a latirle tan fuerte como cuando muchos días atrás, se encontraba esperando en su escritorio, que llegara la hora en que los elegidos del siguiente nuevo juego, recibieran el correo.

Aquello no lo esperaba Silvia. El que la encontraran tan pronto. Lo había imaginado como algo muy remoto. Y encima, estaba sucediendo justo en un lugar, que aún era desconocido para ella.

Se apresuró en buscar algún escondite donde refugiarse, con la esperanza de que pasaran de largo. Pero aquel lugar estaba bastante oscuro y apenas podía adivinarse que tenías delante. En un intento de subirse a un saliente que había en una de las paredes, comenzó a trepar por unos muebles que se encontraban allí apilados. Con tan mala suerte, que al dar uno de los pasos esta resbaló, cayendo de espaldas contra el suelo y tras de sí, varios de los muebles que se encontraban apilados.

Fue tal el golpe, que Silvia quedó algo trastornada y por un momento algo confundida. Pero al poco tiempo, consiguió de nuevo reponerse pero al intentar levantarse, con una cara de asombro, vio como estaba rodeada por los cuatro tipos que la perseguían.

-¡Vaya, vaya, vaya! Mirad a quien acabamos de encontrar.

Aquello no era para nada, lo que Silvia había imaginado. Todo cuanto había estado preparando y organizando, se acababa de ir al traste.

De malas formas, Silvia fue llevada amarrada hasta un lugar que ellos habían considerado como su base.

La metieron en una habitación y cerraron tras de sí, la única puerta que había. Quedando a la espera de ver cuál sería su destino.

– – –

CAPÍTULO 3

5.3 LA DUDA

Bueno, acababa de ocurrir lo que la mayoría de personas que seguían el desenlace a través de la web, no habían podido imaginar.

Apenas había comenzado el juego en aquel nuevo lugar, cuando sin prácticamente haber ocurrido nada, Silvia había sido atrapada.

Mientras ella permanecía encerrada en aquella habitación, los cuatro tipos comenzaron una discusión sobre que hacer ahora.

Les había sido imposible conseguir algún tipo de contacto o posibilidad de comunicación con los responsables de aquello. Para que les dieran respuesta sobre, si había alguna otra forma de finalizar el juego, por haber cooperado todos juntos en la caza de Silvia y por ende, ser todos ellos considerados como ganadores del juego.

En plena discusión, en la que todos se gritaban y andaban de un lado para otro. Uno de ellos, aquel que se había mantenido en todo momento como al margen de todo, aprovechó para ir a buscar a Silvia.

Cuando entró en la habitación, ella pensó que había llegado el momento de su final. Que venían para matarla pero, haciendo un ademán indicándole que no chillara, el tipo que había ido a su encuentro, empezó a hablarle.

Silvia escucha. Escúchame atentamente no disponemos de tiempo. Mira, hay algo que todos desconoceis sobre una particularidad del juego.

Ella se mantenía en silencio mostrando todo el interés que conseguía poder focalizar.

-Como sabes, tras terminar mi juego, me pusieron el apelativo de falso ganador. Ya que conseguí mantenerme siempre al margen, mientras eran los otros quienes se mataban entre ellos. Y teniendo la fortuna final, de que el tipo con el que me disputé la final, se encontraba ya tan machacado, que sólo tuve que mantenerme alejado de él y esperar a que muriese por las heridas que ya tenía.

Aquello que contaba era cierto. Había sido el único de los siete ganadores, que no había tenido que matar a ninguno con sus propias manos. De algún modo, en eso ambos se parecían.

-Verás. Yo al igual que tú, no soy ningún asesino. Tan solo un estúpido que por mi inconsciencia, me he visto envuelto en ésta situación. Pero lo que para todos consideran fue una inmerecida victoria, para los creadores del juego, tenía un valor significativo. Y me otorgaron, digámoslo de ésta manera, una especie de comodín que podría emplear, si como está sucediendo, llegara la posibilidad de hacerlo. 

-Pero ¿de qué estás hablando exactamente? Le preguntó Silvia.

-Hablo, de que si soy yo el finalista. Tengo la posibilidad de elegir no matarte. Eso fue lo que gané, por vencer en mi juego sin mancharme de sangre.

-¿Y qué has decidido?

-Ya te he dicho que no soy ningún asesino. Mi intención es conseguir acabar con éstos y que tú y yo, salgamos vivos de aquí.

Silvia no sabía muy bien el por qué, pero aquello no le terminaba de convencer. Él era al igual que ella, un estratega. Y algo le hacía sospechar, de que todo lo que le estaba contando, era el argumento de un plan que tenía organizado.

O era eso o realmente decía la verdad y sería una víctima inocente más, de las que ya habían caído. Porque ella había decidido no creerle. Tan sólo seguirle el juego, hasta tener la ocasión de acabar con él.

– – –

CAPÍTULO 4

5.4 TODOS MUERTOS

Mientras seguían discutiendo, el tipo se volvió a incorporar a ellos. Estaban todos tan acalorados con la discusión que ninguno se percató de la breve ausencia que había mantenido para ir a hablar con Silvia.

Se dispuso a repartir en unos vasos de plástico que llevaba en su mochila, una botella de refresco que también le acompañaba. Y fue ofreciendole a cada uno, su correspondiente vaso.

-¿Y ésto que es?

-Un refresco que llevaba en mi mochila. Siento que no esté frío.

-¿Y acaso eso importa un carajo? Y se trago el líquido de un solo sorbo.

Cosa que hicieron todos al unísono pero, lo que desconocían era, que aquella bebida tenía algo más que refresco. Era un arma, por así decirlo. Ya que el refresco llevaba una solución agregada. Veneno concretamente. Algo muy letal. Lógicamente el que él tomó, era el único que no llevaba.

A los pocos minutos de haberlo bebido, uno tras otro comenzaron a sentirse mal. Comenzaron a sudar profusamente y una taquicardia cada vez más incipiente se les unió.

Todos miraron al tipo preguntándole que mierda les había dado. Y esa fue exactamente su respuesta. Una grandísima mierda, que en tan solo un par de minutos más, acabaría con ellos.

Efectivamente así ocurrió. A los pocos minutos, todos fueron cayendo al suelo con tremendas convulsiones. Hasta que por fin el último de ellos, dejó de respirar.

Silvia, que hasta ese momento se había mantenido escondida, ya que la había liberado, sin pensarlo dos veces se abalanzó contra él, con una barra de hierro.

Justo antes de conseguir impactar con su cabeza, el tipo pudo ver apenas de reojo, las intenciones de Silvia. Por lo que intentó quitarse y esquivar el golpe. Y que consiguió a medias. Recibiendo, aunque no certeramente, un golpe en la cabeza que lo dejó algo aturdido.

Intentó defenderse a trompicones. Lanzando golpes al aire sin ver exactamente hacia donde dirigirlos. Pero que por pura fortuna, en una de ellas consiguió alcanzar a Silvia. Recibiendo esta un puñetazo en el ojo.

Sintió un grandísimo dolor, que la obligó a arrodillarse en el suelo. Momento que aprovechó el tipo para lanzarle una patada a su cabeza. Dejándola tumbada boca arriba medio inconsciente, mientras iba recibiendo puñetazos por todo su cuerpo.

El tipo parecía haberse vuelto loco. Golpeándola en un frenesí frenético, que sin lugar a duda iba a terminar con la vida de Silvia.

Fue tal la descarga de adrenalina que se le desató, que terminó completamente exhausto. Decidiendo tomarse un pequeño descanso.

Momento en el que el loco individuo responsable de todo aquello, hizo aparición.

-¡Vaya!. Veo que has cumplido a medias lo que te mandé. Te dije que era de vital importancia convencer a Silvia de que lo que le contaras, creyese que era cierto. Y está claro que no se fiaba de ti. Por cierto, ¿quién cojones te ha dado permiso para que le pusieras un dedo encima?.

-Bueno… ¡es que ella me atacó! y he tenido que defenderme.

-¿A eso llamas defenderte?.

Sin ni siquiera darle tiempo a que contestara, sacó una pistola y le voló la tapa de los sesos.

-¡Cabrón hijo de puta!. Te dije que ella era para mí.

Lentamente se fue acercando hasta Silvia y al llegar a su altura, este se agachó para comprobar si aún estaba con vida.

Cuando puso su oreja cerca de la boca y nariz de Silvia, intentando notar si aún respiraba. Un destornillador le atravesó la garganta de lado a lado.

Había sido Silvia, que mientras el tipo lidiaba con el otro, ella permaneció haciéndose la muerta. Esperando se diera alguna situación, como la oportunidad que había tenido, para clavarle un destornillador que tenía escondido debajo de ella.

Mientras se iba incorporando, no dejaba de mirar como el tipo agonizaba por apenas poder respirar, dando sacudidas en el suelo.

Luego se quedó observando a los perros, que habían permanecido inmóviles por expresa indicación de su jefe, diciéndoles:

-¿Y ahora que vais a hacer?. Ya no tenéis a un señor a quien proteger. Y sólo es cuestión de horas, que la policía consiga dar con este lugar. Yo que ustedes, aprovecharía para irme y esconderme en algún agujero de este mundo donde nadie os pueda encontrar.

Se quedaron impasibles durante unos segundos. Como meditando las palabras de Silvia. Pero acto seguido, todos comenzaron a correr en busca de la salida para escapar.

Por fin todo había acabado. Nadie salvo ella, permanecía con vida. Buscó un sitio donde acomodarse, y se dispuso a que en algún momento, las fuerzas del orden hicieran su aparición.

Mientras, se dedicaría a buscar una buena excusa que contarles, sobre aquel escenario que tenía delante de ella.

FIN

Iván A.

UN MINUTO ANTES DE MORIR

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TIME TO DIE – 04

TIME TO DIE

TIME TO DIE es una saga de “Micro-Relatos” de suspense Espero os guste y os mantenga intrigados. Aquí el cuarto capítulo, con cuatro capítulos cortos.

CAPÍTULO 1

4.1 NUEVO ESCENARIO

El linchamiento del que había sido víctima un pobre insensato, se había convertido si es que no lo era ya, en un complicado problema social para las autoridades.

Cargos de muy alta responsabilidad, no llegaban a entender como era posible que personal tan cualificado que estaban trabajando en ello, no conseguían derribar ese escudo que mantenía a esa endemoniada web funcionando.

Por cada servidor que conseguían localizar y bloquear, aparecían cinco más dando cobertura a la página. Parecía inexplicable o en en realidad tenían una. Ya que los expertos no eran capaces entender los mecanismos que utilizaban, para conseguir el soporte que les brinadaba una continua conexión a la Red.

Para los altos mandos, eso era inaceptable. Una cosa era comprender, que estuvieran utilizando un método sumamente complicado de desactivar y otro, desconocer cómo lo hacían.

Prácticamente el país entero estaba en alerta. Las caras de los participantes, los que aún quedaban vivos, salían publicado por todos los medios disponibles. Sin embargo, parecían ser invisibles y nadie conseguía encontrar alguna pista para ofrecer.

Silvia viajaba en un autobús hacia un destino está vez, muy lejos de donde hasta ahora se había estado moviendo. Intentó cambiar su imagen haciéndose para ello un nuevo corte de pelo y utilizar un tinte para cambiar su color. Ropa con la que pasar desapercibida, sin mostrar ningún tipo de sensualidad hacia los hombres.

No se paraba mucho tiempo pensando en lo que había hecho hasta ahora salvo, para ver que mejorar o que cambiar para seguir teniendo éxito con sus planes. Las pobres víctimas utilizadas para su propio beneficio, era algo que no podía permitir le afectara.

En uno de los descansos que hizo el autobús, aunque fue más por un pequeño problema mecánico, los mantendrían allí al menos una hora y media según les dijo el chófer. Tiempo que decidió utilizar Silvia para ir a algún lugar donde no hubiera mucha gente. No tenía ganas de darle la oportunidad a nadie a intentar mantener alguna conversación con ella y ponerse en peligro a ser reconocida.

Encontró a las afueras del pueblo, una pequeña área de descanso y se sentó a mirar unas preciosas montañas que había a lo lejos.

Al poco tiempo de estar allí y encontrándose ensimismada por el paisaje. Una voz detrás de ella le sobresaltó.

– ¿Qué tal Silvia, reconoces mi voz?

La reconocía perfectamente. Era la voz de la persona con la que había estado hablado por teléfono, tras ser elegida en el sorteo.

– Parece que lo estás haciendo muy bien Silvia, pero la cosa se está poniendo bastante complicada y estarás conmigo, que no podemos decepcionar a la audiencia, si alguno de ustedes sois atrapados por la policía, ¿no crees?.

Silvia no contestó, sólo lo miraba con un profundo odio y se preguntaba si debería intentar acabar con él.

Me temo que vas a tener que venir con nosotros. Ahora seremos los que elijamos el escenario para proseguir el juego, sin el incordio de estar preocupado por la policía.

Un todo terreno se les acerco lentamente hasta detenerse junto a ella. Una de las puertas se abrió.

– Por favor Silvia, se buena y métete tu sola en el coche. Nos vamos de viaje.

– – –

CAPÍTULO 2

4.2 CAMINO DEL NUEVO ESCENARIO

Silvia iba en el coche junto a cuatro tipos. Dos delante y los otros dos ambos a cada lado suyo. El que había estado hablándole no iba con ellos. Supuso que iría detrás en otro coche.

Durante el tiempo que estuvieron en el conduciendo en dirección a alguna parte, ninguno de los cuatro abrió la boca. Parecían unos gorilas todo musculosos, de aspecto brusco aunque todos ellos inmaculadamente vestidos con trajes negros.

Pensó que simplemente serían sus perros de presa. Tipos a los que tenían contratados para realizar los trabajos sucios y no los verdaderos dueños de aquella web.

Después de algo más de tres horas de conducción, al fin uno de ellos la miró y le dijo que a partir de ese momento, tendría que llevar una especie de capucha que le cubría toda la cabeza y con la que era imposible ver nada.

Silvia no opuso ninguna resistencia, era absurdo negarse a hacer cualquier cosa que le dijeran, ante cuatro bestias matones que la custodiaban.

A partir de ese momento y a causa del aislamiento visual que le producía la capucha, no sólo perdió la noción de la orientación sino incluso del tiempo.

Ella, en un momento dado, calculó que debía de haber pasado ya al menos, el mismo tiempo con la capucha puesta que el que pasó sin ella. Por lo que imaginaba, ya debería encontrarse la noche bastante avanzada.

Después de tantas horas metida en el coche sin parar en ningún momento, su cuerpo empezaba a resentir un malestar propio de permanecer tanto tiempo en una misma postura. A parte, de que ciertas necesidades fisiológicas empezaban también a sentirse.

Aguantó un tiempo más sin habrir la boca, hasta que esas necesidades la obligaron a pedirles por favor, que necesitaba ir urgentemente a un baño.

Uno de ellos, el mismo que le dijo que se colocara la capucha, le contestó que aguantara sólo un poco más. Que en tan sólo unos quince minutos, llegarían al supuesto destino elegido por ellos.

Efectivamente, al poco tiempo el coche giró y se introdujo por un carril de tierra. Algo que supuso Silvia al sentir un evidente cambio del rodar del coche. Notándose que debía de ser un camino bastante descuidado por las sacudidas que sufría cada vez que una rueda se metía en algún agujero del camino.

Aún estuvieron rodando durante unos minutos más hasta que de pronto, el coche frenó en seco y paró el motor.

Una de las puerta se abrió y el tipo que estaba en uno de sus lados salió del coche. A la misma vez, que esa voz que tenía grabada en su cabeza volvió a escucharse.

– Bueno Silvia. Ahora vas a salir del coche y dos de estos tipos de ayudarán a que entres en la casa sin que temas tropezar y caer. En unos minutos podrás entrar en un baño para hacer tus necesidades y también ducharte y adecentarte. En una silla que hay en el baño, podrás ver una muda tuya que hemos cogido de tu bolsa. Espero haber elegido bien.

Y así fue. Tras salir del coche, dos de los tipos se pusieron a ambos lados de ella y cogiéndole por los brazos, la fueron llevando al interior de la casa.

De repente la pararon y se escuchó abrir una puerta y bruscamente alguien le quitó la capucha que aún llevaba puesta.

-De acuerdo Silvia escúchame atentamente, dijo nuevamente esa voz. Ahora como ya te he dicho, puedes entrar a ese baño y asearte durante el tiempo que desees. No temas que nadie entrará sin tu permiso al baño. Una vez hayas terminado, por favor sal y podrás comer algo si te apetece y después te llevaremos a una habitación para que pases la noche. Ya que aún no hemos llegado al lugar al que vamos.

– – –

CAPÍTULO 3

4.3 CALMA ANTES DE LA TORMENTA

Silvia se tomó con tranquilidad el tiempo que pasó en aquel baño. Se había dado cuenta, que éste inesperado cambio en el juego la había desorientado y creado cierta desconfianza sobre la seguridad que había adquirido sobre sí misma.

Tenía que reevaluar nuevamente la situación. Y se enfadó consigo misma, por no haber tenido en cuenta ésta coyuntura. Su propósito no sólo era conseguir ganar el juego. Lo quería hacer sin mancharse directamente de sangre las manos y evidenciando ser superior a los creadores del juego.

¡Adaptabilidad! Se repetía una y otra vez. Debía volver al equilibrio mental que había conseguido y ser sobradamente fluida en sus decisiones y manera de actuar, al margen de inesperados cambios que fueran surgiendo. Cambios como el que había ocurrido hacía unas horas.

Similares situaciones como la sucedida con Silvia, estaba ocurriendo con los otros cuatro participantes que aún quedaban.

Cada uno de ellos fue recogido y llevado a un lugar secreto donde pasar la noche. Para posteriormente y ya al día siguiente, ser llevados al nuevo escenario donde tendría lugar la continuidad del juego.

Por otra parte, el caos que reinaba entre los familiares de cada uno de ellos y la policía, iba llegando a un extremo incalculable.

Para la policía, todos se habían convertido en posibles sospechosos. Los familiares que no habían sido retenidos y llevados a dependencias policiales para mantenerlos custodiados, estaban siendo estrechamente vigilados.

Las llamadas, movimiento o acciones que mantenían, era examinado y evaluado para intentar conseguir algún tipo de pista, que les llevara a la localización de los participantes.

Cada uno de ellos, se encontraba en algún lugar escondido y puesto al tanto del cambio de planes que iba a tener lugar. Pero eso sería algo que sucedería al día siguiente. Esa noche, gozarían de un descanso y una tranquilidad, que no habían podido disfrutar desde el comienzo del juego.

Todos se resignaron a ese cambio. Ya que no les quedaba otra posibilidad, más que ser títeres de las mentes retorcidas de quienes estuvieran detrás de todo aquello.

Así que más o menos, al igual que hizo Silvia, intentaron relajarse, recuperarse mentalmente e intentar adivinar, cómo y dónde retomarían el juego.

A ninguno se les pasó por la cabeza intentar escapar o enfrentarse con quienes les retenía. Sólo tenían un objetivo. Y ese objetivo, era Silvia.

Tras asearse y comer, fueron llevados a una habitación muy acogedora, amplia, con una gran cama, sofá y televisión. No les faltaba de nada, salvo que todas tenían una misma peculiaridad. En ninguna de ellas, había ventanas y disponían de un solo acceso, para entrar y salir.

Cosa que les resultaría muy difícil, ya que la puerta estaba blindada y cerrada desde fuera.

Poco a poco, cada uno cuando asi decidieron, se a costaron para intentar dormir. Cosa, quizás por la tensión acumulada de tantos días, consiguieron hacer todos. Cayendo en un profundo sueño.

Al día siguiente, las apacibles horas de las que estaban disfrutando se acabarían para nuevamente, retornar a su fatal pesadilla. TIME TO DIE, es hora de morir.

– – –

CAPÍTULO 4

4.4 ¡QUE EMPIECE YA!

A la mañana siguiente, bien temprano y a la misma hora, las puertas de las habitaciones donde habían pasado la noche se abrió. Recibiendo cada uno la notificación de que disponían de media hora para estar listos. ¡Partían hacia su destino final!.

Les volvieron a cubrir la cabeza para que no pudiesen ver nada. Y nuevamente los montaron en los todo terrenos para ser llevados cada uno, a una pista desde donde una avioneta los llevarían ésta vez, a un mismo punto de encuentro.

Todo parecía precipitarse muy rápidamente. A diferencia del día anterior, podía notarse una gran tensión en el ambiente.

Las maneras y forma afable que habían tenido con ellos las personas que los escoltaban, se transformó en impaciencia que expresaban, increpándolos por no obedecer de inmediato a cada cosa que les decían.

Incluso llegando en alguna ocasión, a utilizar la fuerza mediante golpes hacia algunos de ellos. Y que por la corpulencia y fuerza que todos tenían, el daño que causaban era considerable.

El vuelo fue de una duración distinta para cada uno, debido a que se encontraban en puntos diferentes. Aún así, el que más duro no rebasó las tres horas.

Cuando las avionetas iban tomando tierra, los iban sacando casi a empujones y llevados a una estancia, donde los sentaron y amarraron con cadenas a las sillas. Todos seguían con la capucha puesta y de vez en cuando, según iban llegando los participantes el alboroto aumentaba escuchándose como increpaban a los que llegaban.

Cuando por fin los cinco se encontraban ya allí todos sentados y encadenados, se hizo un silencio absoluto. Escuchándose tan sólo las respiraciones y pequeños lamentos que algunos lanzaban.

Salvo Silvia. Ella se encontraba tranquila y relajada. Atenta en percibir cualquier muestra que le pudiese ser de ayuda, para quizás más tarde poder utilizar.

De repente se escucharon unos pasos dirigiéndose hacia ellos. Se paró y se volvió a escuchar otro sonido, ésta vez como si alguien se apoyara contra algo.

Y al unísono, a los cinco le quitaron la capucha. Mostrando cada uno a través del gesto que mostraban sus caras, incertidumbre, miedo, desconcierto… Salvo Silvia.

-¿Cómo están señores? Y señorita por supuesto.

Dijo el mismo hombre que había estado hablando con Silvia tanto por teléfono, como el día anterior al recogerla.

-Bueno, no demoremos más el juego. Vuestros fans están espectantes esperando a que éste se reanude. Os daré una explicación de lo que va a pasar. Aunque en resumidas cuentas, es algo muy fácil y obvio. Acabar con la vida de ella.

Silvia permanecía impasible. Como si todo aquello no fuese con ella. En cambio los otros cuatros, empezaban a volver a transformarse en unos animales salvajes lleno de odio.

-Os encontráis en un gigantesco edificio abandonado de varias plantas. Lleno de recovecos, pasadizos y mil y un lugar donde poder esconderse. Vosotros cuatro, vais a ser llevados a un punto de éste edificio y a partir de ahí, sólo tenéis que tener en mente una sola cosa. ¡Encontrarla!.

-Una cosa más. Todas las salidas al exterior están tapiadas, por lo que sería absurdo que intentarais buscar una. Y en caso de que la hallárais, no dudéis que seréis castigado de tal forma, que suplicareis morir. ¿Os ha quedado claro?.

Sin darles tiempo a que habriesen la boca, varios de los bestias que allí estaban comenzaron a quitarles las cadenas y prácticamente arrastras, fueron sacados de allí en dirección al lugar desde donde comenzarían.

En apenas unos segundos Silvia se quedó a solas con el tipo ese y otros cuatro más que la rodeaban.

-Bien Silvia. Hasta ahora lo has estado haciendo muy bien y has sabido manipular a otros para que hicieran el trabajo por tí. Pero como ves, todo ha cambiado. Me temo que vas a tener que empezar a mancharte las manos de sangre, si quieres permanecer con vida.

Silvia, que estaba siendo desatada de sus cadenas se levantó de la silla lentamente y fue acercándose al tipo ese.

-Escúchame hijo de puta, dijo Silvia. ¿Acaso creíste cuando todo ésto comenzó, que sabría como hacer para acabar con tres de ellos, sin ni siquiera salpicarme?

-Tienes muchos huevos al atreverte a hablarme así, le contestó.

-Me sobran huevos cabrón. Todos los que a tí te faltan. Eres un mierda, que sólo es capaz de sacar su ego de macho, rodeado de perros como los que tienes aquí.

-¿Eso crees? Pues escúchame bien zorra. Puede que consigas acabar con éstos cuatro mierdas que aún te faltan pero, si lo consigues, recuerda que soy yo quien pone las reglas. Y me temo que acabas de ganarte un jodido cambio. No creas que acabando con los cuatro podrás salir de aquí sin más. Para ello, tendrás también que acabar conmigo y créeme, ninguno de éstos perros como tú los llamas, moverán un dedo para ayudarme. Voy a joderte viva puta.

-Jajajajajaja empezó Silvia a reírse. Te falta cuerpo para llevar, los huevos necesario para joderme hijo de puta. Hazme un favor, cierra esa jodida boca y llévame al sitio donde tengas previsto empiece. Y comienza a rezar, porque no tardaré mucho en venir a por tí y sacarte el corazón.

Los cuatro concursantes ya no le preocupaba a Silvia. Esos iban a ser una merienda para ella. Lo que deseaba ansiosamente era, volver a encontrarse cara a cara con el tipo ese. Iba a hacerle arrepentirse, de haberla escogido a ella como la protagonista del “JUEGO FINAL”

Iván A.

TIME TO DIE – 05

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TIME TO DIE – 03

TIME TO DIE

TIME TO DIE – 03 es una saga de “Micro-Relatos” de suspense Espero os guste y os mantenga intrigados. Aquí el tercer capítulo, con cuatro capítulos cortos.

CAPÍTULO 1

3.1 PLANEANDO

La policía estaba totalmente desconcertada. Todos los medios tecnológicos que intentaban utilizar no sólo para deshabilitar la web, sino los que utilizaban para interceptar las comunicaciones que los familiares y amigos, tanto de los que estaban siendo los depredadores como del entorno de Silvia, no funcionaban.

Sin duda alguna, los tipos esos eran unos hacker de primer nivel. Todo se precipitaba tan rápidamente y los trámites burocráticos solicitando ayuda tanto de otros departamentos como externos, lo hacían inservibles.

¡Aquello era una cacería! Todos los familiares iban acosándose entre ellos, intentando encontrar respuestas a los múltiples planteamientos y solicitudes que pedían cada uno de los siete participantes. De alguna manera, fuese casualidad o por ayuda de los creadores de la web, cada uno había encontrado una forma de comunicarse con su entorno.

La expectación iba creciendo entre la audiencia, posicionándose cada uno según su forma de ser, creencias o algún tipo de puto raciocinio que aquello les hacía inclinarse hacía uno de los lados.

Silvia en cambio, se había transformado. Dejó de ser una estúpida miedosa, a asumir que debía convertirse en una moderna “Assassins”.

Alquiló una habitación en un hostal que no llamara mucho la atención y con absoluta tranquilidad y cuidado, fue estudiando concienzudamente a cada uno de los siete participantes.

Tenía cierta habilidad para observar y estudiar a la gente y evidenciar, la forma de actuar ante determinados hechos. Cosa que en estos momentos, era claramente un gran hándicap para sus perseguidores.

Una cosa tenía cada vez más clara. No se trataba de ganarle a los siete integrantes del juego. Tenía que ganarles también, a los creadores de dicho juego.

Todos daban por hecho que se limitarían a encontrarse y simplemente matarse. Pero ella pensaba más allá. Ella, no sólo ganaría el juego, sino que lo haría de tal manera que la policía, no podría acusarla de ningún asesinato.

¡Eso si era ganar!

Su plan no era el de huir, sino todo lo contrario. Los atraería hacia a ella y diseñaría un plan para cada uno, cuyo final les llevaría a morir, sin que ella les pusiera un dedo encima. Creando una duda razonable sobre su implicación en cada echo.

Al anochecer salió a despejarse un rato. Caminaba segura, sin miedo alguno a encontrarse con alguno de ellos. Su confianza crecía por momentos y ahora, sabía que esa preocupación aún era pronto.

Entró en un bar y se sentó en la esquina de la barra, tras pedir un café. Detrás, sentados en una mesa cuatro hombre de mediana edad, mantenían una discusión sobre una noticia que estaban dando por la televisión.

Por lo visto la policía había detenido a un presunto violador y discrepaban de sí un echo así, esa persona merecía simplemente ser encarcelado.

Uno de ellos el mayor de los cuatro, exponía claramente su opinión al respecto. Y afirmaba no dudar en matar a una rata así, si en algún momento alguno se cruzara por delante.

Silvia se quedó pensativa. Acababa de encontrar, cual sería su primer método para eliminar a uno de ellos.

CAPÍTULO 2

3.2 SÓLO QUEDAN SEIS

Silvia esperó a que el hombre se marchara y lo estuvo siguiendo sigilosamente, hasta que éste entró en un portal. Desde fuera, podía verse las plantas del edificio a través de una ventana que había en cada una de ellas. Se mantuvo atenta hasta que de pronto, en una se encendió la luz.

En el bar escuchó que le llamaban Carlos. Así que ya sabía donde vivía, la planta del edificio en la que estaba su piso, su nombre y mañana, cuando fuera de día y llamara menos la atención, buscaría la forma de colarse en el edificio y buscar en el buzón su nombre completo.

Para poder llevar a cabo, eso que también sabía hacer, ¡Buscar datos sobre él y hacer un perfil!. Ya estaba ideando su plan. Que no era otro que elegir de entre los siete participantes, el más idóneo para llevar a cabo lo que tenía en mente.

Lógicamente tenía que engranar, muchas de las casualidades que conllevaba lo que estaba ideando. Pero ese era su reto, y la forma de demostrar su astucia ante las circunstancias en la que se encontraba.

Por otro lado, los siete participantes y sus familiares, buscaban arduamente el paradero de Silvia. Ésta decidió que había llegado el momento de ponerse en contacto con su familia y amigos. Pero no podía confiar en que entendiesen, por muy detalladamente que lo hiciera, cuales eran sus planes.

Así que no tuvo más remedio que utilizar a su propio entorno, de la forma que mejor consideró, para que hicieran sin ser conscientes de ello, lo que en cada momento consideró debían hacer. Cosas como que fuesen informando o comunicando, a determinadas personas o en sitios concretos, cierta información que ella les transmitiese.

Y eso fue lo que hizo. Tras elegir al más adecuado de entre los siete, fue llamando a determinadas amigas o familiares indicándoles que fuesen haciendo público, dentro de un entorno privado, sutil información sobre dónde podría ella encontrarse.

La idea era, que el mensaje sólo le llegara al entorno de la persona elegida. Para que éste y sólo éste, fuese en su busca. Por otro lado, había comenzado a analizar la rutina del hombre que encontró en el bar.

Una vez llegado el momento, todo debía estar preparado. Y lo más importante, debían darse las circunstancias que estaba intentado crear.

El plan era simple. El elegido daría con ella en el momento y lugar planeado. Donde supuestamente se toparía con el hombre del bar y tras una actuación brillante, convencer al hombre de que un tipo la había intentado violar pero que consiguió zafarse de él y que ahora la perseguía.

Entonces el participante elegido aparecería e iría a por ella, y Carlos simplemente haría lo que tanto iba pregonando. Se encararía con él y acabaría con su vida, mientras ella huía de allí.

A los pocos días, su plan iba transcurriendo tal cuál lo pensado. Y cuando llegó el momento en el  debía suceder su precisa artimaña, todo ocurrió con absoluta sencillez.

Sergio, que era el nombre del participante que ella había elegido, apareció justo donde ella predijo. Tras él haber ido obteniendo, la información a cuenta gotas y manipulada, que Silvia fue filtrando.

Cuando sus miradas se cruzaron en esa calle lúgubre, un escalofrío les recorrió a ambos por dentro. Y tras unos segundos, él se abalanzó hacia ella con una ferocidad brutal.

Silvia salió corriendo en dirección a un cruce que daba a otra calle y en donde debía toparse con Carlos y, ¡fue así como sucedió!. Al verlo ella empezó a llorar y gritar, diciéndole que un tipo la había intentado violar, pero que había escapado y la estaba persiguiendo.

Carlos miró al frente y sacó una navaja de su bolsillo. Al instante, Sergio apareció doblando la esquina y se dirigía hacia él corriendo. Y justo cuando pasaba junto a Carlos, éste le clavó la navaja mientras le gritaba e insultaba.

Sergio sintió un fuerte pinchazo en la espalda, se giró mirándolo pero sin dejar de correr. A los pocos metros un dolor le sobrevino, haciéndolo caer al suelo. Cosa que aprovechó Carlos para arrodillarse junto a él y como un poseso, apuñalarle una y otra vez. Hasta que Sergio quedó tumbado boca abajo agonizando.

Cuando Carlos se incorporó y empezó a buscar con su mirada a Silvia, ésta ya había desaparecido. Lo vio normal, ya que corría asustada de un violador y él se sentía como un héroe por haberla salvado de semejante indeseable.

Había caído el primero. ¡Ya sólo quedaban seis!

CAPÍTULO 3

3.3 TODO VALE

La noticia de la muerte de uno de los participante del juego corrió como la pólvora. La web echaba humo, la gente se conectaba casi las 24h al día. En el apartado chat, incluso iban haciendo apuestas.

Todos pensaban, policía y familiares, que aquello no había sido una simple casualidad o un error por parte del hombre al pensar que se trataba de un violador pero, no podían demostrar nada aún.

Silvia ya en la habitación del hostal, se mostraba fría. Su plan calculado, había tenido el resultado esperado. Aunque para ello, una persona inocente había tenido que asumir una responsabilidad y culpa, ajena a sí misma. Pero eso, no le importaba. Había conseguido llevar a cabo su plan y lo mejor de todo, ya había uno menos.

Recogió su mochila y salió en busca de otro sitio donde instalarse y preparar el siguiente paso.

Los demás participantes tras la noticia de la muerte de uno de ellos, quedaron algo aturdidos. No iba a ser tan fácil como lo habían imaginado. Silvia estaba participando y sabía como jugar.

Dos días tardó Silvia en dar señales a sus amistades. Como había echo anteriormente, sólo les decía lo que ella consideraba conveniente para llevar acabo su siguiente paso.

En ésta ocasión y tras ver lo bien que le había salido su primer plan, decidió subir la apuesta. Estaba pensando como hacer enfrentarse a dos de ellos. En el peor de los resultados, al menos uno moriría pero con suerte, quizás pudiera acabar con los dos de un plumazo.

De nuevo los eligió, según pensaba ella tras evaluar la información que tenía de cada uno, a los que consideró los dos mejores candidatos.

Nuevamente su plan era básicamente sencillo. Empezó a filtrar su posible ubicación al entorno de los dos elegidos de tal forma, que sin mucha dificultad sembró la semilla de verse entre ellos como enemigos. Al fin y al cabo, sólo uno podía ganar y en realidad, sí eran rivales.

La tensión entre los familiares fue in crescendo. Hasta tal punto, que tuvieron algún que otro enfrentamiento aislado. La policía se veía incompetente ante la situación que se iba creando. Empezaron a rodar las primeras cabezas de los responsables, por su incapacidad para solventar la situación.

Poco a poco el plan ideado por Silvia iba germinando, teniendo el visto bueno por parte de los dos elegidos. Básicamente lo que les propuso fue la posibilidad de que uno de ellos, el que quedara con vida tras un enfrentamiento entre ambos, tendrían la oportunidad de verse cara a cara con ella. Y que la suerte, se decantase entre ambos y decidiera quien ganaría.

Pero, el juego se trataba de inteligencia. Y no había cabida para una lucha honesta. Todo se podía y debía ser utilizado para su propia conveniencia incluso, la mentira y el engaño.

Ella no tenía intensión de cumplir con el trato que estaba proponiendo. Su verdadera intención era, que ambos se mataran mutuamente. Nuevamente, sin que ella se manchara las manos de sangre.

CAPÍTULO 4

3.4 UNA VÍCTIMA INOCENTE

Ambos habían aceptado inocentemente. Sabían que debían enfrentarse antes entre ellos para tener la oportunidad de acabar con Silvia.

Lo habían asumido sin tener en cuenta la posibilidad de estar siendo engañados. Quizás, porque temían mucho más, las consecuencias que tendrían el no llegar a cumplir con la misión de acabar con Silvia.

Lo más fácil ya estaba echo, ahora debía idear un plan para que ambos muriese en su enfrentamiento sin que ella asumiera ningún papel.

De pronto, como un flash algo se le pasó por la mente. Los seguidores de la web, las posturas estaban divididas y cada uno tenía, como su pequeño club de seguidores.

Y Silvia no era ajena a ello. Nuevamente el plan que empezaba a desarrollar, se llevaría por delante a otro inocente, ajeno a aquel disparate. Pero los escrúpulos, ya no era algo que la horrorizara.

Lo más importante era ella y los daños colaterales era algo a asumir, sin mostrar reparo o aprensión.

Comenzó a indagar sobre las personas que mostraban estar a favor de ella. Y sabía que entre algunos de esos seguidores habría alguno, especialmente un hombre, que podría manipular para llevar a cabo lo que ya planeaba.

Las siguientes horas estuvo dedicada a indagar y palpar, quién estaría dispuesto a matar por ayudarla. Tenía claro, que mostrarle ciertas insinuaciones y prometerle algún tipo de recompensa sentimental, era algo a explotar.

No le hizo falta mucho tiempo para encontrar a la persona ideal. Un pobre chico muy manipulable y que mostraba unos sentimientos muy evidentes hacia ella.

Así que por privado y con el consabido entusiasmo que al momento demostró el chico, lo convenció rápidamente para que en secreto, acudiera en su busca y llevar a cabo su súplica.

En tan sólo 4 días, había consolidado su plan y todo estaba ya dispuesto para llevarlo a cabo pero, aunque no tenía dudas de que los dos jugadores, habían asumido sin tener ninguna duda y sin tener intención de engañarla, lo que ella les propuso, si que las tenía por parte de los familiares y amigos de ambos.

Así que no podía asumir demasiados riesgos y que todo su plan fracasara. Por lo que a última hora y ésta vez, haciéndolo en contacto directo con ellos, cambió la ubicación de donde iba a tener el encuentro. Citándolos en otro lugar, sin darles tiempo a poder planificar nada.

Recibieron la noticia sin poner demasiadas trabas y aceptando el cambio de última hora sin más.

Ella y Raúl, el chico inocente que había convencido para que la ayudara, se encontraban ya escondidos en la nueva ubicación. Observando cualquier movimiento sospechoso de la gente.

Al poco tiempo, los dos jugadores se encontraron cara a cara en el lugar elegido por Silvia. Mirándose ambos fríamente, podía intuirse la tensión que allí había.

Raúl tenía la consigna de una vez uno de ellos matara al otro, él debía aparecer por sorpresa y eliminarlo. Lo que Raúl no sospechaba era, que Silvia tenía también otro plan diseñado para que él también muriera y no quedar como testigo, de las artimañas que había creado.

Sin mediar palabra, los jugadores comenzaron una lucha cuerpo a cuerpo. Ambos habían llevado consigo, alguna que otra arma blanca. Y tras una lucha agónica, en la que ambos estaban sufriendo heridas por las armas que tenían, uno de ellos consiguió clavarle un cuchillo en el corazón al otro. Cayendo fulminado contra el suelo sin vida.

Cuando el ganador, cansado y herido se sentó en el suelo a recuperarse, Raúl apareció por detrás asestándole un golpe tremendo en la cabeza, que hizo que éste muriese en el acto.

¡Ya está! Le gritaba Raúl a Silvia. Ya lo he matado, ya no tienes que temer nada.

Pero Silvia ya no se encontraba allí, al igual que hizo la vez anterior, ella se había ido del lugar dejándolo sólo y abandonado.

Tardó tiempo en comprender Raúl, que había sido engañado por Silvia. Estando ahora él allí sólo y sin saber dónde encontrarla.

Pero lo que nunca había podido imaginar, fue lo que sucedió en ese momento. Poco a poco fueron llegando familiares de los dos participantes muertos. Silvia se había encargado de hacerles llegar no sólo la nueva ubicación donde habían tenido el encuentro, sino que también les puso al tanto de que Raúl, le había ayudado para acabar con ambos.

Era predecible que ocurrió en ese momento. Ambas familias, al verlos a ambos tirados en el suelo muertos junto a Raúl, volcaron toda su furia contra él, acabando con su vida.

¡Ya sólo quedaban cuatro!

Iván A.

TIME TO DIE – 04

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Expediente

EXPEDIENTE “indicio de criminalidad” 003

En este expediente trataremos el posible suicidio de un militar retirado. Los hechos ocurrieron en una zona de Sevilla Capital. Más concretamente junto a la explanada en la que tiene lugar la feria de Sevilla. Una zona donde residen muchas familias de militares.

LA LLAMADA

Sería ya entrada la tarde, cuando desde el juzgado nos avisaron para ir al levantamiento de un cadáver. Al llegar al lugar, entramos en uno de los bloques de piso de la calle y ya desde el portal y en cada uno de los rellanos del piso al que había que subir, estaba custodiado por la Policía Nacional.

Se encontraba todo muy en silencio, una atmósfera siniestra se palpaba en el ambiente. Al llegar a la puerta del piso, un policía se nos acerco indicándonos que el juez y el forense aún no habían llegado. Nos hizo un ademán con la cabeza indicándonos donde se encontraba el cuerpo. Al mirar hacia allí, podía verse un pasillo con una puerta cerrada al final.

Frente a la puerta de entrada se encontraba otra ésta, una doble puerta acristalada y que también se encontraba también cerrada. De repente se abrió, y un hombre salio de allí dirigiéndose hacia la calle. Al abrirse se pudo ver que dentro se encontraba un grupo de familiares, y al parecer por lo que se pudo distinguir, debía tratarse del comedor de la casa.

Mi compañero me indicó que fuéramos a ver el cuerpo para ojear que tipo de material necesitaríamos a la hora de sacarlo de allí. Nos acercamos junto a uno de los policías y antes de abrir la puerta, éste nos advirtió de que la escena que íbamos a ver no era para nada agradable. Mi compañero y yo nos miramos como queriéndonos decir ¿Qué nos quedaba aun por ver?.

Y desde luego el policía tenia toda la razón, aquello parecía una escena sacada de una película “Gore”. Se trataba de un cuarto de aseo pequeño. de apenas 2X1,5 metros cuadrados y todo, absolutamente todo, estaba bañado de sangre. De las paredes y muebles aún podía verse gotear sangre.

El cuerpo se encontraba sentado en el la taza de water vestido con un pijama. Aún se apreciaba perfectamente como tenía las muñecas de ambos brazos seccionados con un profundo corte. Pero no solo las heridas estaban en las muñecas, su cuello estaba casi decapitado, tenía un profundo corte que le abarcaba media garganta.

Tras cerrar nuevamente la puerta y dirigirnos hacia la entrada todos, mi compañero y policías allí presente, nos miramos seguramente teniendo en mente el mismo pensamiento ¡Qué escena más escalofriante!.

Como teníamos que esperar la llegada de las autoridades (Juez y forense) decidí entrar para explicarles a los familiares el procedimiento a seguir una vez trasladáramos el cuerpo. Entré en el salón y me encontré a unas 7 u 8 personas dentro de él. Ni siquiera me miraron, creo que no fueron consciente de mí. Se encontraban en tal estado de shock, que nada de lo que ocurría a su alrededor parecía importarles. Y al encontrarme yo también con un desasosiego por lo que había presenciado, decidí esperar a más tarde para hablar con algún familiar.

LAS AUTORIDADES

Por fin llegaron las autoridades, y tras hablar con los policías se nos acercó el juez y nos dijo si teníamos todo dispuesto. Al confirmárselo, nos dirigimos nuevamente al cuarto de aseo, abrimos la puerta y ambos quedaron perplejos por la escena. ¿Como vamos a entrar ahí? Dijo el juez y es que como indiqué antes, se trataba de un cuarto de aseo muy pequeño.

El forense se aventuró a entrar en la escena y comenzó a realizar las pertinentes tareas para verificar en primera instancia lo que creía haber podido pasar y causado la muerte. Para la inspección ocular nos pidió que entráramos para poder ayudarle a manejar el cuerpo. El problema no era su manejo, ya que siendo aun muy reciente no había indicios de ningún “rigor mortis”. Pero estaba todo tan lleno de sangre, que la manipulación era costosa.

Tras un rato de inspección, donde pudo comprobar que a primera vista, sólo se apreciaban cortes profundos en las muñecas y garganta. Concluyó con la posibilidad de que lo que posiblemente hubiera ocurrido, fuese que tras cortarse en las muñecas y ver que tardaba en acabar con su vida, pudo quizás intentar acelerar la cortándose el cuello.

Así que tras acabar con la tarea del forense y de la policía judicial. procedimos a manipular el cuerpo y bajarlo hasta el vehículo donde sería trasladado al anatómico Forense, para la correspondiente autopsia.

Tras acabar con toda esa tarea, tocaba volver a entrar en el salón para hablar con algunos de los familiares y explicarle el proceso a seguir. Quizás esto es por extraño que parezca, lo que más parece costar. El tener que tratar con los familiares directos del fallecido en esos momentos tan recientes, encontrándose éstos en tal estado de shock, es algo que cuesta bastante.

Al entrar intenté visualizar y localizar al que quizás pareciera estar más entero. Y decidí hacerlo con un señor de mediana edad, que resulto ser su cuñado. Tras comentarle que el cuerpo sería trasladado al anatómico forense, le expliqué que deberían ponerse en contacto con su funeraria, para comenzar con el tramite de papeles. Y al día siguiente tras terminar la autopsia y recibir la autorización del juez, pudieran disponer del cuerpo para su entierro.

CONCLUSIONES

En esta ocasión, las cuestiones que debieron tomar a consideración las autoridades fueron: ¿Realmente se trataba de un suicidio? ¿No había ninguna otra u otras personas implicadas en la muerte de esta persona? y ¿Qué fue lo que le llevó a realizar tal hecho?.

Las hipótesis con las que deben trabajar los cuerpos de seguridad, los testimonios de los testigos y las pruebas halladas en la escena y los datos obtenidos por la autopsia, son las que al final llevan a poder resolver hechos tan misteriosos como este.

Aquí termina un relato más de “EXPEDIENTE indicios de criminalidad” hechos verídicos ocurridos tiempo atrás, y en los que tuve oportunidad de participar. Siendo testigo de los hechos y los procedimientos que siguen los profesionales para su esclarecimiento.

Expedientes de “indicios de criminalidad” por Iván A. Saavedra

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El Regreso

Expediente

OSCURAS NOCHES SOMBRÍAS

Oscuras

Puede que las noches sombrías
esas en que la belleza
transforma en oscura negrura.

Haga confundir todos mis sentidos
llevándome a un profundo precipicio
que está abarrotado de locura.

Que tiñen mis manos nuevamente
cubriéndolas por el color de la muerte
sin recordar a quién ésta vez le tocó.

Ya ni sé a cuantas almas arranqué
ni hasta cuándo yo continuaré
porque de mí, no soy yo el dueño.

Tampoco el quien decide
el qué o el qué no hacer
yo tan solo soy una víctima más.

Que va sufriendo las iras furibundas
de un ser maligno que me domina
y me consume desde dentro.

Acabar conmigo os suplico
porque no me veo yo capaz
de ponerle fin a esta psicosis.

Que día a día va creciendo
en un insano delirio
de muerte y destrucción.

Llega la noche y de nuevo
empiezan mis hábitos.
¡Acabar conmigo!

Por dios de nuevo os suplico
o mucho me temo que mañana
habrá de nuevo más muerte.

Iván A.

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Camino Al Infierno 

Oscuras noches sombrías

TIME TO DIE – 02

TIME TO DIE

TIME TO DIE es una saga de “Micro-Relatos” de suspense Espero os guste y os mantenga intrigados. Aquí el segundo capítulo, con cuatro capítulos cortos.​

CAPÍTULO 2

2.1 EN BUSCA DE LA LLAVE

Silvia no podía creérselo, se había convertido sin pretenderlo en la presa a la quien iban a cazar. Ahora el juego transcurría en torno a ella. ¿Cómo diablos iba a conseguir salir de semejante situación?.

Aún continuaba al teléfono con esa persona. Le estuvo alertando sobre posibles imprudencias (así las llamó) tales como acudir a la policía. Echos como ese, solo harían ampliar sus consecuencias. Ya que hasta ahora, solo le implicaban a ella y cometer tales imprudencias como el acudir a la policía, solo provocaría que personas de su familia y entorno más cercano, pagasen un precio muy alto, ¡Morir por su culpa!.

La última indicación que le transmitieron fue, acudir a un parque de su ciudad y buscar un árbol en un punto exacto de éste. Allí escondido en una caja enterrada, encontraría una llave de un buzón de apartado de correos, de una sucursal de otra ciudad a la suya.

En ese buzón encontraría toda la información necesaria sobre sus perseguidores y que debería saber utilizarlo con gran astucia, para conseguir ir librándose de cada uno, antes de que ellos lo hicieran primero.

Tras recopilar toda la información, Silvia se sentó en el sofá con la mirada perdida, poco a poco iba entendiendo de la gravedad del asunto. No solo venían a matarla, sino que su única salida para evitarlo, era convirtiéndose en una asesina.

EL miedo que antes sentía, fue transformándose poco a poco en una idea, “Supervivencia”. Volvió a coger el teléfono para contarles a su familia y amigas íntimas, en qué estaba metida. Pero se detuvo pensándolo mejor. Primero, tenía que ir a por esa llave lo más rápido posible y tener cuanto antes toda la información posible sobre sus perseguidores.

Le habían dicho que todos saldrían de lugares distintos pero a la misma distancia y con los mismos recursos para conseguir llegar a ella. Teniendo así todos la misma ventaja pero, lo que no sabía, es a que distancia los soltarían.

Una cosa tenía absolutamente clara no podía permanecer, ya no solo en su casa sino, ni tan siquiera en su ciudad. Así que cogió una mochila, echó unas cuantas mudas, cartera y todo lo que consideró en ese momento, pudiese serle absolutamente necesario.

Silvia abrió la puerta de su casa y salió. Se dio la vuelta y se quedó mirando el interior de su piso desde la puerta pensando, si conseguiría poder volver a ella y a su vida que acababa de cambiar.

Conducía camino al parque que le habían indicado. El árbol que tenía que encontrar, debería estar cerca de una escultura que se encontraba en una de las puertas de entrada al parque. En concreto la puerta sur, la que daba a la parada de metro que la gente llamaba “Sin Retorno”. Ya que era el límite, antes de tarificar como billete de extrarradio y que muchos se la pasaban por descuido, teniendo que volver a coger otro de vuelta y volviendo a pagar.

CAPÍTULO 2

2.2 EMPIEZA LA CAZA

Desde un sitio inhóspito, en algún lugar de lo más profundo y perdido entre montañas, siete furgonetas salían con direcciones distintas para dejar a las siete personas ganadoras en su juego y participantes en el desenlace final.

Durante el tiempo que estuvieron retenidos al ganar sus respectivos juegos, sus vidas han sido un absoluto suplicio. Torturados y amenazados para cuando llegara la hora del “Juego Final” no dudasen en llevar a cabo su finalidad o en caso contrario, asumir las consecuencias. Ya no eran personas, sino fieras salvajes con un fin común, ¡Matar a Silvia!.

Al tener que ir a puntos distintos y tan distantes unos de otros, tardaron en llevarlo a cabo algo más de tres días. Sumándole uno más, en recordarles nuevamente cual era el cometido que debían cumplir.

A las 07’00 am del día en que todo estaba ya preparado, los siete participantes fueron puestos en libertad, cada uno de ellos con 3.000€ y un dossier completo sobre su víctima. Donde podrían consultar dónde vive, quienes son sus familiares, amigos, hábitos y cualquier otro dato relevante que pudiese serles de utilidad para llegar acabo su objetivo.

En sus caras podía verse reflejado el miedo pavoroso no sólo por culparse de su osadía al apuntarse a esa maldita web, sino por toda la crueldad inhumana que tuvieron que realizar para conseguir quedar con vida, pensando que ahí terminaría su suplicio. Ahora, debían de seguir siendo unos asesinos sin escrúpulos, para nuevamente salvarse.

Algunos tardaron un tiempo en organizar las ideas en su cabeza de cómo comenzar la caza. Otros sin embargo, llevados por la desesperación, ya tenían claro su plan y nada más fueron puestos en libertad, se lanzaron a por su objetivo.

Lo primero que todos tuvieron que hacer fue, identificar el lugar donde se encontraban y después, buscar el medio de transporte más rápido que les llevara al lugar donde Silvia vivía. Aunque intentaban ir lo más rápido posible, aquello les llevó algún tiempo. Tiempo que para ellos les resultaba eterno y sobre todo angustioso.

Pero había un problema fundamental que tenían que tener muy en cuenta. Ellos, por así decirlo, también estaban siendo buscados. No era tan sólo porque, sobre todo los primeros participantes llevaban ya un tiempo desaparecidos, sino porque sin duda alguna debían de estar siendo señalados como asesinos. No en vano, para haber conseguido ser los ganadores en cada uno de sus juegos, habían tenido que matar a todos los demás participantes. Así que debían de tener cuidado en no ser detenidos por las autoridades. Que se les acusara de asesinos, realmente era lo último que les preocupaba. El no conseguir el objetivo, conlleva unas consecuencias para sus allegados, que jamás podrían perdonarse.

El “Juego Final” ha comenzado y la cacería, se convertirá en una cruenta lucha de ser el más hábil. Tanto por parte de los cazadores, como por la víctima.

CAPÍTULO 2

2.3 HORA DE PLANIFICAR

Silvia estaba frente a la puerta  del parque. Aún permanecía dentro del coche porque se le pasó por la cabeza, sí quizás alguien pudiera estar allí esperando a que ella llegara e ir observando todo lo que hacía. Así que decidió quedarse dentro durante un rato y observar a la gente de alrededor.

Mientras iba pasando los minutos, comenzó a pensar, cómo diablos iba a hacer para eliminar a los otros jugadores. Fue en ese preciso momento, cuando fue consciente de dónde se había metido, ¡tenía que matar a personas!.

Recordaba vagamente a los ganadores de los juegos anteriores y empezaba a entender el suplicio al que tuvieron que someterse, en cada una de las pruebas para tener la sangre fría de matar a alguien. Y sin duda sabía con seguridad, que ellos le aventajaban en eso, en ser capaz de cometer un acto así.

Cómo le dijeron por teléfono, el juego había comenzado. Se trataba de simple supervivencia y ya no había cabida, para sentir escrúpulos. Dejaron de ser personas, para convertirse en simples objetivos. Se trataba de, ¡o tú o yo! Y por supuesto, iban a hacer ellos.

Totalmente segura y decidida salió del coche, para entrar en el parque en busca del árbol. Nada más entrar, se percató de uno muy llamativo por su tamaño, que había a la izquierda. Estaba claro, que se trataba de ese árbol. Así que sin dudarlo, se dirigió a la base de éste y comenzó escudriñar cada centímetro pero, nada parecía llamarle la atención. Una sensación de intranquilidad iba apoderandose de ella pero de repente, un monticulo de tierra que parecía haberse removido muy recientemente, le llamó la atención.

Empezó a remover la tierra y a pocos centímetros, encontró una caja metálica que sacó y limpio de tierra, para poder abrirla. Y encontró una llave, junto a un papel escrito. Ésta la leyó apresuradamente, pudo leer la ciudad y lugar donde estaba el apartado de correos.

En poco tiempo se encontraba en la carretera que llegaba a esa otra ciudad. Una vez llegó y a través de navegador del móvil, consiguió llegar sin problemas a la oficina de correos. Que la estuviesen observando era algo que ya no le preocupaba.

Una vez dentro de la oficina y tras una inspección rápida del lugar, identificó al fondo de la oficina los buzones de los apartados. Buscó el número que tenía la llave, la introdujo y al abrirlo encontró en su interior, una carpeta bastante abultada.

Le echó un rápido vistazo a los papépeles que contenía y pudo observar, como ya le indicaron lo que parecía unos extensos y detallados datos de cada uno de los siete participantes, que tenían como misión, ir a acabar con ella.

Cerró la carpeta y fue de vuelta a su coche. Ahora buscaría un lugar donde poder tranquilamente estudiar todo ese dossier y planificar, los pasos que debía de dar.

CAPÍTULO 2

2.4 ACORRALANDO A SILVIA

Los siete participantes ya habían comenzado. Todo era cuestión de astucia, planificación y por qué no, algo de suerte. Aunque no conocían de nada a Silvia, sentían por ella un abominable y salvaje odio. Pero aún sabiendo que ella no tenía culpa de nada, de cuanto les había ocurrido hasta ahora y las posibles consecuencias que les traería si no cumpliesen su misión, no iban a permitir a estas alturas tener en cuenta, lo que dictara sus conciencias.

Desde un primer momento, se fue evidenciando la habilidad que cada uno tenía y que poco a poco se iba haciendo evidente, en como se desmarcaban cada uno con respecto a los demás y ser notoria la ventaja que individualmente comenzaba a verse.

Pero nada de eso aseguraba llegar con éxito a tal resolución. Porque dependían demasiado de las dificultades y problemas ajenos a ellos, que iban encontrarse.

Algunos no dudaron en ir, sin tener en cuenta otra consideración, a buscar a Silvia a su propia casa. Sin embargo otros, no pasaban por alto que ella, sabiendo a lo que se enfrentaría, era seguro buscara un lugar seguro donde establecer por así decirlo, su cuartel general.

Por lo que otros optaron en decidir, a quién de sus más íntimos, podría ella pedir ayuda. Y eso, era lo que esos otros pensaban deberían tener como prioridad, no perdiendo el tiempo en ir a sitios, donde era muy evidente ella habría descartado para refugiarse.

Sus pocos escrúpulos de hacer cuanto fuese necesario, era extensible a todas esas personas próximas a Silvia. Pero también tenían en cuenta, que quizás la policía, ese pensamiento lo habían tenido también ellos en cuenta.

Poco a poco, las posiciones que cada jugador iba teniendo en el mapa iban siendo evidentes y a la misma vez, muy distinta entre ambos. Pero había algo común en todos. Cada vez se encontraban, aunque no fuese evidente para ellos, mucho más próximos a Silvia.

Por lo que tarde o temprano, Silvia llegaría a estar prácticamente acorralada. Siendo en ese momento, donde todos pondrán en práctica sus tácticas de asesinos.

Todo cuanto iba sucediendo, se podía ir conociendo gracias a que la web, cada cierto tiempo y dejando un margen prudencial para que los participantes pudiesen llevar acabo sus planes, lo iba publicando para que todos pudiesen seguir el juego.

Pero, y lo hacían pensando en la policía, algunos datos o los omitian o no los daban estrictamente correctas. Cosas como lugar en que cada uno se encontraba o hacia donde parecía se dirigían.

Y lo hacían para intentar confundir o al menos poder dificultar cuanto pudiesen, las actuaciones que la policía estuviesen decidiendo. Ya que estos se afanaba sin ningún resultado por el momento, no sólo en desactivar la página web, sino de encontrar o adelantarse, a los pasos que cada jugador iba dando.

Toda estaba completamente en marcha. El “Juego Final” poco a poco se iba aproximamdo a su desenlace. A lo que los espectadores morbosamente esperaban. “Acción y Sangre” ¿O acaso no era esa la finalidad del juego?.

Pronto las calles se llenará de sangre, ¿Cuál es tu apuesta?.

Iván A.

TIME TO DIE 03

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TIME TO DIE – 01

TIME TO DIE

TIME TO DIE es una saga de “Micro-Relatos” de suspense Espero os guste y os mantenga intrigados. Aquí el primer capítulo, con cuatro capítulos cortos.

CAPÍTULO 1

1.1 EL SORTEO

Van a dar las diez de la noche y el mensaje, va a enviarse. ¿Serás tú una de las cinco personas en recibirlo?

Así comienza, éste escalofriante juego. Donde cinco personas elegidas al azar, se convierten cada 15 días, en los siguientes protagonistas, de una malévola diversión, creada por una anónima web ¿quién se salvará?

La primera regla de la web es, que todos los inscritos, participan obligatoriamente tras un sorteo aleatorio. ¡Negarse, no es una opción!

Los elegidos, reciben un correo en el cual, se les indica que han sido seleccionados para el siguiente juego. También, se les comunica el lugar y hora, donde han de presentarse. Allí un coche, los recogerá y llevará, a un lugar no revelado y el cual jamás, podrá ser nombrado.

“Time To Die” (Hora de Morir). Ese es el nombre y la finalidad del juego. Sólo existe, una única manera de conseguir salir con vida y es, ser el que de entre todos los participantes, tenga menos escrúpulos, conciencia y dignidad. Porque, las pruebas por las que tendrán que pasar, los pondrán a examen, su propia conciencia. Teniendo que debatirse cada uno de ellos, la forma de entender conceptos tales, como el bien o el mal y todo con el único fin, de salir con vida de aquel lugar.

Solo uno, puede salir con vida. Los demás, deberán morir a manos de sus compañeros. Con cada prueba, un elegido para convertirse en víctima y otro, para ser verdugo. Rehusar aceptar ser verdugo, conlleva como resultado, su aniquilación inmediata.

¿Estás preparado para mirar tu correo? El juego comienza, ¡YA!

Silvia, esperaba ansiosa que dieran las diez de la noche. Su corazón, latía tan fuerte, que era posible escuchar sus latidos. Nerviosa y sudoroso, no dejaba de mover la pierna, de forma incontrolada.

De nuevo, una vez más, se encontraba sentada en su escritorio, frente a su portátil. Preguntándose, por qué se había apuntado a esa maldita web y cómo era posible, que aún no la hubieran cerrado. ¿Quizás es que era mentira todo aquello? pero, ¡las imágenes que subían después de cada juego parecían tan reales! Era cierto, que sólamente estaban disponibles, durante unos minutos y resultaba muy difícil, analizarlas con detenimiento, pero aun así…

Diez de la noche. Silvia aguanta la respiración. Pasa casi medio minuto y nada ocurre, pero justo cuando su mente, parece empezar a relajarse, un nuevo mensaje, acaba de llegar a su correo. “Time To Die” su pesadilla, acaba de comenzar.

CAPÍTULO 2

1.2 ELEGIDA

Un terror se apoderó de todo su cuerpo. No lo podía creer, había sido una de las elegidas. Se mantuvo inmóvil, con la mirada fija en la pantalla de su portátil, sin atreverse a abrir el correo. Tan solo leía una y otra vez el asunto del correo, “Time To Die”.

Se preguntaba que pasaría si no lo habría. Y cinco minutos después de recibir el correo, al que permanecía mirando fijamente, su teléfono móvil comenzó a sonar.

Dio un sobresalto y lo cogió nerviosa. “Número Desconocido”. Su corazón latía tan fuerte que sentía iba a desmayarse. El teléfono seguía sonando sin parar hasta que le dio a la tecla de colgar. Pero después de unos segundos, de nuevo comenzó a sonar nuevamente con número privado y Silvia volvió a colgar. Casi de inmediato este comenzó de nuevo a sonar. Estaba completamente desesperada ya que sin lugar a duda, quien llamaba debían ser los mismos que le habían mandado el mensaje.

Así pues, Silvia apagó el teléfono para no seguir recibiendo llamadas. Así permaneció durante un buen rato, ni llamadas ni ningún otro mensaje. Cosa que le tranquilizó bastante.

Sus pensamientos se agolpaban en su cabeza. Si esto iba en serio, cosa que no había dudado nunca, a ella no la dejarían que simplemente pasara de ello. En algún momento vendrían a por ella. Quizás era hora de acudir a la policía.

Paralizada entre el miedo y la consternación, pasó horas frente a su portátil. Tenía miedo de salir a la calle a esas horas de la noche. Miedo de encender su teléfono y volver a recibir llamadas de aquel número oculto o peor aún, de haber recibido algún mensaje amenazador. Pero al no tener teléfono fijo, no tenía forma de ponerse en contacto con la policía. ¿O quizás si había una?.

¡Internet! Seguro a través de la web de la Policía, podría ponerse en contacto. Ya fuera por email o quizás incluso un chat.

Rápidamente accedió al buscador de Internet y al comenzar a escribir, apareció en medio de la pantalla un mensaje “Time To Die”. De nuevo la invadieron el terror y la angustia. Otro mensaje que decía “Time To Die”, apareció encima del anterior. Y de repente otro y uno más y otro y otro y otro… Cada vez a más velocidad por lo que Silvia, saltó de la silla y desenchufó el cable de la corriente pero, este al tener la batería continuó encendido y de un fuerte golpe, cerró el portátil.

Silvia se levantó y se sentó en una esquina de la habitación. Sus lágrimas caían por sus mejillas, sintiendo un doloroso pánico al pensar que le iría a pasar. Lo que comenzó como un juego atrevido y lleno de adrenalina, se había convertido en la peor decisión tomada hasta ahora. Estaba jugando, con la muerte.

CAPÍTULO 3

1.3 ESPERANDO QUE ALGO SUCEDA

Ya estaba amaneciendo y Silvia aún permanecía inmóvil y con la mirada perdida, en el mismo rincón donde se cobijó. Esperando el destino incierto que le aguardaba.

Poco a poco la mañana avanzaba, y fue llenándose del trasiego de un día habitual. Se levantó y miró por la ventana. Observando a la gente como se comportaban, ajenas e indiferentes y sintiéndose abandonada a su propia suerte.

¡Tarde o temprano ocurrirá! Dijo para si misma. Y nada podrá evitar que pase lo que tenga que pasar. Se giró y fue hacia el escritorio. Abrió el portátil, lo encendió y entró en su correo.

Allí seguía sin abrir el mensaje que le había llegado la noche antes “Time To Die”. Hizo clic con el ratón y abrió el mensaje pero, justo en ese momento su portátil se apagó. Rápidamente comprobó el cable de corriente y si estaba todo conectado. Efectivamente todo parecía estar bien. Apretó el botón de encendido, pero aquello seguía sin funcionar.

Por un momento quedó desconcertada, y se acordó del móvil. Lo agarró y lo encendió. Los segundos que tardaba en encenderse le parecían en ese momento algo exagerado. Puso su número Pin y dibujo con su dedo, el patrón de desbloqueo.

Al momento comenzaron a llegarle un sin fin de notificaciones de llamadas perdidas. Todas ellas de número oculto. Por un momento se quedó pensando a quién llamar. Nadie sabía de aquel juego al menos, nadie sabía que ella estaba apuntada en la web. Por lo que decidió llamar a una amiga, simplemente por hablar con alguien y quizás, pedirle que viniera a verla.

Pero al marcar el número, el teléfono no emitía ningún sonido de llamada. Lo volvió a intentar y nada. Cambio de número llamando ahora a otra de sus amigas. Pero lo mismo, el teléfono no daba señal alguna. Hizo varios intentos con diferentes personas y con ninguna el teléfono funcionó. Pero tenía cobertura y señal de Internet.

¡Internet eso!. Abrió el navegador y simplemente pulso en una de las páginas favoritas que tenía guardado sus iconos, en la pantalla de inicio. Se abrió el buscador de Internet con un mensaje que decía algo así como “Sin conexión a Internet, compruebe la señal en su zona”.

Silvia nuevamente entró en pánico. Aquello no era casualidad. Aquello se trataba de una manipulación de esa maldita gente de aquella web. Las lágrimas comenzaron a brotarle, sobre todo por desesperación. ¿Qué se suponía debía hacer?. Estaba incomunicada y solo le quedaba salir a la calle. Pero eso, le producía un pánico terrible.

Desesperada, se fue al salón con el teléfono móvil en la mano, se sentó en el sofá y se dispuso simplemente, a esperar a que algo ocurriese.

1.4 CAPÍTULO 4

LA LLAMADA

Las horas de la mañana iban pasando sin que nada ocurriese. Silvia parecía estar asumiendo lo que consideraba inevitable y eso hacía que su estado, fuese cada vez de más calma.

Se percató que desde que la noche anterior se sentará frente a su portátil esperando recibir o no el correo de esa web, no había ni comido ni bebido nada. Así que se dirigió a la cocina y se preparó un té solamente. Los nervios le tenían el estómago cerrado y no le apetecía nada.

Pasó la mañana entre el sofá y mirar por la ventana. No volvió a intentar alguna otra forma de comunicarse con alguien, ni siquiera lo pensaba. Solo esperaba a que algo ocurriese. Aunque no tenía idea de que.

Pero justo al dar las 12 de la mañana, su teléfono comenzó a sonar. Lo cogió rápidamente y miró la pantalla, número oculto. Sin duda, era eso lo que había estado esperando. Silvia descolgó y dijo, ¡Dígame!.

– Hola Silvia, ¿sabes quien soy?

– Sé quién eres

– Estupendo Silvia. Que te parece si vamos directamente al asunto que ambos sabemos. Seguramente pienses que tu decisión de no desear saber y por tanto no querer participar, creas que hayas cometido un error fatal. Sin embargo, era justo lo que llevamos esperando que hiciera alguno de los participantes de los siete juegos que hasta ahora hemos realizado. ¡Pero por fin tu lo has hecho!. Escucha atentamente, porque voy a explicarte de qué se trata.

Acabas de activar, “EL JUEGO FINAL”. Hasta ahora, como bien sabes hay siete ganadores o si lo prefieres, supervivientes, que son los que consiguieron terminar su participación en sus correspondientes juegos, con vida.

Estas siete personas, se encuentran retenidas a la espera de que sucediera ésto. Por supuesto también, porque la policía siempre entrometida, los hubieran detenido. Pero afortunadamente, ha llegado el momento esperado, “El juego final”.

A partir de este momento, iremos llevando a cada uno a un lugar diferente. Pero todos, en un punto en el que estén a la misma distancia de tu ciudad y con los mismos recursos para poder llegar a ti. Una vez todos ubicados, los soltaremos.

El juego final solo tiene dos únicas posibilidades de terminar. Una es, que alguno de ellos te encuentre y acabe contigo y la segunda, que seas tú quien consiga matarlos a todos. Y ser por tanto la ganadora y sobre todo, seguir con vida.

Esta vez Silvia, negarse no es una opción. Porque ellos, tienen la obligación de encontrarte y matarte. Ya que no conseguirlo, las consecuencias para ellos…mejor no las quieras saber. Créeme Silvia cuando te digo, que una vez comience el juego, serán capaces de hacer cualquier cosa por llevar a cabo su misión, porque de lo contrario, sus vidas se convertirán en un infierno.

¿Estás preparada Silvia?. Corre, porque el juego comienza, ¡YA!.

Iván A.

TIME TO DIE 2

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