Archivo de la categoría: MIS HISTORIAS

A “DARTAÑAN” SE LE ROMPIÓ LA ESPADA

A DARTAÑAN se le rompió la espada

Se puso su antifaz creyendo que él llevaba
sus mallas de Tigre porque por ahí escuchó
no sé qué de perros y quiso ser más fiero.

Sacó de su vaina la espada y a todos retó
diciéndoles a su cara el ser un gran héroe
que no le teme al despertador de las mañanas.

Sin darse cuenta que en el techo rodaba
un molino de aspas de los de aquellos
que prácticamente ya no quedaba.

¡Donde vas “Dartañan”! No seas un loco
¿Es que no ves que se te ha roto la espada
y ya no apunta porque no tiene punta?

Éste loco poema tiene un mensaje secreto
de cuatro palabras que lleva su estrofa
salvo aquel cuyo fin, sólo pretende y anuncia.

Iván A.

LA ESTACIÓN DE TREN

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LAS REDES SOCIALES Y LAS PAREJAS

LAS REDES SOCIALES Y LAS PAREJAS

Esa costumbre que tenemos, de ir contestando por las redes sociales, como si no te oyera nadie…

El novio, respondiendo a la novia, a una publicación que puso en su Facebook.

¡¡¡Ayyyy!!! Si es que te comoooo ¡¡¡Guapa tú!!! mmm lo dejamos en Mona, ¿vale? pero Mona, de muy Mona ¡Ojo! Que tal así de “mmm hombre verás, poder verse se puede ver, que no asusta” Pues Mona de eso, ¿sabes?

Oye, que es un ejemplo nada más, pero que eso, que es Mona de algo así. Vamos a ver, que no me quedo tranquilo porque seguro, pero seguro, que te vas a rayar.

Que fea no eres, pero que no como para decir… ¡Uy! ¡Qué guapa es por dios! Como dirías de mí por ejemplo. Pues así no, tú tanto no. Pero eres guapa. Bueno guapa, eres Mona. Mira, pues eso que ya está…

Yo ahí lo dejo y ya cada cual, que recapacite… porque me estoy metiendo en un fregao…

….horas más tarde, después de que la novia lo leyera…

Lo sabía, es que lo sabía. Ya sabía yo, que se iba a rayar por la contestación, que le he hecho a su publicación. ¿Dónde creéis que estoy ahora? Exacto, en el sofá ¿Ustedes lo veis normal?

Recién llegado de beber, de bailar, de cachondeo. Un esfuerzo titánico, el que he estado haciendo toda la noche. Un lote de reír ¿Ustedes sabéis lo que cansa eso?

Pues nada, que ya cuando crees, que estando ya de recogida, os vais a dar un capricho con el postre. Venga, esas cabecitas echando humo para pillar la ironía jajajajaja bueno qué, sí ¿no? o lo voy a tener que explicar jajajajaja

Bueno, yo para que me río si como os estaba diciendo, estoy en el sofá. Pues eso, que sabía yo que se rayaba, con la contestación. ¿Pero yo te he llamado fea ni ná? Te he dicho, que eres Mona. Bueno, muy Mona es lo que te he dicho.

¡Que se ha mosqueao! Que te dicen que ellas, quieren sinceridad y to es mentira. Vamos a ver… Ella no es fea, porque no lo es. Pero guapa, tampoco. Vamos, no es guapa comparándola conmigo (nota aclaratoria, no tengo abuela y literalmente, tampoco) pero, ella sí es muy Mona. ¡Ojito! que estoy diciendo, ¡Muy Mona!

¡Pues se ha enfadado! y me ha echado al sofá. Yo es que de verdad, que viene uno escoñao de pasárselo bien, que eso la gente no le da el valor que tiene, ni el sacrificio que requiere. Que se piensa que es, ¡alaaaa alegríaaa! Pues no, es mucho más profundo.

Que nada, que aquí me encuentro en el sofá, sin postre y seguro, hasta sin desayuno.

Yo ahí lo dejo y ya cada cual, que recapacite…

Iván A. 

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LA INVALIDA COLUMPIÁNDOSE

PANTALONES BAJADOS

Pantalones bajados

PANTALONES BAJADOS

Esto… un consejo, así con buen rollo. No es por nada, pero para evitaros situaciones incómodas, que nada, pero que nada bueno trae.

Lo que quiero deciros, es que estéis seguros, pero completamente seguros, de que lo que creéis que es… pues es.

Porque resulta, que creas tú, que lo que pensabas era, una descarada insinuación, para tener un momento de intimidad y placer, resulta, que no lo era y claro, nada más, vas a pronunciar la primera palabra, tras lo que tú creías era, una sonrisita provocadora, tienes los pantalones por los tobillos… y la cara de la chica, convertida en Estripe (el de los Gremlins, el que era más malo) y todo, por una pequeña equivocación.

Pues oye, que todo el mundo se equivoca… que soy yo, el que se ha quedado, con los pantalones por los tobillos, a la misma vez, que tu abrias esa puerta donde estaba… Tu padre, tu madre, tus hermanos, las cuñadas, los sobrinos, tus vecinos y coño, pero que tu piso sólo es de 40 metros cuadrados, para meter a toda esa gente, para celebrar el cumpleaños de tu tío Francisco. Que existen locales y bares, para celebraciones…

Yo ahí lo dejo y ya cada cual, que recapacite…

NO LE BUSQUE SENTIDO

Iván A.

Fanpage “UN LUGAR PARA VER” 

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EL DILEMA DEL TRANVÍA PERO MÁS RETORCIDA

El dilema del tranvia

EL DILEMA DEL TRANVÍA PERO MÁS RETORCIDA

Hay un tranvía, que se acerca a gran velocidad por una vía y está fuera de control. A cien metros de esa misma vía, se encuentran cinco personas atadas por un asesino en serie, sin posibilidad de escapar. Pero tú estás ahí, a un lado de la vía, y tienes la posibilidad de accionar un botón que cambia la dirección del tranvía a una vía diferente. El problema es que en esa otra vía, también hay una persona atada por el mismo psicópata. ¿Pulsarías el botón?

Estamos ante dos posibles respuestas, accionar el botón y salvar a cinco personas, a cambio de la muerte de una o no accionar el botón, con lo que morirán las cinco personas salvándose la que se encuentra en la otra vía. Si accionamos el botón, no hay duda de que salvamos a cinco personas, una mayor cantidad de vidas, pero por el camino habrá muerto una persona con nuestra decisión. ¿Qué decisión tomarías?

Hasta aquí, un dilema mental de ética, ideado por Philippa Foot. Pero vamos a retorcerlo aún más, ¿Te atreves?

Vale, pongámonos en la misma situación. El único cambio, es que en la otra vía, no hay sólo una persona, sino que también hay cinco. Es decir, ya pulses o no el botón, el resultado es que morirán cinco personas. Pero, tiene un hándicap más, y es que en la vía por la que circula el tranvia, hay tres personas que tú conoces pero una de ellas, te cae fatal y en la otra vía atados, también hay tres personas que tú conoces y a las que quieres por igual, que a las dos de la otra vía. ¿Qué decisión tomarías entonces? ¿Pulsarías el botón o no harías nada?

Iván A.

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TIME TO DIE – 01

POLIKI

Poliki

POLIKI

Dos horas y media larga, he tardado en limpiar con un cepillito y agua, las conchas de mis caracoles de granja, y Poliki como era de esperar, fue el único que estuvo observando de forma descarada todo el ritual.

Mientras que sus compañeros estaban todos escondidos en sus conchas, el estaba ahí tumbado mirando fijamente, casi parecía que mascaba chicle, y lo habría asegurado sino supiera que le sienta mal y un día, en uno de sus repentinos cabreos, tiró maldiciendo un paquete entero, jurando no volverlos ni a oler.

En fin, la cuestión es que a medida que iba acabando con sus compañeros y más próximo se encontraba su turno para el cepillado, más cara de cabrón se le ponía. Imaginaba yo, que pensaría con su sonrisa maquiavélica “¿así que pretendes cepillarme mi concha y dejarla bien lustrosa, no?” y yo a la misma vez pensaba, que bordería estará tramando para tirármela a la cara.

Pero cuando por fin le tocó, el tío ni se inmutaba. Incluso yo diría me ayudaba cambiando la postura, para facilitarme el cepillado. Pero Poliki, es Poliki. Un grandísimo hijo de p… y nada más acabar, fue arrastrándose flis flis flis flis hacia el lateral donde se encuentra la montañita con su pequeño lago fangoso, y tras mirar atrás y comprobar que yo lo estaba mirando, allí que se tiró, revolcándose a mala leche su concha y dejándola toda bien llena de fango, que cabroncete. ¡Pero así es él!  y no puedo enfadarme ni queriendo. Es chulo, muy chulo y ya está.

Iván A.

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LA INVALIDA COLUMPIÁNDOSE

UN HOMBRE SIN SENTIMIENTOS

UN HOMBRE SIN SENTIMIENTOS

Hubo un hombre, que no tenía sentimientos. No porque, no mostrara empatía con los demás, sino que literalmente, no poseía tal característica.

Una vez, apenado por no poseerlo y viendo a su al rededor, cuanto de especial era el tenerlo y cuan amplio su abanico, un día se lo pidió prestado a alguien.

Quería saber, percibir y experimentar que era, lo que la gente sentía, al poseer tal cualidad. Cuando por fin, su cuerpo lo recibió, se desató en su interior, una multitud de emociones.

Fue tal, el choque que en él se produjo, que quedó tan desconcertado y anonadado, por ser algo, totalmente desconocido. Que el primer sentimiento que sintió, fue un profundo e incómodo malestar.

Desolado, al comenzar a pensar, que se había equivocado, de repente fue tocado por la dicha, colmado en esta ocasión, por lo que llaman, comprensión. Sintiendo pues, el sentimiento de ser aceptado.

Durante muchos días, su vida se transformó en una locura. Pasando de momentos de euforia, a otros donde, el dolor que percibía, no pareciese, siendo sinceros, merecer realmente la pena.

Pero pasado el tiempo, llegó a encontrar, un sentimiento de amor. Replanteandose las cosa nuevamente, por ser ésta una de las mejores pasiones que encontró. Descubriendose asi mismo, hasta dudar sobre él mismo.

Realmente, ésto si parecía merecer la pena. volcándose por completo, en aprender y hacer,  todo aquello que poseía, ese hermoso sentimiento. Algo, que le decía desde su interior, merecer la pena.

DESILUSIÓN

Pero por desgracia, le tocó también descubrir, la cara amarga que algunas conllevan. Terminando por recibir, sentir y padecer, el doloroso trance de vivirlo.

Pidió y suplicó, ser de nuevo un hombre, sin sentimientos. No fue por el malestar, ni tampoco la confusión. Ni por la desolación, de incomprendido. Lo que realmente le marcó, fue descubrir la traición, que llaman “desconfianza”.

Iván A. 

EL HOMBRE SIN SOMBRA

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LA CUEVA DE LAS DOS PUERTAS

Las dos Puertas

La Cueva De Las Dos Puertas, es un magnífico recuerdo, de unas de las rutas más bonitas, que he tenido ocasión de realizar. Plasmado, en un divertido y magnífico vídeo, que se curró mi compañero.

Se trata, de la visita a “La Cueva de Las Dos Puertas” que se encuentra, en Grazalema. Un municipio español de la provincia de Cádiz, Andalucía. Enclavado, al noreste de la provincia de Cádiz, en la zona de reserva del Parque Natural Sierra de Grazalema, del que lleva su nombre.

Se trata de una ruta circular, por la Sierra del Endrinal, partiendo de Grazalema para llegar, a “La Cueva de Las Dos Puertas”.

Saliendo, desde el aparcamiento del camping, Tajo del Rodillo, en las proximidades de Grazalema, este sendero nos llevará a “La Cueva De Las Dos Puertas” a través, de los Cortados de Peñaloja y el Puerto de Retacapas.

Una vez visitada la Cueva, nos dirigiremos al punto de partida, no sin antes hacer un pequeño desvío, para visitar, la Cruz del Picacho.

“La Cueva De Las Dos Puertas” más que una Cueva, es un arco calizo de gran amplitud, que se encuentra, en uno de los montes cercanos, a la población de Grazalema y a una altitud, de 1.232 metros.

Desde allí, tendremos unas vistas privilegiadas, tanto del pueblo, como de toda la serranía cercana. Sobresaliendo, una impresionante panorámica, de la Sierra del Endrinal, Sierra de Las Cumbres, Peñón Grande, Serranía de Ronda y Sierra de Líbar.

-Datos optenidos, de diferentes páginas de Internet-

Iván A. 

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SARCÁSTICOS RECUERDOS

SARCÁSTICOS RECUERDOS

SARCÁSTICOS RECUERDOS

Sarcásticos Recuerdos, es una publicación de humor. Cualquier parecido con mis pensamientos, sería tan sólo, una puta y jodida coincidencia.

Supongo, que todos tenemos reminiscencia, de algo que antaño, deseábamos como si de increíble y fuera de lo común, se tratara.

Una de esas cosas, son los sarcásticos recuerdos que tengo sobre, nombres que me hubiese encantado, que mis posibles novias, hubieran tenido.

En fin, nombres como “Mónica Conejo Grande”, “Amparo Loro Raro”, “Cristina Pechoabierto”, “Eva Piernabierta Zas”, “Montse Culo Bonito”.

Y por su puesto, yo habría querido llamarme “Iván Trabajo Cumplido”, “Iván Folla Comino” o algo así, parecido.

Porque “Iván Falla Escopeta”, “Iván Pocotieso” o “Iván Latiner Pequeña”, hubiese escocido bastante, a mi ego.

“Recordad, que la diversidad de posibilidades, que afortunamente nos brinda la literatura, es lo que hace de ella, una absoluta maravilla. En esta ocasión, una sátira titulada SARCÁSTICOS RECUERDOS, donde el para gustos colores, sobre un tipo de escrito, queda sobradamente, remarcado”

Iván A.

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MAFIOSO POR UN MOMENTO

PERDIDO EN DOÑANA

LA AVENTURA

Estando preparando, la ruta “TRANSANDALUS” (que es la vuelta a Andalucía en bicicleta) me fui, a comprobar el rutrómetro. Para así confirmar que todo estaba correcto y los track y mapas, eran precisos.

Cogí la bici, en dirección a Sanlúcar de Barrameda porque, saliendo desde Sevilla, esa es la primera etapa. Unos 94 km y que disfrutando del paisaje, puedes hacerla, en unas cinco horas y media.

Perdido en Doñana 1

EL COMIENZO

Un recorrido hermoso, que transcurre paralelo al río Guadalquivir. Salí desde Sevilla, dirigiéndome hasta Coria del Río y atravesarlo, con la barcaza.

Perdido en Doñana 2

La ruta, continuaba por caminos de tierras, prácticamente paralelo al Guadalquivir. Pasando por muchas fincas, cultivos de arroz y fabricas de sal. Paré, en la única venta que te encuentras por el camino, a desayunar y coger fuerzas.

Los track y rutrómetro, estaban siendo correctos y, cuando ya me faltaba pocos kilómetros, para llegar a Sanlúcar de Barrameda, volví a parar y almorzar. Así, una vez llegara, podría pasar la tarde en la playa tranquilamente.

Me había llevado todo el material, alforjas, saco de dormir, tienda de campaña, hornillo e incluso, conseguí que la junta de Andalucía, me diera un permiso, con el que poder pernoctar en el coto de Doñana, ¡qué más podía pedir!

LA ODISEA DE PECNOCTAR

Una vez, en la playa de Sanlúcar de Barrameda, disfruté de lo que quedaba de día. Esperé a que oscureciese, para dirigirme al Coto de Doñana, donde pasaría la noche.

Aunque era diciembre, la jornada fue espectacular, pareciendo un mes de julio. Pero, al empezar a anochecer, el frío comenzó a notarse. No tardé mucho en hallar un lugar, en el cual poder acomodar me. Estaba ya dentro del Parque, por un camino que encontré, cuando el sol se encontraba casi oculto.

Perdido en Doñana 3

Por fin, divisé un sitio idóneo donde pasar la noche. Apoyé la bicicleta, en unos arbustos y comprobé el lugar. Pero, al mirar un poco más al frente, divisé una explanada, que parecía en mejores condiciones.

No me alejé ni 10 metros, sin embargo, al darme la vuelta para ir a por ella, la oscuridad era completa. Me era imposible distinguir, lo que tan siquiera, tenía delante de mí.

Intenté, orientarme en dirección a la bicicleta, pero me fue imposible. Comencé, a moverme en círculos. Hasta, que llegó un momento, en que me encontraba tan desorientado, que ya no sabía en que lugar me hallaba. Así que me paré y decidí, no andar más, para no alejarme de donde creía, estaba la bici.

Recordé, que tenia una “app” en el móvil, la cual te decía la orientación del sol, a lo largo del día. La saqué y comprobé, la dirección en la que este, se ocultó.

Recordaba, haberlo mirado por última vez, antes de dejar la bici. Así que me dirigí hacia, donde se puso el sol, con la esperanza de encontrar el camino, que había recorrido, por el interior del Coto y ¡menos mal lo encontré!

Ahora, ya estaba al menos, en el camino por el que había estado pedaleando. Aunque, no tenia referencia, de a que altura paré y salí del sendero, para dejar apoyada la bici en unos arbustos. Iba vestido, tan solo, con unas mallas de ciclista cortas y un maillot, de manga larga pero, muy fino, ¡menuda noche me esperaba, si no encontraba la bicicleta!

BUSCANDO UN FANTASMA

Señalicé el lugar y me fui adentrando, para buscar la bicicleta. A los pocos metros, daba la vuelta y volvía al camino. Así, estuve durante mucho tiempo pero, sin éxito. No me quedaba otra, que pasar la noche al raso, sin comida, sin agua y lo peor, sin nada de abrigo.

Busqué, un hueco donde cobijarme y esperar, que pasara la noche. Tras una hora, el frio era tal, que me fue imposible mantenerme quieto. Comencé, a preocuparme y de repente, al pitar el móvil, me dí cuenta, de que estaba a punto de quedarme, sin batería. Por lo que decidí, llamar a mi familia y comunicarle, en que situación me encontraba.

No pude darles, una ubicación exacta y les dije, que al día siguiente, intentaría salir y buscar, un teléfono para llamarlos y al poco tiempo, el móvil se apagó.

Como, era imposible quedarme quieto por el frío, comencé a caminar por el camino o vereda. A cada 50 pasos, hacía una marca o construía un pequeño montículo y, me daba la vuelta, hasta llegar al punto de salida. Para continuar, esta vez, hacia el lado contrario. Poco a poco, fui alargando, los metros que iba marcando.

Así, llegó un momento en que fui capaz, de recorrer dos o tres kilómetros, por cada lado. De este modo, pasé desde las 10 de la noche, hasta las 7 de la mañana aproximadamente.

Caminaba, corría, daba saltos, todo, para poder entrar en calor, ya que cuando me paraba más de 20 minutos, el cuerpo comenzaba a dolerme, del frío.

LA ENCONTRAMOS

La noche, se me hizo interminable y cuando por fin, comenzaron a salir los primeros rayos de sol, fue toda una bendición.

Esperé, una media hora más calentándome, con el ansiado sol y después, comenzar la búsqueda de la bicicleta. Pero, increíblemente, tras dos horas de buscando, no conseguí hallarla.

Hasta que de pronto, aparecieron cuatro ciclo-turistas, que estaban de ruta. Los paré, para pedirles ayuda. Lo primero, fue beber agua y después, contarle la odisea. Uno de ellos planteó, realizar una batida e intentar, localizar la bici.

Tras un rato de búsqueda, uno gritó, ¡aquí está! Se había caído al suelo y apenas, se distinguía de entre los arbustos. Que sensación de alivio, me recorrió por el cuerpo pero, cuando estaba ya eufórico, aparecieron dos todo terreno. Uno, de la guardia Civil y otro, del Infoca y al pararse junto a nosotros, uno de ellos, dice:

—¿Es alguno de ustedes Iván Saavedra? –yo me quedé atónito ¿Cómo sabían mi nombre?

Tras preguntarle, me dijeron, que después de llamar yo a mi familia, se pusieron en contacto con ellos. Habían estado haciendo, una búsqueda durante toda la noche, ya que esta había sido, hasta entonces, una de las noches, con las temperaturas más bajas. Al parecer, por los datos que disponían, yo estaba muy mal provisto de indumentaria y temían, sufriera hipotermia.

Efectivamente, me encontraba mal equipado, las cosas estaban en su totalidad, en la bicicleta. Tras, agradecerles su preocupación y, el que hubiesen estado buscándome (pensé que me tomarían los datos y hacerme, algún tipo de factura y pagar todo aquello, ¡pero no!) me monté en mi burra y me despedí de todos ellos.

Porque pensaba volver a recorrer, los 94 km de vuelta a Sevilla después, de mantenerme toda la noche andando y corriendo.

Me dijeron, que estaba loco y que montara la bici, en uno de los coches, que me llevarían al pueblo. Se lo agradecí pero, desistí la tentación. ¿Cómo iba ahora, a dejar tremenda aventura, sin el camino de regreso?

TERMINANDO A LO GRANDE…MENTE DESASTROSO

Al llegar nuevamente a Sanlúcar de Barrameda, paré a llamar a mi familia, que me pidieron esperara, a que fuesen ellos a recogerme, ¡pero que diablos! Después de una aventura como esa, había que terminarla a lo grande, haciendo de nuevo la ruta de vuelta y, desde luego que la terminé, en todo lo alto.

Nada más entrar en Sevilla, justo a la altura bajo el puente del V Centenario, se me rompe el tornillo del sillín y he de hacer, los 15 últimos kilómetros, de pie y sin poderme sentar, en ella. Cuando, por fin entré en mi casa, no me lo podía creer, mientras mi madre me decía:

—¡Anda hijo! ya tienes otra de tus aventuritas. – jajajaja ¡pues sí, una más!

Iván A. 

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