TIME TO DIE – 02

Se trata de una saga de “Micro-Relatos” de suspense llamado “Time To Die”. Espero os guste y os mantenga intrigados. Aquí la segunda parte, con otros cuatro capítulos cortos. Si no leíste la primera parte a qué esperas?.

CAPÍTULO 1

EN BUSCA DE LA LLAVE

Silvia no podía creérselo, se había convertido sin pretenderlo en la presa a la quien iban a cazar. Ahora el juego transcurría en torno a ella. ¿Cómo diablos iba a conseguir salir de semejante situación?.

Aún continuaba al teléfono con esa persona. Le estuvo alertando sobre posibles imprudencias (así las llamó) tales como acudir a la policía. Echos como ese, solo harían ampliar sus consecuencias. Ya que hasta ahora, solo le implicaban a ella y cometer tales imprudencias como el acudir a la policía, solo provocaría que personas de su familia y entorno más cercano, pagasen un precio muy alto, ¡Morir por su culpa!.

La última indicación que le transmitieron fue, acudir a un parque de su ciudad y buscar un árbol en un punto exacto de éste. Allí escondido en una caja enterrada, encontraría una llave de un buzón de apartado de correos, de una sucursal de otra ciudad a la suya.

En ese buzón encontraría toda la información necesaria sobre sus perseguidores y que debería saber utilizarlo con gran astucia, para conseguir ir librándose de cada uno, antes de que ellos lo hicieran primero.

Tras recopilar toda la información, Silvia se sentó en el sofá con la mirada perdida, poco a poco iba entendiendo de la gravedad del asunto. No solo venían a matarla, sino que su única salida para evitarlo, era convirtiéndose en una asesina.

EL miedo que antes sentía, fue transformándose poco a poco en una idea, “Supervivencia”. Volvió a coger el teléfono para contarles a su familia y amigas íntimas, en qué estaba metida. Pero se detuvo pensándolo mejor. Primero, tenía que ir a por esa llave lo más rápido posible y tener cuanto antes toda la información posible sobre sus perseguidores.

Le habían dicho que todos saldrían de lugares distintos pero a la misma distancia y con los mismos recursos para conseguir llegar a ella. Teniendo así todos la misma ventaja pero, lo que no sabía, es a que distancia los soltarían.

Una cosa tenía absolutamente clara no podía permanecer, ya no solo en su casa sino, ni tan siquiera en su ciudad. Así que cogió una mochila, echó unas cuantas mudas, cartera y todo lo que consideró en ese momento, pudiese serle absolutamente necesario.

Silvia abrió la puerta de su casa y salió. Se dio la vuelta y se quedó mirando el interior de su piso desde la puerta pensando, si conseguiría poder volver a ella y a su vida que acababa de cambiar.

Conducía camino al parque que le habían indicado. El árbol que tenía que encontrar, debería estar cerca de una escultura que se encontraba en una de las puertas de entrada al parque. En concreto la puerta sur, la que daba a la parada de metro que la gente llamaba “Sin Retorno”. Ya que era el límite, antes de tarificar como billete de extrarradio y que muchos se la pasaban por descuido, teniendo que volver a coger otro de vuelta y volviendo a pagar.

CAPÍTULO 2

EMPIEZA LA CAZA

Desde un sitio inhóspito, en algún lugar de lo más profundo y perdido entre montañas, siete furgonetas salían con direcciones distintas para dejar a las siete personas ganadoras en su juego y participantes en el desenlace final.

Durante el tiempo que estuvieron retenidos al ganar sus respectivos juegos, sus vidas han sido un absoluto suplicio. Torturados y amenazados para cuando llegara la hora del “Juego Final” no dudasen en llevar a cabo su finalidad o en caso contrario, asumir las consecuencias. Ya no eran personas, sino fieras salvajes con un fin común, ¡Matar a Silvia!.

Al tener que ir a puntos distintos y tan distantes unos de otros, tardaron en llevarlo a cabo algo más de tres días. Sumándole uno más, en recordarles nuevamente cual era el cometido que debían cumplir.

A las 07’00 am del día en que todo estaba ya preparado, los siete participantes fueron puestos en libertad, cada uno de ellos con 3.000€ y un dossier completo sobre su víctima. Donde podrían consultar dónde vive, quienes son sus familiares, amigos, hábitos y cualquier otro dato relevante que pudiese serles de utilidad para llegar acabo su objetivo.

En sus caras podía verse reflejado el miedo pavoroso no sólo por culparse de su osadía al apuntarse a esa maldita web, sino por toda la crueldad inhumana que tuvieron que realizar para conseguir quedar con vida, pensando que ahí terminaría su suplicio. Ahora, debían de seguir siendo unos asesinos sin escrúpulos, para nuevamente salvarse.

Algunos tardaron un tiempo en organizar las ideas en su cabeza de cómo comenzar la caza. Otros sin embargo, llevados por la desesperación, ya tenían claro su plan y nada más fueron puestos en libertad, se lanzaron a por su objetivo.

Lo primero que todos tuvieron que hacer fue, identificar el lugar donde se encontraban y después, buscar el medio de transporte más rápido que les llevara al lugar donde Silvia vivía. Aunque intentaban ir lo más rápido posible, aquello les llevó algún tiempo. Tiempo que para ellos les resultaba eterno y sobre todo angustioso.

Pero había un problema fundamental que tenían que tener muy en cuenta. Ellos, por así decirlo, también estaban siendo buscados. No era tan sólo porque, sobre todo los primeros participantes llevaban ya un tiempo desaparecidos, sino porque sin duda alguna debían de estar siendo señalados como asesinos. No en vano, para haber conseguido ser los ganadores en cada uno de sus juegos, habían tenido que matar a todos los demás participantes. Así que debían de tener cuidado en no ser detenidos por las autoridades. Que se les acusara de asesinos, realmente era lo último que les preocupaba. El no conseguir el objetivo, conlleva unas consecuencias para sus allegados, que jamás podrían perdonarse.

El “Juego Final” ha comenzado y la cacería, se convertirá en una cruenta lucha de ser el más hábil. Tanto por parte de los cazadores, como por la víctima.

CAPÍTULO 3

HORA DE PLANIFICAR

Silvia estaba frente a la puerta  del parque. Aún permanecía dentro del coche porque se le pasó por la cabeza, sí quizás alguien pudiera estar allí esperando a que ella llegara e ir observando todo lo que hacía. Así que decidió quedarse dentro durante un rato y observar a la gente de alrededor.

Mientras iba pasando los minutos, comenzó a pensar, cómo diablos iba a hacer para eliminar a los otros jugadores. Fue en ese preciso momento, cuando fue consciente de dónde se había metido, ¡tenía que matar a personas!.

Recordaba vagamente a los ganadores de los juegos anteriores y empezaba a entender el suplicio al que tuvieron que someterse, en cada una de las pruebas para tener la sangre fría de matar a alguien. Y sin duda sabía con seguridad, que ellos le aventajaban en eso, en ser capaz de cometer un acto así.

Cómo le dijeron por teléfono, el juego había comenzado. Se trataba de simple supervivencia y ya no había cabida, para sentir escrúpulos. Dejaron de ser personas, para convertirse en simples objetivos. Se trataba de, ¡o tú o yo! Y por supuesto, iban a hacer ellos.

Totalmente segura y decidida salió del coche, para entrar en el parque en busca del árbol. Nada más entrar, se percató de uno muy llamativo por su tamaño, que había a la izquierda. Estaba claro, que se trataba de ese árbol. Así que sin dudarlo, se dirigió a la base de éste y comenzó escudriñar cada centímetro pero, nada parecía llamarle la atención. Una sensación de intranquilidad iba apoderandose de ella pero de repente, un monticulo de tierra que parecía haberse removido muy recientemente, le llamó la atención.

Empezó a remover la tierra y a pocos centímetros, encontró una caja metálica que sacó y limpio de tierra, para poder abrirla. Y encontró una llave, junto a un papel escrito. Ésta la leyó apresuradamente, pudo leer la ciudad y lugar donde estaba el apartado de correos.

En poco tiempo se encontraba en la carretera que llegaba a esa otra ciudad. Una vez llegó y a través de navegador del móvil, consiguió llegar sin problemas a la oficina de correos. Que la estuviesen observando era algo que ya no le preocupaba.

Una vez dentro de la oficina y tras una inspección rápida del lugar, identificó al fondo de la oficina los buzones de los apartados. Buscó el número que tenía la llave, la introdujo y al abrirlo encontró en su interior, una carpeta bastante abultada.

Le echó un rápido vistazo a los papépeles que contenía y pudo observar, como ya le indicaron lo que parecía unos extensos y detallados datos de cada uno de los siete participantes, que tenían como misión, ir a acabar con ella.

Cerró la carpeta y fue de vuelta a su coche. Ahora buscaría un lugar donde poder tranquilamente estudiar todo ese dossier y planificar, los pasos que debía de dar.

CAPÍTULO 4

ACORRALANDO A SILVIA

Los siete participantes ya habían comenzado. Todo era cuestión de astucia, planificación y por qué no, algo de suerte. Aunque no conocían de nada a Silvia, sentían por ella un abominable y salvaje odio. Pero aún sabiendo que ella no tenía culpa de nada, de cuanto les había ocurrido hasta ahora y las posibles consecuencias que les traería si no cumpliesen su misión, no iban a permitir a estas alturas tener en cuenta, lo que dictara sus conciencias.

Desde un primer momento, se fue evidenciando la habilidad que cada uno tenía y que poco a poco se iba haciendo evidente, en como se desmarcaban cada uno con respecto a los demás y ser notoria la ventaja que individualmente comenzaba a verse.

Pero nada de eso aseguraba llegar con éxito a tal resolución. Porque dependían demasiado de las dificultades y problemas ajenos a ellos, que iban encontrarse.

Algunos no dudaron en ir, sin tener en cuenta otra consideración, a buscar a Silvia a su propia casa. Sin embargo otros, no pasaban por alto que ella, sabiendo a lo que se enfrentaría, era seguro buscara un lugar seguro donde establecer por así decirlo, su cuartel general.

Por lo que otros optaron en decidir, a quién de sus más íntimos, podría ella pedir ayuda. Y eso, era lo que esos otros pensaban deberían tener como prioridad, no perdiendo el tiempo en ir a sitios, donde era muy evidente ella habría descartado para refugiarse.

Sus pocos escrúpulos de hacer cuanto fuese necesario, era extensible a todas esas personas próximas a Silvia. Pero también tenían en cuenta, que quizás la policía, ese pensamiento lo habían tenido también ellos en cuenta.

Poco a poco, las posiciones que cada jugador iba teniendo en el mapa iban siendo evidentes y a la misma vez, muy distinta entre ambos. Pero había algo común en todos. Cada vez se encontraban, aunque no fuese evidente para ellos, mucho más próximos a Silvia.

Por lo que tarde o temprano, Silvia llegaría a estar prácticamente acorralada. Siendo en ese momento, donde todos pondrán en práctica sus tácticas de asesinos.

Todo cuanto iba sucediendo, se podía ir conociendo gracias a que la web, cada cierto tiempo y dejando un margen prudencial para que los participantes pudiesen llevar acabo sus planes, lo iba publicando para que todos pudiesen seguir el juego.

Pero, y lo hacían pensando en la policía, algunos datos o los omitian o no los daban estrictamente correctas. Cosas como lugar en que cada uno se encontraba o hacia donde parecía se dirigían.

Y lo hacían para intentar confundir o al menos poder dificultar cuanto pudiesen, las actuaciones que la policía estuviesen decidiendo. Ya que estos se afanaba sin ningún resultado por el momento, no sólo en desactivar la página web, sino de encontrar o adelantarse, a los pasos que cada jugador iba dando.

Toda estaba completamente en marcha. El “Juego Final” poco a poco se iba aproximamdo a su desenlace. A lo que los espectadores morbosamente esperaban. “Acción y Sangre” ¿O acaso no era esa la finalidad del juego?.

Pronto las calles se llenará de sangre, ¿Cuál es tu apuesta?.

Iván A.

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TIME TO DIE – 01

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