PARA QUÉ SOÑAR

Para qué soñar

PARA QUÉ SOÑAR

Quiso soñar, aunque tan sólo fuese una vez y por estar, ya cansado de deambular por días aciagos y convulsos, arriesgarse no sin creer, que quizás eso le conllevará, a condenarse a una locura aún mayor, imaginar cómo podría ser, una mañana sin tormenta, sin la oscuridad patente, que ya tenía creada en su propio universo.

Pero, quedaban ya tan olvidados  esos recuerdos. Que tenía primero que volver a aprender, cosas tan simples, como el sonreír. Su tez, hacía ya mucho tiempo, se había vuelto tan reseca y mustia, como descortés, su conducta hacia con los demás.

Tan arraigada, tenía ya esa forma de vida y talante, que el simple hecho, de imaginarse lo contrario, le irritaba. Muchos eran los adjetivos, con los que la gente le dispensaban a diario y el tener, que esforzarse para cambiar eso, aún hacía, que lo odiara más.

De pronto, se sorprendió a sí mismo, viéndose en esa lucha interna que tenía, entre su deseo más interno y la razón, de su ahora. Y comprendió  cuanto esfuerzo supondría tener que empezar a tolerar, comprender, compartir, respetar… pensó, que nada merecía tal esfuerzo. No era tan sólo eso, ¿es qué acaso alguien lo mereciera?

Hizo, como hace la mayoría, de la gente que le rodeaba. Olvidar aquel recuerdo, que le había brotado y hacer, como si nada hubiese pasado. ¿Qué podría él cambiar, que algún otro no lo hubiese ya intentado?

Dejó que de nuevo, el conformismo lo impregnara, de falsos deseos banales. Que los gruñidos, se antepusieran a cualquier contestación o conversación, que tuviera. ¿Para qué soñar, si sólo conllevaba sufrimiento?

El mundo y ahora soy yo, y no el personaje imaginario quien habla, no podemos permitir, que se siga nutriendo de sueños truncado, que sólo lleven a la desesperanza. El mundo y su gente, merecen recibir lo mejor de cada uno. Tú, que me estás leyendo, ¿por qué tendrías que odiarme si ni siquiera me conoces?

La Vida, sólo puede cambiar, desde nuestro propio interior. Yo no digo, que tengas que saber que hacer en cada momento. Sólo digo, que si intentamos aportar, lo mejor de cada uno, sea más sencillo encontrar, la felicidad. Ya que estaremos, sembrando éste mundo de ella.

Iván A.

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