Archivo por meses: septiembre 2018

LA DESPEDIDA

La despedida

BUSCANDO EL PERDÓN

Desperté a media noche sudando, angustiado. Jadeaba y un terror, me inundaba todo el cuerpo. Desde la cama, miré hacia la puerta del cuarto y allí, en el pasillo que daba al salón, notaba una presencia. Y no era de alguien extraño, sabía perfectamente, de quien se trataba pero, eso era totalmente ridículo e irracional. Llevaba ya, muchos años viviendo solo y jamás, había sentido miedo por ello. Ni por pasar, las noches en una casa solo, a oscuras y escuchando ruidos. Pero, lo que en ese momento sentía, no podía compararlo con ningún otro miedo, que hubiera sentido antes. El corazón, me latía a mil por horas, sólo estaba esperando, a que entrara y esa idea, me angustiaba. Quien allí se encontraba, era mi abuelo. Sí era ella, estaba seguro de ello ¡Pero como era posible!

Hacia años, que no sabía nada de ella, por unos problemas familiares y la relación, era inexistente. En ese momento, mi cuerpo me decía que estaba allí, como si quisiera poder despedirse de mí, parecía estar esperando, que le diese permiso para entrar. Todo estaba en mi cabeza pero, ¡Era todo tan real!

Sin embargo, el terror era mayor que el deseo y en mi interior, sólo existía una suplica ¡No! Y poco a poco, como si de la luz de una vela se tratara, se fue apagando, diluyendo la sensación. Quedando de nuevo, todo en paz y tranquilidad. Quedando mi cuerpo, en reposo hasta volver, a quedarme dormido.

Transcurrido, ya un tiempo de aquello, quedamos como venía siendo habitual en la familia, a comer juntos, con mis hermanas en casa de mi madre. Mientras comíamos, no sé como, se me ocurrió comentar lo que me había pasado, algún tiempo atrás. Estuve relatándoles, la manera tan real, en que tuve aquel sueño. Las tres escuchaban atentamente, como muy sorprendidas y de repente, una de mis hermanas dijo.

– Yo también he pasado por eso. 

Entonces, fui yo quien se sorprendió y me quedé mirándola, pero sin tiempo a poder reaccionar, mi otra hermana, dijo también.

– Entonces ya somos tres. Yo también, lo he tenido, hará cuestión de unas tres semanas atrás. 

Y al unísono, todos miramos a mi madre, como esperando que ella también, fuera a decir lo mismo. Pero no, ella negó haber pasado, por algo así. Por lo que, sólo los tres hermanos y es ahí lo curioso, habíamos tenido, la misma experiencia.

Intentando recordar, en que momento nos ocurrió a ambos, todo parecía ser, que habíamos coincidido en el tiempo. Aunque, no supimos concretar el día exacto. Lo único que en ambos casos, la sensación había sido igual y de inmediato, los tres tuvimos en ese momento, la sensación de que había venido a despedirse. Por eso, a todos se nos pasó por la cabeza, la misma idea ¿Estaría viva? ¿Le habría ocurrido algo? y ¿Habría muerto?

Parecía todo, tan extraño y sorprendente, que no sabíamos que pensar. Todo era posible, se trataba ya, de una mujer mayor y no era de extrañar, que pudiera haber fallecido. Aunque, nos extrañó, ya que aunque mis padres, estaban separados y no manteníamos tampoco, mucho contacto con él – con mi padre – si algo así hubiese ocurrido, creíamos que lo habría comentado, a alguna de sus hijas.

Pero, aunque al final, la velada transcurrió por otros lances, a todos se nos quedó en la mente, lo ocurrido. Por eso, una de mis hermanas, en cuanto tuvo ocasión, inicio unas pequeñas averiguaciones, sobre la familia de mi padre y al poco tiempo, casi por casualidad, se encontró con un familiar lejano, que le dijo, que efectivamente, mi abuela había muerto. También, dijo que le extrañó, no ya que algunos de nosotros no hubiéramos asistido al funeral (no sabían nada sobre el problema familiar) sino, que ni siquiera mi padre o sea su hijo, tampoco había ido al funeral. Después de despedirse, intentó ponerse en contacto con mi padre, pero le fue imposible, aunque sí consiguió, hablar con mi madre y explicarle la situación.

Días después, estando ya todos reunidos, cada uno contó lo que había conseguido averiguar. Consiguieron hablar con mi padre y por muy sorprendente que pareciese, no tenía conocimiento de la muerte de su madre. Se había enterado, en ese momento, por una de mis hermanas. Desde luego, la unidad familiar, estaba totalmente rota con respecto a mi padre y su familia pero, ¿Hasta tal extremo?

A todos nos invadió, la misma sensación, aquello que sentimos los tres hermanos. Había sido real, creíamos, que de alguna manera, ella, mi abuela, ya en espíritu, necesitaba despedirse, para continuar su camino hacia el otro lado. Entonces ¿Quería eso decir que había algo después de la muerte

Tras entender eso, una paz interior, nos lleno a cada uno de los hermanos. Ya no sentíamos miedo, sólo el deseo de perdonar y olvidar, errores pasados. Todos cometemos equivocaciones y creíamos, que quizás se mereciera, irse con esa paz, en su corazón.

Y de la misma manera, que ocurrió por primera vez, pasado ya un tiempo, una noche de nuevo desperté sintiendo otra vez, esa presencia en el pasillo. Y volví a intuir, que se trataba de mi abuela. Me incorporé en la cama y comenzaron, a caer lagrimas de mis ojos. No sentía miedo, ni odio, sólo el deseo de hacerle sentir paz. Entonces, tras secarme las lágrimas, le dije:

– Tranquila abuela, no sientas pena. Todo acabó ya, no te sientas en deuda por nada. En mí, solo queda el recuerdo de mi niñez. Aquella, que tan feliz pasé contigo. Espero que un día, volvamos a encontrarnos y volver, a reír juntos. 

De pronto, esa energía intensa, que llenaba cada parte de la casa, poco a poco se fue disipando, quedándome en un estado de paz interior, maravilloso. De igual forma, fue lo que mis hermanas sintieron, cuando también a ellas, les volví a ocurrir lo mismo.

No sé, que habrá después, si acaso fue real o sólo, una alucinación colectiva. Pero, algo sí que llegué a entender y es, que quizás por soberbia, rabia, obstinación o por pura tozudez, dejamos pasar meses o incluso años, desperdiciando, momentos de la vida, que podrían ser, maravillosos.

“Feliz el hombre, a quien sus culpas y pecados le han sido perdonados por completo.  Feliz el hombre, que no es mal intencionado y a quien no se le acusa, de falta alguna” 

Iván A.

BEBIENDO LAS LÁGRIMAS

Únete y sígueme por mi Fanpage, junto a miles de personas, pinchado en el “Me Gusta” que ves aquí:

HAZ TU VOTACIÓN

Expediente

EXPEDIENTE “indicio de criminalidad” 002

Hoy tratamos el supuesto caso de un asesinato y la manera que utilizaron para intentar deshacerse del cuerpo. Para ello nos trasladaremos a la localidad de Lora del Río en la provincia de Sevilla. Hora aproximada del suceso 2:30 de la madrugada.

El suceso ocurrió en una zona de cultivo de maíz situado en la Ctra. Peñaflor. En el tramo que va desde Lora del Río a Alcolea del Río. Unos testigos llamaron a la GuardiaCivil para informar de que un vehículo que se encontraba entre el maizal estaba ardiendo. Los agentes se acercaron junto a una dotación de bomberos para verificar el suceso.

Tras apagarlo, comprobaron que en el interior del vehículo, en la parte de atrás de este, se encontraban restos de un esqueleto. Por lo que se dio aviso al juzgado de guardia para proceder con el protocolo de actuación.

Hasta allí se desplazaron el juez y su secretario judicial, el forense y los técnicos de la funeraria-judicial encargados del levantamiento y traslado al anatómico forense para su posterior autopsia.

Para acceder al punto exacto había que entrar por un camino de tierra y adentrarse como a 1 km de distancia. El coche, se encontraba en medio del maizal que ya en esa época estaban ya de bastante tamaño dificultando el poder ver el vehículo desde el camino. Pero tuvo que ser tal el incendio que provocó y calcinó el vehículo, que había causado un extenso radio de cultivo calcinado de alrededor del vehículo de bastantes metros.

La llegada al lugar fue lo bastante rápida por parte de las autoridades encargadas del levantamiento, que aún en esos momentos se encontraba humeante. Tras inspeccionarlo por dentro se descubrió los restos de un cuerpo. Tan solo quedaba intacto la columna vertebral, algunas costillas, las escapulas, clavículas y el cráneo.

Lo espectacular del estado del cuerpo no era ya que prácticamente se había desintegrado, lo más llamativo era que el cráneo estaba seccionado por la mitad de forma transversal por encima de lo que seria la frente. Podía apreciarse el interior de éste y aun continuaba por algunas partes quemándose el interior, por lo que se tuvo que proceder a apagarlo.

El forense, por un momento quedó totalmente sorprendido por como debió ser la temperatura para que el cuerpo estuviera en esas condiciones. Con la ayuda de los técnicos funerarios se comenzó a intentar rescatar todas las partes de lo que quedaba del cuerpo. Procediendo a recoger de la manera más delicada, las partes enteras del esqueleto para que estas quedara intacta y posteriormente, a cernir los restos que quedaban en el interior de vehículo para poder separar las partes que pertenecían al cuerpo de las partes del vehículo.

Tarea ardua por las condiciones en las que se encontraba todo aquello, entre la oscuridad (alumbrados con focos), los restos de cenizas mezclados con el agua utilizada para apagar el incendio, la tierra y otras circunstancias del lugar.

Una vez recogido todo posible resto del cuerpo, se traslado al anatómico forense para practicarle la correspondiente autopsia. Para ello el forense tuvo que recomponer los restos recogidos e identificar cada parte.

La policía judicial inspeccionó la zona y tomó nota tanto en el lugar del suceso como en el estudio que practico el forense, para poder tener una hipótesis de lo ocurrido. Y fue por la sospecha de un vecino del lugar como se pudo encauzar la búsqueda y resolución del caso.

Ya que al parecer, este vecino tenia sospecha de que la persona que había sido encontrada quemada en el vehículo podría tratarse de su propio hijo. Tenia la sospecha de que hubiese podido ser como consecuencia de un ajuste de cuentas y creía suponer quien podía haber sido los autores del hecho.

El caso continuó investigándose hasta poder llegar a solucionarse. Teniendo como premisa las siguientes cuestiones. ¿Cuál era la identidad del cadáver encontrado? ¿Se trataría del vástago del testigo que aseguraba ser su hijo? ¿Cuál fue la causa de la muerte? ¿Estaba ya muerto cuando prendieron fuego al vehículo intentado borrar toda posible huella? y ¿cual fue el móvil del supuesto asesinato? 

Como siempre, muchas son las hipótesis con las que trabajan los cuerpos de seguridad para llegar al esclarecimiento de todo hecho delictivo. Utilizando para ello la cada vez más avanzada tecnología que se va desarrollando.

Un relato más de un echo verídico que sucedió tiempo atrás. Espero sean enigmáticos, curiosos y el misterio que rodea a cada uno de ellos. les provoque un estallido de imaginación y conspiración. Para que ustedes mismos saquen sus propias conclusiones.

Expedientes de “indicios de criminalidad” por Iván A. Saavedra.

Expediente indicio de criminalidad 001

 

Expediente

EL REGRESO

Expediente de criminalidad

EXPEDIENTE “indicio de criminalidad” 001

En esta ocasión se trataba de un accidente. Una avioneta que tras despegar del aeropuerto de Sevilla y cruzar la N-IV que está a escasos metros, comienza a desplomarse sobre las tierras de cultivo de un barrio a las afueras, pero cercano al aeropuerto llamado “Valdezorras”. Cayendo justo al final de las tierras o dicho de otra forma, justo y afortunadamente antes de comenzar las casas y calles del barrio. Sigue leyendo

PERDIDO EN DOÑANA

LA AVENTURA

Estando preparando, la ruta “TRANSANDALUS” (que es la vuelta a Andalucía en bicicleta) me fui, a comprobar el rutrómetro. Para así confirmar que todo estaba correcto y los track y mapas, eran precisos.

Cogí la bici, en dirección a Sanlúcar de Barrameda porque, saliendo desde Sevilla, esa es la primera etapa. Unos 94 km y que disfrutando del paisaje, puedes hacerla, en unas cinco horas y media.

Perdido en Doñana 1

EL COMIENZO

Un recorrido hermoso, que transcurre paralelo al río Guadalquivir. Salí desde Sevilla, dirigiéndome hasta Coria del Río y atravesarlo, con la barcaza.

Perdido en Doñana 2

La ruta, continuaba por caminos de tierras, prácticamente paralelo al Guadalquivir. Pasando por muchas fincas, cultivos de arroz y fabricas de sal. Paré, en la única venta que te encuentras por el camino, a desayunar y coger fuerzas.

Los track y rutrómetro, estaban siendo correctos y, cuando ya me faltaba pocos kilómetros, para llegar a Sanlúcar de Barrameda, volví a parar y almorzar. Así, una vez llegara, podría pasar la tarde en la playa tranquilamente.

Me había llevado todo el material, alforjas, saco de dormir, tienda de campaña, hornillo e incluso, conseguí que la junta de Andalucía, me diera un permiso, con el que poder pernoctar en el coto de Doñana, ¡qué más podía pedir!

LA ODISEA DE PECNOCTAR

Una vez, en la playa de Sanlúcar de Barrameda, disfruté de lo que quedaba de día. Esperé a que oscureciese, para dirigirme al Coto de Doñana, donde pasaría la noche.

Aunque era diciembre, la jornada fue espectacular, pareciendo un mes de julio. Pero, al empezar a anochecer, el frío comenzó a notarse. No tardé mucho en hallar un lugar, en el cual poder acomodar me. Estaba ya dentro del Parque, por un camino que encontré, cuando el sol se encontraba casi oculto.

Perdido en Doñana 3

Por fin, divisé un sitio idóneo donde pasar la noche. Apoyé la bicicleta, en unos arbustos y comprobé el lugar. Pero, al mirar un poco más al frente, divisé una explanada, que parecía en mejores condiciones.

No me alejé ni 10 metros, sin embargo, al darme la vuelta para ir a por ella, la oscuridad era completa. Me era imposible distinguir, lo que tan siquiera, tenía delante de mí.

Intenté, orientarme en dirección a la bicicleta, pero me fue imposible. Comencé, a moverme en círculos. Hasta, que llegó un momento, en que me encontraba tan desorientado, que ya no sabía en que lugar me hallaba. Así que me paré y decidí, no andar más, para no alejarme de donde creía, estaba la bici.

Recordé, que tenia una “app” en el móvil, la cual te decía la orientación del sol, a lo largo del día. La saqué y comprobé, la dirección en la que este, se ocultó.

Recordaba, haberlo mirado por última vez, antes de dejar la bici. Así que me dirigí hacia, donde se puso el sol, con la esperanza de encontrar el camino, que había recorrido, por el interior del Coto y ¡menos mal lo encontré!

Ahora, ya estaba al menos, en el camino por el que había estado pedaleando. Aunque, no tenia referencia, de a que altura paré y salí del sendero, para dejar apoyada la bici en unos arbustos. Iba vestido, tan solo, con unas mallas de ciclista cortas y un maillot, de manga larga pero, muy fino, ¡menuda noche me esperaba, si no encontraba la bicicleta!

BUSCANDO UN FANTASMA

Señalicé el lugar y me fui adentrando, para buscar la bicicleta. A los pocos metros, daba la vuelta y volvía al camino. Así, estuve durante mucho tiempo pero, sin éxito. No me quedaba otra, que pasar la noche al raso, sin comida, sin agua y lo peor, sin nada de abrigo.

Busqué, un hueco donde cobijarme y esperar, que pasara la noche. Tras una hora, el frio era tal, que me fue imposible mantenerme quieto. Comencé, a preocuparme y de repente, al pitar el móvil, me dí cuenta, de que estaba a punto de quedarme, sin batería. Por lo que decidí, llamar a mi familia y comunicarle, en que situación me encontraba.

No pude darles, una ubicación exacta y les dije, que al día siguiente, intentaría salir y buscar, un teléfono para llamarlos y al poco tiempo, el móvil se apagó.

Como, era imposible quedarme quieto por el frío, comencé a caminar por el camino o vereda. A cada 50 pasos, hacía una marca o construía un pequeño montículo y, me daba la vuelta, hasta llegar al punto de salida. Para continuar, esta vez, hacia el lado contrario. Poco a poco, fui alargando, los metros que iba marcando.

Así, llegó un momento en que fui capaz, de recorrer dos o tres kilómetros, por cada lado. De este modo, pasé desde las 10 de la noche, hasta las 7 de la mañana aproximadamente.

Caminaba, corría, daba saltos, todo, para poder entrar en calor, ya que cuando me paraba más de 20 minutos, el cuerpo comenzaba a dolerme, del frío.

LA ENCONTRAMOS

La noche, se me hizo interminable y cuando por fin, comenzaron a salir los primeros rayos de sol, fue toda una bendición.

Esperé, una media hora más calentándome, con el ansiado sol y después, comenzar la búsqueda de la bicicleta. Pero, increíblemente, tras dos horas de buscando, no conseguí hallarla.

Hasta que de pronto, aparecieron cuatro ciclo-turistas, que estaban de ruta. Los paré, para pedirles ayuda. Lo primero, fue beber agua y después, contarle la odisea. Uno de ellos planteó, realizar una batida e intentar, localizar la bici.

Tras un rato de búsqueda, uno gritó, ¡aquí está! Se había caído al suelo y apenas, se distinguía de entre los arbustos. Que sensación de alivio, me recorrió por el cuerpo pero, cuando estaba ya eufórico, aparecieron dos todo terreno. Uno, de la guardia Civil y otro, del Infoca y al pararse junto a nosotros, uno de ellos, dice:

—¿Es alguno de ustedes Iván Saavedra? –yo me quedé atónito ¿Cómo sabían mi nombre?

Tras preguntarle, me dijeron, que después de llamar yo a mi familia, se pusieron en contacto con ellos. Habían estado haciendo, una búsqueda durante toda la noche, ya que esta había sido, hasta entonces, una de las noches, con las temperaturas más bajas. Al parecer, por los datos que disponían, yo estaba muy mal provisto de indumentaria y temían, sufriera hipotermia.

Efectivamente, me encontraba mal equipado, las cosas estaban en su totalidad, en la bicicleta. Tras, agradecerles su preocupación y, el que hubiesen estado buscándome (pensé que me tomarían los datos y hacerme, algún tipo de factura y pagar todo aquello, ¡pero no!) me monté en mi burra y me despedí de todos ellos.

Porque pensaba volver a recorrer, los 94 km de vuelta a Sevilla después, de mantenerme toda la noche andando y corriendo.

Me dijeron, que estaba loco y que montara la bici, en uno de los coches, que me llevarían al pueblo. Se lo agradecí pero, desistí la tentación. ¿Cómo iba ahora, a dejar tremenda aventura, sin el camino de regreso?

TERMINANDO A LO GRANDE…MENTE DESASTROSO

Al llegar nuevamente a Sanlúcar de Barrameda, paré a llamar a mi familia, que me pidieron esperara, a que fuesen ellos a recogerme, ¡pero que diablos! Después de una aventura como esa, había que terminarla a lo grande, haciendo de nuevo la ruta de vuelta y, desde luego que la terminé, en todo lo alto.

Nada más entrar en Sevilla, justo a la altura bajo el puente del V Centenario, se me rompe el tornillo del sillín y he de hacer, los 15 últimos kilómetros, de pie y sin poderme sentar, en ella. Cuando, por fin entré en mi casa, no me lo podía creer, mientras mi madre me decía:

—¡Anda hijo! ya tienes otra de tus aventuritas. – jajajaja ¡pues sí, una más!

Iván A. 

HAZ TU VOTACIÓN

¿A ESO LLAMAS QUERER?

¿A eso llamas querer?

¿A ESO LLAMAS QUERER?

¿Eso es querer?
Hacerme derramar
lágrimas de espina
que me queman
por dentro
al desgarrar
la agonía de mis
voces ciegas.

¿Eso es querer?
¡Canalla!
Ahogándome
en el silencio
de las penas
y apagando
la llama de mi alma
por robarme
el último soplo
de vida.

¿Eso es querer?
Dejarme morir
olvidada como
si no pasara nada
como si nada
mereciera por ser
sólo a ti a quien
tu sucia existencia
solo quiere.

¡A eso es a lo que tú
llamas querer!

                                 Iván A.

¡Me Pides Perdon!

HAZ TU VOTACIÓN

Únete y sígueme por mi Fanpage, junto a miles de personas, pinchado en el “Me Gusta” que ves aquí:

Castigo agonizante

CASTIGO AGONIZANTE

 

Con tremendos aullidos de dolor,
van clamando venganza quienes
tu odio tú se lo clavaste,
como si de lanza se tratase.

Tres son las almas tu dejastes
vestidas con trajes de sangre.
Aquellas en las que cobarde,
un dia sus vidas arrebataste.

Por eso ahora has de saber,
que maldito es el castigo
que vivirás agonizante,
desde ahora en adelante.

Iván A

Haz Tu Votación

 

¿Me ayudas dándole a “Me Gusta” a la página de mi Facebook? Entra aqui:

UN LUGAR PARA VER

ME QUEDÉ SIN TIEMPO

Castigo agonizante

EL REGRESO

YO SUPERMAN

CUANDO ME CONVERTÍ EN SUPERMAN

Tendría yo, unos veintipocos años y trabajaba, durante los meses de verano para conseguir un dinerito, como socorrista. Lo hacía, en las piscinas de las urbanizaciones, de uno de los barrios de Sevilla, concretamente en Sevilla-Este. Un año, hice buena amistad con un grupo de chavales, en la piscina donde me encontraba trabajando. Cuando, en uno de los días, en los que estaban todos rodeándome y charlando, pasando la tarde.

Comenzaron, a contarme la historia, del día que se tiraron por el puente, del cachorro (El puente de los Toldos, que es la manera de conocerlo, por aquí).

Yo Superman 1

Como a mí, me encanta todo tipo de aventuras y más aún, si éstas eran arriesgadas, me quedé pensando durante varios días, sobre ese suceso.

RESULTÓ SER VERDAD

Pero al poco tiempo, uno de ellos, me pidió si podría llevarle un día conmigo y mis amigos, para divertirse por la noche, en lo que venía a ser la movida.

Tras decirle, que le pidiera permiso a sus padres, quedamos un sábado y nos fuimos a la Puerta-Triana (que era el nombre, de una de las puertas de acceso de cuando la Expo del 92) en aquel entonces, era el lugar que estaba de moda, por donde salir de copas (los que sean de Sevilla, se harán una idea de la época de la que hablo).

Al cruzar el puente del Cachorro, recordé la historia que me habían contado y, le dije:

—Oye, ¿no decíais que os habéis tirado del puente, venga valiente que yo lo vea?

—Vale, mira…

¡Jo! ahí que fue el tío. Se quitó la ropa y se lanzó. ¡Madre mía! ni siquiera lo pensó un momento. Por lo que automáticamente, yo realicé lo mismo, lógicamente.

Me quedé en bolas, salvo los calzoncillos (Sí, aun no se usaba mucho eso de los boxer) y corrí hacia la baranda, para lanzarme pensando, que la muchedumbre que ya se agolpaban, a contemplar a mi amigo en el río, tratarían de impedírselo. Pero que va, al contrario, comenzaron a animarme ¡y allí que me lancé!

Como era de noche, no conseguí percibir bien, donde estaba el agua y, metí un tremendo costalazo. ¡Uf no veáis! Recuerdo, la cara de la gente en la orilla de la Puerta-Triana, al vernos salir por del río en calzoncillo, todo mojado, jajajaja.

PREPARATIVOS

Al día siguiente, lo estuvimos comentando en la piscina pero, como mi caída no fue muy buena y además, era de noche y no pude verlo bien, les dije de repetirlo.

Todos estaban encantado y uno de ellos, dijo. “Oye y por qué no lo grabamos y lo mandamos a vídeos de primera. Que era un programa para reír, donde la gente mandaban  sus grabaciones, esos de los que pasado el tiempo, el sólo recordarlo te avergüenza” estupendo, dijimos emocionados.

Así que el colega, inventó una historia, que tendríamos que representar el día del salto. Que consistía, en que un ladrón, atracaba a un transeúnte, sobre el puente para robarle y que una vez lo había robado, lo lanzaría al rió.

Donde aparecería de repente, “IVÁNZOR” al rescate, dándole una paliza y tirándose al río, con la intención de rescatar al incauto ¡treméndamente patético! Dios, lo que es ser joven inconsciente y, sin vergüenza alguna.

CONVERTIDO EN HÉROE

Pues allí, que nos presentamos una mañana de domingo, para representar la historia. La gente, se paraba al vernos, tanto los que iban andando, como los que circulaban en coches. Sorprendidos, de lo que estábamos haciendo. Aunque, espectacular fue cuando aparecí, disfrazado de “IVANZOR” (un cutre y ridículo “Supermán”) en plan salvador y, tirándome desde el puente. Ya me veía yo, siendo aplaudido por mi gran interpretación, pero no. Apareció un señor, que comenzó a gritarle a un patrullero, de la policía local que estaba en ese momento pasando y tuvimos, que salir nadando hacia la orilla contraria y correr, tal cobardes jajajaja. ¡Imaginaos la estampa! dos tíos, saliendo del agua empapados y uno de ellos, vestido de “Superman”.

¡Mis historias! y el asunto es, que aún tengo la prueba grabada en vídeo, en cinta en VHS. Para poderlo recordar y reirnos, en la posteridad.

Iván A.

PERDIDO EN DOÑANA

EL REGRESO

EL REGRESO

El regreso

EL REGRESO

La noche realmente era estupenda, con buena temperatura y con un cielo tan limpio, que era posible ver una gran cantidad de estrellas. Guillermo, no se mostraba realmente entusiasmado, tal y como lo estaban sus amigos, de encontrarse con ese hombre. No es que pensar,  que no fuera interesante, ni que no tuviera ciertos beneficios para su investigación, ese  supuesto estado de conciencia, al que esa persona conseguía llegar. Pero, lo veía como uno más, como otra de las decenas de personas, a las que había visto, investigado y estudiado. He incluso él mismo, se había iniciado en algunos de esos estados de conciencia, meditación y concentración, para probar por si mismo, el efecto que pudiera tener dichas practicas, y tenerlas o no  a consideración.

Guillermo Santos, era un científico que se había especializado, en el estudio del cerebro y de cómo, determinadas enfermedades y/o problemas mentales, afectaban a éste. Después, de muchos años investigando y entrevistando, a personas tan dispares tanto en cultura, como de países y  continentes, como en métodos empleados para ello, incluyendo las plantas alucinógenas y determinados fármacos, había nacido en él, cierta curiosidad por cómo algunos métodos, conseguían llegar a ciertos niveles de conciencia y realidad alterada. Algo, que en sí mismo, le fascinaba, pero que pocas veces dejaba mostrar, sumergiéndose en las doctrinas científicas y escudándose  en la ciencia ante cualquier resquicio, de posible fe.

Sus amigos, Sandra y Luís, lo habían invitado a pasar una velada, junto a otros amigos. Y tras la cena, más concretamente en casa de uno de ellos, en un chalet, que se encontraba a las afueras de la ciudad. Habían invitado también a David, una persona, a la que ellos definían como sensitiva. Pero, que en realidad, lo que conseguía era inducir a su cuerpo y mente, a un estado profundo de meditación, en donde podía hacer, cosas realmente increíbles, para el normal de los humanos.

Lo conocieron, gracias a su amiga y psicóloga Susana Estriclan. Éste, la había ayudado para  desarrollar ciertas técnicas, que ella empleaba en sus pacientes, para conseguir ayudarlos en los distintos problemas, que cada uno desarrollaba. A raíz de ese momento, se fueron haciendo grandes amigos, aunque solían discutir, por el empeño de éstos, para que David les enseñará, las técnicas a las que este solía someterse y de las que él, era muy reacio a exponer.

Sandra, practicaba Yoga, pero su poca elasticidad del cuerpo, hacía que se impacientara y le costara, avanzar tanto como a ella le gustaría. Un día, David se ofreció a enseñarle, ciertas técnicas para entrar en un estado de relajación, en el que poder conseguir, tener cierto control del cuerpo y de las articulaciones y el resultado, fue espectacular. Pero, eso sólo era una, de las muchísimas capacidades, a las que conseguía llegar David.

Después de un tiempo, bebiendo y conversando en el jardín del chalet, una casa construida prácticamente de madera y rodeada, de un gran jardín y un césped muy cuidado y en el que, habían colocado, una gran mesa de madera para disfrutar, de la esplendida noche, Guillermo lanzó, como si de una flecha se tratara, esa primera pregunta, a la que todos por incomoda, vamos retrasando.

-Me han comentado, que consigues entrar en un estado de profunda meditación y relajación, y que consigues, un gran estado de conciencia. – dijo Guillermo –

-Bueno, si. Tengo cierta predisposición para ello. – le respondió David –

-Yo práctico, por mis investigaciones, ciertas practicas que inducen a ello. Y también, lo que llaman desdoblamiento. Me parece, por mi condición científica, ¡¡ Fascinante !!

-Si, algo me han comentado. – repuso sin darle mucha relevancia David –

-Lo que pasa, es que aún, no he conseguido pruebas físicas, que confirmen eso…

-¿Es lo que buscas?

-¿Acaso no es ese el fin?

David sonrió, como si realmente Guillermo, no hubiese entendido nada sobre sus prácticas. Como, si se hubiera perdido, sin entender la esencia de ese momento. Aunque no le sorprendió, ya que no era la primera vez, que se encontraba hablando sobre este tema, con alguien. Y una vez más, la otra persona, distaba mucho de como debía de entenderse, el acercarse, a este tipo de practicas. Pero entendía, claro está, como pensaba un científico.

-Entiendo, que debe ser sorprendente, tener esas evidencias. Pero, eso sólo es algo anecdótico, lo importante, es lo que la experiencia, te da.

-Pero yo, como científico… tienes que entenderme.

-¿Te gustaría tener ahora mismo una evidencia?

– ¿Ahora?

– ¡Sí! 

-¿Vas a dármela? ¿Vas a desdoblarte y me traerás una prueba? jajajajaja

Guillermo, no pudo evitar tener un conato de risa, pero no pretendía con ello, mostrarse incrédulo, ni tampoco de alguna manera, ridiculizarlo. Más bien, parecía mostrar emoción.

-Yo no, eres tú, quien la quiere. Así que, si lo deseas, puedo hacer que tú la crees.

Se produjo un gran silencio, ya que lo dicho por David, sonaba con mucha determinación. Y al unísono, todos miraron a Guillermo, esperando su respuesta. Éste, se quedo mirándolo por unos instante y al retirar la mirada y fijarse, en el resto de los presente, dijo con un rotundo ¡si! su predisposición, para llevar a cabo, dicho experimento. Sí, experimento, porque eso era, lo que significaba para él, un simple “experimento”.

David, le rogó que se levantará, a la vez que él mismo lo hacia. Le pidió, que se retirara de la mesa, donde había estado transcurriendo la velada y le instó, a que lo mirara a los ojos. Con mucha sutileza, le puso las manos en sus hombros y comenzó a hablarle suave, con mucha delicadeza y de forma, agradable. Sus palabras, parecían tener cierto compás al expresarlas. Como si llevara, un ritmo.

-Quiero pedirte, que te liberes de tu condición de científico. Sólo, mientras realizas lo que te voy a pedir. Y luego, una vez vuelvas a tu estado habitual, lo analices.

-¿Te refieres a que me deje llevar y no piense cómo y qué esta ocurriendo?

-Exacto, ¡vive la experiencia!

-Bien, te prometo que aparcaré mi mente científica. ¡Pero solo por esta vez!

David, lo giró y lo colocó, mirando hacia el resto de los que allí, se encontraban y que aún estaban, sentados en la mesa. Se puso tras de él y con las manos en los hombros, lo empujó para que se sentara en el suelo. Comenzó a hablarle, de lo que quería que hiciera pero, éste le interrumpió de forma brusca, asegurandole, que esa postura, la denominada en Yoga postura del “loto”, no era para él, nada cómoda. David, que se encontraba de rodillas tras de él, le repuso y tranquilizó, diciéndole que no se preocupara, de lo incómodo de la postura, que sólo lo escuchara y que poco a poco, el cuerpo iría adoptando, la forma correcta y a la misma vez, se iría desposeyendo su cuerpo, del dolor.

Le dijo, que sólo prestara atención a su voz y dejara, su cuerpo relajado, sin oponer resistencia, al contacto que él le ofreciera. Le indicó, como iría sumergiéndose cada vez más profundamente, a su propio interior y que llegado a una frontera imaginaria, sentiría como su cuerpo, quedaría suspendido sobre un abismo, tan sólo, por un hilo. Y que en el momento exacto, cortaría ese hilo y caería, al otro lado.

Sus palabras, seguían teniendo esa musicalidad hipnótica, suave y rítmica. Parecía, que todos caerían en ese estado de trance, a la misma vez. De repente, David, le colocó sus manos en las rodillas de Guillermo, a la vez que los hombros, los colocaba contra su espalda, e iba acercando sutilmente, sus labios al oído de este.

Y comenzó, mientras lo balanceaba levemente al principio, de forma apenas perceptible, a entonar una cantinela parecida, a los cantos de los indios americanos. Todos, estaban totalmente abstraído, por el trance al que estaba sometiéndolo, parecían haber perdido el sentido, del tiempo. Nada importaba en ese momento sólo,  la paz que se podía percibir. Poco a poco, el cuerpo de Guillermo, se fue transformando, fue volviéndose más elástico, ofreciendo menos resistencia a la gravedad. Daba la sensación, que iba creciendo, pero no era más que el hecho, de que sus músculos, dejaban de estar contraídos e iban distendiéndose y adoptando, una verticalidad, completa de la columna.

Trascurrido un tiempo y de forma inesperada, David se incorporó, dejando a Guillermo en una impecable posición de “loto”. Y justo en ese momento, todo el mundo, como si despertaran súbitamente de un sueño, tomaron conciencia, de donde estaban y qué estaba ocurriendo. Fue tal la sensación, que todos se miraron mutuamente, como desconcertados.

Y allí quedo Guillermo, proyectando una paz formidable. Pero, sin embargo, parecía como si  careciera de algo, como si a su cuerpo o más bien a su esencia, le faltara algo. Nadie hablaba, lo miraban, lo inquirían solemnemente como si no quisieran, perderse nada. Y dando un espantoso alarido, Guillermo se incorporó con la cara desencajada, con tal expresión de miedo, confusión y sorpresa, que todos sintieron un terror absoluto. Por todas las deidades conocidas, ¿que había ocurrido?

Guillermo, parecía no saber que hacer, ni hacia donde dirigirse. Todos lo miraban perplejos, desconcertados, salvo David. Él, lo observaba tranquilamente, sin mostrar ningún tipo de preocupación, se aproximó a la mesa y tomo asiento. Justo en ese momento, Guillermo lo miro desafiante y en el preciso instante en el que se dirigía hacia él, su teléfono móvil comenzó a sonar.

Cómo, si se tratara de de algo fantasmagórico, Guillermo se quedó mirando la pantalla, de su teléfono fijamente durante unos segundos, que parecieron minutos, mientras éste, no dejaba de sonar,  rompiendo el entorno abruptamente. Descolgó el teléfono suavemente y con voz temblorosa, contestó ¿quién es?

Todos, contenían la respiración, aún sin saber que ocurría, intuían, que algo no parecía ir bien. Sin embrago David, continuaba sentado en la mesa, observándolo todo, como si de un espectador se tratara.

Guillermo, comenzó a hablar con la persona que se encontraba al otro lado del teléfono, que al parecer y por la conversación, que parecía intuirse, se trataba de su mujer.

-¡Tranquila Carmen, por favor, tranquila! Solo ha sido tu imaginación ¿de acuerdo? – Le repetía una y otra vez Guillermo –

-Yo estoy bien, en serio. Estoy con unos amigos, tomando una copa. Venga tranquila, llama a Rocio y dile, que no tarde en llegar.

Guillermo, continuó durante unos minutos más, sondeando sobre lo que le había ocurrido, a su esposa. Y tras colgar el teléfono, inquirió con la mirada de forma amenazante a David. En sus ojos, podía verse el desconcierto, de lo ocurrido, a la vez que parecía sentirse abochornado, por no poder dar una explicación, a lo sucedido.

Poco a poco, pero sin articular palabra alguna y tan sól, lanzando miradas furtivas a David, se fue calmando y adoptando, un semblante más sosegado. Cosa, que permitió a los demás, tener la oportunidad de mostrar su desconcierto, haciéndole preguntas sobre, qué estaba ocurriendo. Pero Guillermo, sólo conseguía mover la cabeza, en un gesto de negación.

Cuando por fin, pudo encontrar las fuerzas, Guillermo comenzó a hablar diciendo, que eso no era posible, que tenía que haber una explicación, a lo que había ocurrido. Que quizás, tan sólo había sido, una casualidad. David, lo miraba y sonreía, como un niño cuando es sabedor, de haber cometido una travesura.

Los demás, insistían en que contara, que era lo que había ocurrido. Necesitaban entender, por qué él, un científico versado en estos temas, y con una gran experiencia, había sucumbido al miedo y al desconcierto. ¿Cómo era posible, que ahora, una vez terminado la experiencia, no conseguía tener, aunque solo fuesen con pequeños matices, una explicación a lo que le había ocurrido? Así que, tras una pequeña pausa y tras unos cuantos, tragos a la copa de whisky, éste comenzó a relatar, su experiencia:

Debo de reconocer, que quizás todo comenzó, nada mas empezaste a hablarme. Tus palabras, parecían anestesiarme. ¡Sentí una gran paz solo por escucharte! Pero, justo en el momento, en el que comencé a escuchar una especie de canción, mi cuerpo comenzó a cambiar. El sentir, se convirtió en una manera, de poder ver y notaba mi cuerpo, como se estiraba, se relajaba hasta tal extremo, que parecía poderme fundir, con el entorno.

A partir de ahí, me hallé viajando a mi propio interior. Parecía estar hueco y no tener fin.  Caía y caía, cada vez más profundo, de una manera lenta y pausada, hasta llegar a un momento, donde experimente la sensación, de vació. Y justo, en ese instante, caí a un abismo y de repente, como si me dieran un empujón, estaba en otro sitio. Y digo estaba, porque incluso ahora, ahora que sé que estoy aquí, en otra ciudad, en ésta casa y con vosotros, siento, porque es así como lo siento, que he estado en otro sitio. Pero eso es ¡imposible!

David, lo escuchaba en silencio como los demás, pero a diferencia de éstos, él lo hacia saboreando el momento, relamiéndose, por lo que escuchaba. Y los demás, lo hacían, en un estado de  confusión, al escuchar de los propios labios de Guillermo, ya no ese tipo de relato, sino la manera tan desconcertante que resultaba ser, para él.

Continuo relatando, cómo apareció en su dormitorio, terminándose de vestir y como tras coger las llaves del coche y guardárselas en el pantalón, se dirigió a la cocina, donde se encontraba su mujer.

Ésta, estaba lavando los cacharros que había ensuciado esa misma tarde, mientras preparaba una tarta de manzana, con la que iba a sorprender a su marido, al regreso de su viaje. Pero, al parecer escuchar unos pasos tras de si entrando en la cocina, se volvió apresuradamente y tal fue el impacto que se llevó, al ver a su marido en la misma puerta de la cocina, que soltando al suelo un cazo, que sostenía en la mano, propino un alarido desmedido, tanto, que su propio marido, cayó hacia atrás gritando, también del susto.

Y fue en ese mismo instante, cuando volvió a tener consciencia, de donde estaba. Y no era otro lugar, que el jardín de la casa, de uno de los amigos a los que los suyos, le habían llevado. Pero, el desconcierto era tal en su interior, porque sabia perfectamente, que no se había tratado de un sueño. Había sido real, hacía sólo unos segundos, él estaba en su casa entrando en su cocina, para darle un beso a su mujer. Sin embargo, una vez de regreso, a lo que era la realidad, no podía diferenciar, la una de la otra.

David continuaba, observándolo escuchando atentamente su relato. Y todos comenzaron a mirarlo, como pidiéndole una explicación, de lo ocurrido. Él, empezó a sonreír y le preguntó, si creía que era prueba suficiente. Pero Guillermo, quizás al escuchar su voz, esta vez de una manera normal y diferente, a la que había estado escuchandose mientras relataba la experiencia, pareció volverlo, a su estado de conciencia científica, que siempre había mostrado .

David, cambió su semblante, se puso más serio y pareció no gustarle el cambio tan racional, que en tan sólo unos segundo, comenzaba a tener Guillermo. Así que, le preguntó, qué era lo que no había entendido o qué era, lo que no terminaba de creerse.

Guillermo, comenzó a darle varias teorías sobre lo que pensaba, podía haber ocurrido, cada minuto que pasaba expresando, cada una de ellas, más conseguía volver a parecerse a si mismo. David, lo escuchaba con gesto de desaprobación, parecía volver a ver en él, aquello que intuyó nada más conocerlo y que una vez más, volvía a pasar, ¡seguía sin entender nada! Así que lo paró bruscamente, le miró fijamente a los ojos y le pregunto:

-Dime, ¿qué es lo que realmente necesitas?

-Verás, como te dije soy un científico y necesito, pruebas físicas. ¡Algo tangible!

-Bien, ¿puedes  volver a decirme que fue lo que cogiste de tu cuarto cuando terminaste de vestirte?

-¿Cuando me vestí? pues, las llaves del coche.

-¿Cuantas llaves tienes?

-Dos, un juego para mí y otra para mi mujer. Tan sólo tenemos un coche y para no perderlas, dándonoslas el uno al otro, cada uno tiene las suyas.

-¿son iguales?

-Sí, salvo que ella, le tiene puesto un llavero, con un corazón rosa – y mientras Guillermo iba diciendo eso, se metió las manos en el pantalón y sacó las llaves del coche-. ¡¡Esto no es posible!!

El manojo de llaves, que Guillermo había cogido y se había metido, en el pantalón, eran las llaves de su mujer. Pero, no sólo tenia esa, también tenia las suyas propias.

-Aquí tienes tus pruebas, ahora no desperdicies, en buscarle una explicación. Aprende a buscar, la esencia de la experiencia, y ella te dará las respuestas y la verdad.

FIN

Iván A. 

PERSONAJES

  •  GUILLERMO SANTOS – Científico
  •  DAVID – Iluminado
  •  LAURA Y JOSE – Los amigos
  •  SUSANA  ESTRICLAN – Psicóloga
  •  CARMEN – Esposa
  •  ROCIO – Hija

HAZ TU VOTACIÓN 

LA DESPEDIDA DEL HOMBRE SIN NOMBRE

LA DESPEDIDA DEL HOMBRE SIN NOMBRE

Se acaba el tiempo, lo sé.
Es algo que se siente
que se intuye.
Es como ver la luz de la vida
fundiéndose poco a poco
hasta quedar a oscuras
siendo imposible imaginar
algún atisbo de futuro.

Porque ya no existe
porque ya no hay
ninguna posible esperanza
por no quedar
absolutamente nada.

Y es por eso
por lo que yo ya sé
que prácticamente
ya estoy muerto
y ni siquiera
os dais ni cuenta.

Incapaces de ver
lo que siento
exhalo mi último aliento
sin tener nada en que creer
sin tener a nadie
en quien confiar.

Mi última lección
ya la aprendí
la pesada loza
de ésta ingrata vida
en la que algunos
vivieron en una eterna
y profunda soledad.

Iván A.

Únete y sígueme por mi Fanpage, junto a miles de personas, pinchado en el “Me Gusta” que ves aquí:

HAZ TU VOTACIÓN 

EL HOMBRE SIN SOMBRA

ODA AL CULO

Se trata de un oda, que sólo utiliza la ironía y el sentido más burlesco, para intentar reirnos de nosotros mismos.

Contemplo maravillado
tu prominencia esbelta
como si se tratara
de un fogoso volcán.
Dejándome atónito
y contemplativo
sabiendo que es de verdad
de lo que la sabia naturaleza
te hizo dotar.

Y es que ese “CULO”
al que desde ahora
yo voy a adorar
bien merece éste
pequeño homenaje
para que todos tengan
la oportunidad de admirar.

Y es que luces orgullosa
sabiendo que todos
lo van a aclamar
con un grito unánime
de aquellos que tengan
la ocasión de poderlo
¡disfrutar!

Iván A.

Únete y sígueme por mi Fanpage, junto a miles de personas, pinchado en el “Me Gusta” que ves aquí:

 

HAZ TU VOTACIÓN

 

El Culo

Oda-al-culo