EL ACUARIO

He comprado un acuario porque pensé me relajaría contemplar nadar a los pececillos mientras escuchaba el ruido del agua que produce el chorro de la depuradora. ¡Eso pensé, sí! . Pero lo que no tuve en cuenta es que por lo visto hay peces… como decirlo… muy ¡¡¡cabrones!!!

La cosa es que si no presto atención a la pecera (que por cierto es algo así como un televisor de 42”) ésta parece un lugar agradable, donde los peces conviven en una total armonía. Y es cuando intento fusionarme en ese estado, admirando el colorido de los peces y el como nadan y recorren toda la pecera, viéndolos pasar por las rocas y demás plantas que en ella hay, cuando nada más ponerme frente a ella… los cabrones se hacen los muertos y se quedan todos tumbados en el fondo de la pecera. Al principio me quedé asustado y sorprendido de qué pondría haber pasado, pero al momento de ir a buscar a mi gente para que lo vieran, al llegar estaban de nuevo como si nada.

Pues bien, confundido lo dejé pasar. Pero ese mismo día y ya por la noche, volví a intentar armonizar con ellos y de nuevo los cabrones se hicieron los muertos y yo nuevamente avisando a mi gente para que fueran testigos.

Dos días me han estado chuleando delante de mi gente, bueno dos días no, porque aún siguen. Cada vez que me quedo observandolos, estos se hacen los muertos tumbados en el fondo de la pecera, salvo que alguien esté junto a mí. Por lo que es ese el motivo por el que sé, que sólo me chulean a mí. Hasta me he dado cuenta de que alguno incapaces de aguantar, se les escapa algunas risitas produciendo burbujitas que salen de su boca. Y no lo entiendo, ¿por qué son tan cabrones conmigo?.

Iván A.

Acuario

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