SEMBRANDO AYUDA

Llegan momentos en la vida donde, una mano amiga es necesaria. Momentos donde alguien conocido o desconocido se convierte de forma incluso involuntaria, en ese faro que nos guía y ayuda.

Por eso, debemos ser agradecidos y devolverle a éste mundo y a la gente, lo que hemos recibido.

Lo maravilloso del agradecimiento es, que no necesariamente se ha de devolver a quién en su momento nos lo prestó. Ya que puede que ella no lo necesite, pero siempre habrá quien sí.

Sembrar la vida de ayuda, aquella que podamos dar y ofrecer y sobre todo, a quien realmente lo necesite. Sólo así, podremos sentirnos satisfecho y agradecido por lo que recibimos de ese faro, en aquellos malos momentos.

Iván A.

No Esperemos Más

Sembrando ayuda

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