LOS APARCAMIENTOS

Vereis, quisiera contaros algo que esta sucediendo en los aparcamientos de mi calle. Como ya os he comentado en alguna ocasión, en mi barrio el tema de los aparcamientos está complicado y cada día que pasa más lo está. Estamos llegando a un punto donde ves a cuatro ó cinco coches posicionados cada uno en un extremo de la calle, con el motor arrancado y sus conductores en un frenesí de nerviosismo constante, esperando a que algunos de los que están aparcados se vayan y podéis imaginaros la agitación y desenfreno que se desata, cuando de repente uno de los que están aparcados decide irse y esos lunáticos esquizofrénicos se ensalzan en una carrera por ser el primero en llegar para por fin, estacionar el maldito vehículo. De repente, ves a esos conductores con sus ojos inyectados de furia, chirriando las ruedas por coger la máxima velocidad, haciendo trompos imposibles, cruzándose de un carril a otro sin tener en cuenta las normas más básicas de circulación, ya que su fin es ser el primero en ocupar la plaza de aparcamiento que ha quedado vacía.

¡Aquello se ha convertido en todo un espectáculo!. Yo, como también ya os comenté, he decidido si después de la vigesimocuarta vuelta a la calle no encontrar uno, irme poco a poco alejándome de mi calle, tanto que a veces he de coger el autobús para volver a mi casa, haciendo incluso en alguna que otra ocasión, trasbordo para llegar a mi casa. Pero, aquello ya a pasado a otro status, a algo más personal, a un yo puedo más que tú cueste lo que cueste.

Por un lado ves a las mujeres u hombres, bajando a la calle dos horas antes de la hora prevista a la que deben de llegar sus pareja con el demonio con volante. Los ves tomando posiciones estratégicas, observando si los coches ya aparcados tienen el motor caliente ó no, para deducir si acaban de llegar o cabe la posibilidad de que puedan estar apunto de marcharse. Entre sus manos las ves con triángulos, pivotes, sprays amarillos para imitar aparcamientos reservados y lo peor, con cubos de agua sucia y mistol, para si algunos se atreven a aparcar en algunos de los huecos que hayan podido localizar, limpiarles los cristales como los típicos limpiacoches de semáforo de toda la vida y de los que todos huyen.

Pero aún así, incluso ocurre que llega la hora en la que sus parejas aparecen endemoniados por ver que no pudieron conseguir uno de los aparcamientos y entonces sucede el relevo. Los que conducían se bajan de sus coches corriendo para sus casas para poder comer lo más rápido posible, mientras los otros se quedan allí en los coches a la espera y de nuevo, ya sea por volver al trabajo o hacerle el cambio de guardia a su compañero o compañera, para que sea ésta quien ahora coma, que son ellos quien ahora se quedan de guardia esperando el ansiado aparcamiento.

De verdad os digo, esto se está convirtiendo en una puta locura. Ya incluso han comenzado las típicas apuestas sobre quién o no lo conseguirá. Se empiezan a comprar bajo cuerda a vecinos que incluso no tienen coche ni carnet, para que les ayuden.

No se hasta donde va a llegar esto, lo que sí sé, es que mañana para ir a recoger mi coche de donde lo aparqué, tendré que madrugar bastante, caminar casi un kilómetro para coger el metro, más luego coger un autobús y hacer dos veces trasbordo, bajarme y volver a caminar ésta vez kilómetro y medio, para luego, meterme en la SE-30 y subir el puente del Quinto Centenario donde me encontraré un atasco de al menos 5 kilómetros, los cuales me tendrán al menos 15-20 minutos yendo a unos 5 km/h y que hará me retrase por lo menos unos 40 minutos pero, ¡¡¡así es!!! Y eso, es lo que queremos. ¡Una puta locura!.

Iván A.

YO SUPERMAN

Los Aparcamientos EL REGRESO 

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