DEUDA DE SANGRE

Ni las sombras del árbol
que provoca la incertidumbre
de caer en el olvido.

Ni la ausencia ausente
por ya no quedar nada,
al querer destruir
el más mínimo
de tu posible recuerdo.

Ni el silencio apagado
tras las grietas que provocan
tus gritos de silencio,
podrán hacer que pase inadvertido,
ese pasado tuyo depravado
de tu indigna inmoralidad.

Tienes una deuda de sangre
y ya he venido a cobrarla.

Iván A. 

Haz tu votación

[Total:1    Promedio:5/5]

Castigo Agonizante

Deuda de sangre

Esta entrada fue publicada en POESÍA y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *